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“El reconocimiento general irá llegando y conseguiremos un cambio de percepción cualitativa del consumidor hacia los vinos del Penedès”

Entrevista a Josep Maria Albet i Noya, presidente de la D.O. Penedès

David Pozo12/07/2011

12 de julio de 2011

Josep Maria Albet i Noya es el flamante presidente del Consejo Regulador de la D.O. Penedès. Tras intentarlo en el año 2007, cuando los productores le barraron el paso, cuatro años después el gerente de las Bodegas Albet i Noya lo ha vuelto a intentar, y lo ha conseguido, contando para ello con el apoyo explícito de los elaboradores. Apegado al mundo del vino desde su juventud, este empresario del vino del Penedès, desea un mandato tranquilo en que pueda trabajar en pro de la promoción de los vinos de la región.

¿Qué objetivos se ha marcado como nuevo presidente del Consejo Regulador D.O. Penedès?

Un presidente de Consejo Regulador no ha de ir con un programa debajo del brazo como un político, pero sí que tengo una serie de ideas que quiero llevar a cabo. El sector elaborador, que me ha dado especialmente su apoyo, ya había visto mi forma de hacer las cosas y esa forma de proceder no cambiará. El Plan Estratégico que se aprobó hace tres años se ha de implementar con más acciones, como, por ejemplo promoviendo, aún más la uva xarel·lo. Para ello tenemos pendiente una campaña de maridaje entre esta variedad y las ostras, una acción muy potente que pretende unir desde el Delta del Ebro a Barcelona en un símil a lo que ocurrió con los calçots. Todo ello con un innovador sistema de comercialización que puede afectar de manera muy positiva tanto al sector de la restauración de la Costa de Daurada, a todo el sector elaborador de vinos de xarel·lo del Penedès y a todo el sector de productores de ostras del Delta del Ebro. Se trata de una campaña inspirada en una acción que a pequeña escala hemos hecho aquí en la bodegas Albet y Noya, con el melocotón de Ordal, que hemos maridado en unas jornadas gastronómicas con uno de nuestros vinos.
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Josep Maria Albet i Noya, presidente del Consejo Regulador de la D.O. Penedès.
Además se han de destinar más recursos a la promoción. Ya se habían aumentado en los últimos años, pero la cifra ha de ser aún más importante para que se note realmente en el mercado, y que las empresas perciban un retorno importante a esa inversión que se hace desde la D.O. Penedès. Finalmente también nos hemos marcado el objetivo de entrar en el tema de las subzonas, un aspecto del que viene hablándose desde hace tiempo, pero que no se ha acabado de concretar. Tengo clarísimo que será un aspecto que enriquecerá mucho el discurso del Penedès, lo llenará de contenido, ganando en percepción de calidad por parte del consumidor. Los especialistas y las sumillierías están esperando que se haga esta segmentación, que no viene a ser más que dar salida a unas inquietudes que existen, y justicia a algunas zonas, que tienen unos costes muy diferentes, a la vez que elaboran entre sí productos también muy diferentes. Todo ello bajo un mismo sello, regulado, y esperemos que en un tiempo corto de tiempo, porque mi deseo es que antes que finalice mi mandato ya pueda ver los primeros resultados de este proyecto.

Era su segundo intento de acceder a la presidencia del consejo regulador. ¿Por qué existe en el Penedès esa división entre productores y elaboradores?

Es algo que no solo ocurre en el Penedès, también en otras denominaciones. Todas las zonas de vino de nuestro país acabarán, tal y como pasa en Francia, con un mayor número de elaboradores que de productores. La región del Penedès está muy marcada por tres grandes empresas que se desarrollaron hace mucho tiempo, cuando la mayoría de productores aún no pensaba en elaborar sus propios vinos. Durante mucho tiempo esos gran elaboradores compraban y pagaban al productor de la uva puntualmente y a un buen precio, y éste no se tenía que preocupar de nada más. Pero hace unos 25 o 30 años que ese proceso se ha ido estancando, los precios se han ajustado cada vez más, y por lo tanto, muchos productores, a pesar de la optimización de recursos y la mecanización, han empezado a ver como sus explotaciones se convertían en insostenibles.

Toda esta situación afecta especialmente al sector de las cooperativas, que padece de un problema endémico de la propia ley que hace que no funcionen de una manera normal en un mercado libre. Los responsables de la cooperativa recogen la uva a los socios sin un precio cerrado, y en el mercado juegan con la ventaja que si el mercado baja, ellos bajan el precio y de esa forma nunca tienen pérdidas, pero lo que hacen es cargarlo sobre el productor  al que solo le queda fiarse. El sistema cuenta con la perversión que el gerente siempre puede ir recortando el precio, de tal forma que siempre le quedan las cuentas limpias, aunque en realidad lo que está haciendo es “matar” a los accionistas de su propia empresa. Se trata de pequeños productores, gente mayor, muchos de ellos sin herederos para la explotación, que no ven salida a la situación creada. No entiendo como compañeros y parientes míos, que aún trabajan con cooperativas, pueden seguir exactamente igual que hace 20 años, porque están trabajando por debajo de coste, literalmente perdiendo dinero.

Una industria del vino moderna no se puede basar sobre unos pilares tan débiles, y evidentemente esas diferencias crean un alejamiento entre el sector productor de las cooperativas y los elaboradores. Desde el Consejo Regulador hemos de intentar que la marca Penedès sea tan potente que realmente tenga un valor añadido sobre el vino, y que la conciencia de las empresas lo haga repercutir sobre el productor, porque sino éstos no tienen futuro.

Hablaba del proceso de división de la D.O. en subzonas. ¿Es una experiencia cuyo funcionamiento ya han observado en otras regiones?

Por supuesto, no inventamos nada. Hay zonas como la Borgoña, la Champaña o Burdeos, conocidas alrededor del mundo, que están divididas todas ellas en subzonas. Este hecho las ha dotado de contenido y de un discurso más entendible y más fácil, sobre todo para el especialista y el conocedor del vino. Para el gran consumo lo que continúa pesando en estas zonas es la denominación global, pero las subzonas que las acogen se aprovechan de ellas a medida que los expertos van conociendo las bondades de cada una. Quizás sea un porcentaje pequeño, pero ayuda a vestir la estructura de unos iconos que acaban arrastrando a todo el resto.

En nuestro caso se trata de adaptar al Penedès un sistema que ya sabemos que funciona y dotarnos de una estructura que el mundo profesional del vino ya conoce.

“En el último ejercicio se han aumentado de una forma importante las cuotas, actualmente de las más altas de Cataluña, y ello ha permitido generar recursos para hacer frente a una promoción importante”
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El Consell Regulador acaba de celebrar los 50 años. ¿Ha de ser esta fecha un punto de inflexión para la D.O. Penedés?

Hace unos cinco años que se vió que eran necesarios cambios para avanzar. El Penedès siempre ha sido una zona pionera, por ejemplo fue la primera a nivel nacional en implantar el sistema de fermentación controlada, lo que nos dió un salto cualitativo importante. Pero evidentemente los demás te acaban atrapando, y si no quieres perder el tren has de seguir innovando e investigando. También fuimos los primeros en implantar las contraetiquetas a nivel de Cataluña para que cada vino tuviese su certificación, o en la utilización de las tarjetas magnéticas para el control de los kilos de uva que salen de cada parcela. Si no me equivoco, La Rioja no lo hizo hasta diez años después, y muchas regiones aún siguen apuntando en libreta. A lo que me vengo a referir es que en lo que sí nos habíamos quedado atrás era en el tema imagen y marketing, fruto, más que por dejadez, por el hecho que sobre nuestra zona actúan tres denominaciones diferentes –Penedès, Cava y Catalunya–. Esa gestión combinada nos ha absorbido mucha energía que no hemos destinado a la promoción del producto.

Este hecho se detectó claramente hace tres años, elaborándose un Plan Estratégico en que se abogaba por la inversión en promoción. Hasta entonces ni las grandes bodegas, a quién la D.O. Penedés se les quedaba pequeña, ni las más pequeñas creían en el tema de la promoción de la denominación. Con la aparación de la D.O. Catalunya, la mayoría de ellas pudieron respirar, y apostaron por Penedès como una entidad más reducida y cualitativa. En el último ejercicio se han aumentado de una forma importante las cuotas, actualmente de las más altas de Cataluña, y ello ha permitido generar recursos para hacer frente a una promoción importante.

La exportación ha sido una de las grandes vías de escape para nuestros vinos en tiempos de crisis. ¿Se está trabajando esta faceta desde la institución y las propias bodegas del Penedès?

La exportación de nuestros vinos se mantiene en datos bastante positivos, rondando un tercio de la producción. En total, después de cerrar el primer trimestre de 2011, se vendieron un 7,57% más de botellas fuera de nuestras fronteras, con aumentos importantes especialmente en Europa, un +17,34% en exportaciones a países UE y +42% al resto de Europa. También hubo un importante aumento en nuestras exportaciones a Asia (+9,83%), mientras que cayeron las de Norteamérica (-25%) y Sudamérica (-7%). Evidentemente todas estas cifras son relativas, mientras que hay bodegas como Albet i Noya que exportan el 85% de su producción, otras mucho más pequeñas apenas exportan.

También estamos intentando trabajar el mercado local, porque queremos acabar destinando los recursos allá donde haya más nicho de mercado así como un mayor número de elaboradores que puedan llegar. La D.O. Penedés tiene aún gran recorrido en el mercado catalán, con un porcentaje de vinos del Penedès consumidos muy por debajo, comparado con nuestro territorio más próximo.

El reconocimiento general irá llegando y conseguiremos un cambio de percepción cualitativa del consumidor hacia los vinos del Penedès. A ello ha ayudado la creación de la D.O. Catalunya, porque había vinos que estaban dentro de la D.O. Penedés, justo a nivel cualitativo, que han salido de ella. De esta forma hemos hecho una criba a nivel de costes y de calidad, evitando que vinos “básicos” se vendan bajo la D.O. Penedés.
“Hoy no se puede concebir una bodega que no tenga un proyecto asociado de enoturismo”

La región del Penedès vive en gran parte de sus vinos, pero también ha de adaptarse a los tiempos que corren y en ellos aparecen nuevos conceptos como el enoturismo. ¿Qué se está haciendo para potenciar esta faceta que se ha convertido en un valor añadido más para las bodegas?

Las rutas del vino del Penedès son las más visitadas de toda España, aunque se ha de reconocer que también es gracias al esfuerzo que hacen las tres grandes empresas de la región, que tienen canalizadas desde hace muchos años el tema de las visitas con museos propios, recorridos, etc. Desde hace unos años se vió que se debía extender a nivel global y de una forma genérica. Fue entonces cuando todos los ayuntamientos y consejos comarcales decidieron apoyar las iniciativas de enoturismo y los resultados llegan. Un ejemplo, volviendo a Albet i Noya, es que la bodega es nuestro punto de venta más importante en España, sin contar los ingresos extras por enoturismo.

Como primer acto de presidente del consejo regulador inauguré un centro de recepción de visitas de las Bodegas Augustus, en El Vendrell, y mi mensaje fue que hoy no se puede concebir una bodega que no tenga un proyecto asociado de enoturismo. Y a ello se le ha de sumar que el Penedès tiene unas posibilidades enormes, con dos áreas metropolitanas como Barcelona y Tarragona y el mar a pocos kilómetros, pudiendo recibir a millones de turistas.

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Finalmente, hablemos de la sostenibilidad. ¿En qué punto se encuentra actualmente la adaptación de las bodegas a nuevos sistemas de climatización y de aprovechamiento energético?

Bodegas como Albet i Noya han sido pioneras en agricultura ecológica, y ello fue un revulsivo para que tanto en el Penedès como en Cataluña hubiese una gran cantidad importante de bodegas que apostasen por este sistema. De hecho en Cataluña ya son más de 90 bodegas las que elaboran vino ecológico, la mayoría de ellas aquí en el Penedès. Esta inquietud ha provocado que las propias bodegas se conciencien también de otros aspectos, fuera del propio producto, como son los sistemas que afectan a la emisión de GEI. Las bodegas están haciendo importantes inversiones para reducir el impacto ambiental, instalando depuradoras que funcionan por métodos naturales, placas solares, energía eólica, incluso geotermia, etc. Evidentemente solo acaban saliendo a la luz las acciones de las bodegas más grandes, las más espectaculares, pero desde las más pequeñas también se están haciendo inversiones importantes.

El sector del vino es quizás el que tenga más miedo en verse afectado por un cambio climático, que seguro llegará, y por ello es uno de los más interesados en que sus efectos se retrasen y afecten lo mínimo posible.

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