El emparrado de la viña

Cerravid: I+D aplicada al cultivo de la vid

Roberto Gómez22/06/2010

22 de junio de 2010

Hace ya más de dos años de la presentación oficial de Cerravid, el sistema de emparrado mecanizado patentado por la empresa riojana Inoxmar. Tras este periodo de prueba real, Ricardo Martín, ‘padre’ del invento, se muestra más que optimista de cara al futuro: “Este año ha sido la confirmación, pero estoy convencido de que el año que viene será aún mejor”.
Parece unánime la idea de que I+D es el mecanismo ideal para este periodo de recesión. Inoxmar, empresa surgida del carácter emprendedor de los hermanos Martín en La Rioja, ha hecho de la innovación su principal motor. Hace unos tres años, las Bodegas Irius del Somontano le plantearon a esta empresa un problema. El volumen de los viñedos y el tiempo limitado para el emparrado de las viñas –apenas dos semanas– hacían que muchos de los pámpanos quedaran sin emparrar con la consiguiente pérdida de producción. Esto es algo que suele suceder en grandes viñas debido a su extensión. El departamento de innovación de Inoxmar, con Ricardo Martín al frente, se puso manos a la obra hasta que lograron un sistema que mecanizaba el proceso con más que interesantes resultados. En marzo de 2009, el sistema Cerravid fue presentado en sociedad en las Bodegas Juan Alcorta –de las Bodegas de Rioja del Grupo Domecq–, una de las pioneras en la utilización de este sistema de posicionamiento eficaz de los brotes.

Reducción de mano de obra y de pérdida de cosecha

Este elemento, único en el mundo, consiste en la instalación de unos soportes fijos sobre la espaldera. Los alambres fijadores, que permiten que la planta se enrede, no se mueven en todo el año. Recogen la vegetación que va creciendo y a criterio técnico se elige el momento de cerrar el sistema. De esta forma, la vegetación queda recogida, de forma manual o automática, con lo que se ahorra el coste de oportunidad y trabajo de bajar y subir alambres para este cometido. Con este novedoso sistema, se puede reducir hasta en un 70% la mano de obra en el proceso de emparrado. “Utilizando una máquina –también patentada por Inoxmar– un solo operario puede cerrar entre diez u once hectáreas en una jornada de trabajo” asegura Ricardo Martín tras probarlo en las Bodegas Juan Alcorta. Además, afirma que “aún haciéndolo a mano, podría ahorrarse hasta un 60% de mano de obra”. El 95% de los brotes, se introducen solos entre los alambres de soporte de la vegetación. Lo que antes hacían entre siete u ocho personas ahora lo hace una máquina. Además, antes, la mano de obra no realizaba la sujeción de emparrado en toda la viña. No llegaban a todos sus rincones. Ahora, con el nuevo sistema Cerravid, el proceso se realiza en todos los recovecos del viñedo. De esta manera, tal y como explicó Martín, “se entra en tiempos de producción, porque muchas veces esta labor se queda a medias”.
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El sistema Cerravid consiste en la instalación de unos soportes fijos sobre la espaldera.
Gracias a los separadores de Cerravid, la uva se desarrolla en condiciones microclimáticas perfectas desde el punto de vista de la iluminación, aireación y humedad ambiental
Las ventajas no se limitan exclusivamente a esta reducción de personal. Gracias a los separadores de Cerravid, la uva se desarrolla en condiciones microclimáticas perfectas desde el punto de vista de la iluminación, aireación y humedad ambiental. Esto, junto con la minimización de rotura de pámpanos, supone una reducción de la pérdida de uva de entre 600 y 650 kilos por hectárea. El rápido cierre de los separadores permite llevar a cabo las labores de posicionamiento de brotes en los momentos precisos consiguiendo reducir riesgo de daños de viento –especialmente en variedades propensas a ellos como puede ser Tempranillo– y brotes bien erguidos y posicionados que dan lugar a pulgares centrados y verticales. La mejoría  también es evidente en la eficiencia de operaciones de cultivo mecanizadas posteriores. Así, el deshojado de la máquina trabaja sobre un plano vertical perfecto. Los tratamientos fitosanitarios llegan mejor a la zona en la que se desarrolla la uva y durante la vendimia, se permite una mejor transmisión de las sacudidas de la máquina, consiguiendo una recogida más limpia y reduciendo el porcentaje de bayas que habitualmente se queda en la cepa. Cada pieza de las que conforman Cerravid cuesta entorno a un euro. Para una altura se calculan alrededor de 500 postes por hectárea (1.000 en las de dos alturas). Así pues “el precio del sistema está sobre los 500 euros por hectárea, con lo que se puede amortizar en apenas un año”, señala Ricardo Martín.

Presentes en la mayoría de denominaciones de origen

“Los sistemas instalados desde la aparición de la patente son unas 800.000 piezas”, nos aseguran desde Inoxmar. El primer año fue el de su investigación; el segundo, el de su presentación, este año “comenzamos a estar presentes en la mayoría de las denominaciones de origen de España”, comenta optimista el responsable de innovación. Cooperativas de Albacete, bodegas de Rueda, de Aranda de Duero y bodegas catalanas (Torres ya lo ha demandado) se han sumado a Irius y a Juan Alcorta. En los próximos meses, más de 10.000 se instalarán también en Andalucía. “Ya participamos en una feria en Zaragoza y este año viajamos a Burdeos”. Según Ricardo Martín “en Alemania se ha presentado y ya viajan unas cajas hacia allí, al igual que a Francia e incluso Italia”. Y es que este producto único no conoce fronteras. La aceptación ha sido notable no solo a nivel nacional, sino también internacional.
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De las 1.100 cepas por hectárea en un cultivo en vaso, se puede pasar a 1.600 vides en espaldera, si el cultivo está en secano, y a 2.200 si la planta se pone en regadío.

De la cepa al emparrado

Las vides de uva de vino se solían plantar en cepas bajas y bastante separadas unas de otras (unos dos metros entre planta y planta). En la actualidad, es más frecuente la plantación en hileras con espaldera o emparrado, aunque en Castilla La Mancha sigue siendo muy común el cultivo de vid en cepa baja. Pero también aquí está cambiando la forma de cultivo. En Albacete, por ejemplo, cerca del 24% del viñedo está ya emparrado y parece ir a más. Así, de las 96.700 hectáreas de viñedo que hay en la provincia, unas 23.000 se han pasado, en la última década, a esta técnica de cultivo. La mejora de la calidad de la uva y el considerable aumento de la producción son las dos principales razones de este cambio. De las 1.100 cepas por hectárea en un cultivo en vaso, se puede pasar a 1.600 vides en espaldera, si el cultivo está en secano, y a 2.200 si la planta se pone en regadío. Gorgonio López, encargado de Vitivinos, insiste en que la clave está en no utilizar la conducción en espaldera para busca una producción de más kilos, sino en aprovechar esas técnicas de cultivo para mejorar la calidad. Eso requiere, explica, aplicar unos cuidados específicos a las viñas a lo largo de todo el año. “Por ejemplo, –dice López–, no se puede hacer la misma poda a los emparrados que a las cepas en vaso, porque echarían tanta uva que no llegarían a madurarla”. El agricultor, por tanto, debe reciclarse. Algunas cooperativas albaceteñas han solicitado a Inoxmar su sistema patentado. Parece ser que los cambios en el tipo de cultivo llegan además con un producto de futuro bajo el brazo.

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