Expertos de todo el mundo se reúnen en Logroño para analizar la situación y las necesidades del sector vitivinícola

El VII Foro Mundial del Vino marca el nuevo orden de prioridades del sector

David Pozo21/06/2010

28 de mayo de 2010

El 12, 13 y 14 de mayo el Riojaforum de Logroño acogió la séptima edición del Foro Mundial del Vino, una cita bianual que reúne a la flor y nata del sector vitivinícola para realizar un balance de la situación actual y para plantearse los nuevos retos de futuro. Y fueron muchas las conclusiones a las que se llegaron tras tres días de debate, una de ellas la evidencia que para sobreponerse a la actual situación de crisis es necesario buscar la diferenciación empresarial, buscar nuevos mercados, ofrecer nuevos productos, pero siempre desde la premisa de la calidad. En este sentido, según el propio sector, es fundamental asumir el reto de la internacionalización, especialmente en países emergentes, ante la certeza de encontrarnos en un contexto extremadamente competitivo y globalizado.

El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, fue el encargado de inaugurar el pasado 12 de mayo el VII Foro Mundial del Vino en que apostó por una Rioja ambiciosa y que ha de apostar por medidas que logren incrementar su calidad y competitividad. “Aquí defendemos el vino de calidad, y estoy convencido de que cualquier región vitivinícola que apueste por la calidad puede abrirse camino en el mercado”, añadió el máximo responsable del gobierno riojano. Además señaló que la posición que ha alcanzado la DOC Rioja “ha costado mucho esfuerzo, renuncias y decisiones difíciles. Creemos que nuestro modelo es transferible a otras zonas y no estamos dispuestos a consentir que nos impongan atajos, como el de la indicación geográfica ‘Viñedos de España’, desestimada en su día por la justicia y que la Comisión Europea ha rechazado de nuevo por no ser conforme a las normas comunitarias”.

Pedro Sanz destacó en su discurso inaugural la importancia de la industria del vino en la región, ya que supone el 15% del PIB de la Comunidad, con más de 63.000 hectáreas de viñedo, más de 1.200 bodegas de elaboración, más de 18.000 viticultores, con una comercialización de más de 360 millones de botellas, copando en España más del 38% de vino consumido con DO.

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El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, durante el discurso inaugural. Foto:Riojapress.

Un primer día centrado en la viticultura y la enología

El Foro se centró en la sesión matinal del primer día en el área de viticultura, concretamente en la aplicación de ingeniería reversa en agricultura con el fin de obtener los productos deseados, los bancos de germoplasma y la mejora genética, los nuevos productos fitosanitarios y los sistemas de conducción.

El director adjunto de la Unidad Experimental de Pech Rouge del Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia, Hernán Ojeda, fue el encargado de abrir este apartado. Para Ojeda, ante el contexto en el que nos encontramos –en el que aumenta la diversidad y la competitividad de la oferta global, se busca la protección del hombre y del medioambiente, y el cambio climático está tan presente– es necesario adaptarse a través de la innovación de la diversificación. El experto del Inra apuesta claramente por la ingeniería inversa: “Lo más importante es definir un objetivo claro y preciso para, a partir de ahí, trabajar en ver qué elementos de la cadena podemos modificar para mantener la calidad del vino”, afirmó. Según el científico francés, el cambio climático está originando una mayor temperatura y una mayor sequía que hace evolucionar las características de los vinos. “Un ejemplo claro –explicó– es el aumento de la graduación, por este motivo hay que poner soluciones”. Soluciones que pasan, según expuso, por “evadir el cambio climático desde los factores naturales, biológicos o culturales”. Un ejemplo de estas soluciones a través de factores naturales es reemplazar la altitud por la latitud, algo que ya se está haciendo en Argentina, con el fin de que “cada variedad encuentre su lugar en función del vino que se busca”.

En este mismo sentido, el profesor de la Escuela Nacional de Ingenieros de Trabajos Agrícolas de Burdeos, Jean Philippe Roby, advirtió que “es urgente disminuir la densidad de las plantaciones de viñedo y la superficie foliar asociada”. Roby planteó que los efectos del cambio climático generarán un incremento de temperatura y una pluviometría contrastada. La influencia de dichos efectos sobre el viñedo en las próximas décadas se caracterizará, entre otros, “por un aumento del grado de alcohol, disminución de acidez, pérdida de aromas, envejecimiento acelerado y reducción del vigor.” En su formulación de un modelo de viticultura sostenible, el profesor bordelés planteó la paradoja de que “hoy el debate se focaliza sobre la reducción de fitosanitarios y abonos químicos, pero mañana el problema será cómo hacer una agricultura sin consumo excesivo de agua”.

Reinhard Töpfer, responsable del Instituto Geilwelerhorf, augura un clon resistente a las plagas en un plazo de diez años

La multiplicación de la vid para la resistencia frente a las enfermedades de la vid fue el tema que desarrolló el responsable del Instituto Geilwelerhorf para la multiplicación de la vid, Reinhard Töpfer. Lograr vides de calidad y con resistencia a las plagas fue siempre, a lo largo de la historia, el gran objetivo de los investigadores. Según expuso Töpfer, cada plaga, como la filoxera, el mildiu o el oidio, ha motivado nuevos estudios genéticos con clones transgénicos. Hoy en día, es el cambio climático el que también exige un esfuerzo en este ámbito. Tal y como explicó el ponente “los avances en genética de la vid han sido muy lentos; sin embargo, cada día evolucionan más rápido, por lo que en menos tiempo se lograrán más éxitos”. Así, auguró que “en un plazo de diez años se logrará un clon resistente a las plagas y de gran calidad”.

El nuevo reglamento de la UE sobre la comercialización de productos fitosanitarios

El nuevo marco normativo europeo para la comercialización y uso de plaguicidas “tendrá las ventajas de reducir la cantidad de materia activa aplicada por hectárea, lo cual redundará en una mayor seguridad del agricultor y en una disminución de la toxicidad para el aplicador, los animales y el medio ambiente, además de que avanzaremos hacia productos más específicos para cada parásito”, según señaló durante el VII Foro Mundial del Vino el coordinador nacional del Grupo de Trabajo de los Problemas Fitosanitarios de la Vid y jefe de Sección de Protección de Cultivos de la Consejería de Agricultura de La Rioja, José Luis Pérez Marín. En contrapartida, señaló como posibles inconvenientes “que se va a reducir considerablemente el número de productos disponibles, al desaparecer muchos genéricos, factores ambos que podrían derivar en un aumento del coste de dichos productos”. Además, y como consecuencia de la mayor especialización de los fitosanitarios, apuntó el “posible riesgo de aparición de resistencias de determinadas plagas y enfermedades”.

El nuevo Reglamento de la UE sobre la comercialización de productos fitosanitarios, que fue aprobado por el Parlamento Europeo en enero de 2009, plantea unos criterios de exclusión de determinados productos que se aplicaban en la UE en función de factores tóxicos, contaminantes o bioacumulativos, entre otros. La revisión de dichos productos se iniciará en 2011 y planteará cuatro situaciones para los productos fitosanitarios vigentes: los excluidos, que se retirarán del mercado y sólo podrán ser utilizados por los agricultores en los 18 meses siguientes; los autorizados, que tendrán vigencia de uso para 15 años; las ‘materias activas con dudosa sustitución’, que podrían estar en situación de exclusión, pero se autorizarán durante 7 años por no existir otro producto sustitutivo; o los excluidos que podrán acogerse a una excepción normativa que adquirirán una vigencia de uso de 5 años.

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Cada una de las áreas iba seguida de una mesa redonda en que los asistentes podían plantear a los ponentes preguntas y cuestiones sobre los temas expuestos.

La sesión vespertina estuvo centrada íntegramente en los aspectos enológicos, y comenzó con el planteamiento de una pregunta: ¿Resulta posible imaginar vino transgénico comercializado? En opinión del director científico y consejero delegado de la empresa de biotecnología ‘Biópolis’, Daniel Ramón Vidal: “No hay ninguna duda de que antes o después habrá vino transgénico. Lo que no sé es cuánto tardará ni si lo veré. Y, en cualquier caso, será uno de los últimos sectores agroalimentarios en los que entre esta tecnología porque hablamos de un producto muy tradicional”. El biotecnólogo aseguró que “técnicamente es posible tanto lograr uva como levaduras vínicas transgénicas. Ello permitiría, entre otras cosas, mejorar la resistencia de la vid a plagas y la tolerancia a hongos, aumentar la tolerancia al estrés y al daño oxidativo, y mejorar aspectos de calidad como el color o la acumulación de azúcares.” Vidal destacó que “la genética está presente en la mejora de los alimentos desde hace 12.000 años. Por lo tanto, la relación entre genética y alimentación no es nueva; lo novedoso es que, al factor de azar con el que se producía dicha evolución natural, se ha sumado una nueva técnica: la ingeniería genética”.

La tendencia de contar con vinos de bajo contenido en alcohol contrasta con la presencia cada vez más habitual de un alto contenido de azúcar en la uva, lo que genera un mayor grado de alcohol

No podía faltar en la cita riojana el debate sobre las nuevas tendencias del mercado, como por ejemplo la que parece apuntar en los últimos años a la necesidad de contar con vinos de bajo contenido en alcohol. Al mismo tiempo, y como consecuencia de los cambios climáticos y de variaciones en las técnicas de producción, cada vez es más habitual la alta presencia en azúcares que genera un mayor grado de alcohol. La paradoja fue abordada por el profesor de Ciencia, Tecnología y Mercados de la Vid y el Vino de la Universidad de Verona, Roberto Ferrarini. En su ponencia, planteó que “el exceso de alcohol, que con frecuencia alcanza el límite del 15%, es el elemento más crítico de cara a la valoración del vino como un producto saludable”. El profesor, miembro de la Academia Italiana de la Vid y el Vino, se refirió a “las medidas de prohibición adoptadas en algunos países europeos, que han podido contribuir a una disminución en el consumo del vino, además de otros factores sociales, religiosos y culturales”, como argumentos adicionales para pensar en la producción de vinos con bajo contenido en alcohol o ‘sin alcohol’ y para estudiar y desarrollar tecnologías que permitan hacer frente a dichas tendencias. Entre esas tecnologías, Ferrarini se ha referido a prácticas agronómicas dirigidas a la producción de uvas con un contenido inferior de azúcar: vendimia temprana, sistemas de cultivos con mayor rendimiento, entre otras. Por otra parte, mencionó tecnologías dirigidas a modificar el contenido de azúcar de la uva o del contenido de alcohol en el vino, como diluir el mosto con agua.

El director de la Estación Enológica y de Viticultura de Cataluña, Santiago Mínguez, centró su intervención en las nuevas prácticas que deben aplicar las bodegas para disminuir el impacto ambiental y potenciar las nuevas demandas en cuanto a seguridad y calidad alimentaria. Mínguez considera que para lograr la sostenibilidad en las bodegas es necesario cumplir cuatro requisitos. En primer lugar, racionalizar y minimizar la utilización de recursos energéticos no renovables; en segundo lugar, racionalizar el uso del agua; en tercer lugar, racionalizar la utilización de materiales y productos enológicos, y por último, minimizar la generación de residuos y gestionarlos adecuadamente. El director de la Estación Enológica de Cataluña considera de vital importancia racionalizar el uso del agua en las bodegas y apunta a que este factor llegará a ser similar a la huella de carbono. Es decir, que, en un futuro, el sector deberá calcular su impacto ambiental cuando utiliza este recurso y reflejarlo en el etiquetado. Mínguez apuesta por métodos tradicionales para reutilizar y reciclar el agua.

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A lo largo de las tres jornadas del Foro Mundial del Vino se reunieron en Logroño más de 800 profesionales del sector. Foto:Riojapress.

La sostenibilidad y la legislación europea

Los sistemas de cálculo de emisiones de CO2 centró la primera ponencia de la segunda jornada del VII Foro Mundial del Vino. El jefe de la Unidad de Economía y Derecho de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, Ignacio Sánchez Recarte, centró su exposición en la necesidad de lograr un sistema de cálculo armonizado de las emisiones de gases de efecto invernadero, específico para el sector del vino.

Partimos del problema de los gases de efecto invernadero como consecuencia del protocolo de Kioto, pero sobre todo, según explicó, “de la creciente presión de los consumidores” por conocer hasta qué punto son ecológicamente sostenibles los productos que consumen. Ante esta situación, explicó Sánchez Recarte, es necesaria la implicación de todas las partes del sector vitivinícola con el fin de ofrecer una respuesta científicamente aceptable, dado que influirá en el mercado del vino.

Ante esta situación, anunció Sánchez Recarte, la Oficina Internacional de la Viña y el Vino está armonizando los protocolos de cálculo existentes, con el fin de establecer una base para desarrollar un sistema común, que se actualice permanentemente en función de las necesidades del sector y de los mercados, y que sea lo más fiable posible. El representante de la OIV detalló que estos sistemas de evaluación están enfocados en dos direcciones, por un lado hacia el protocolo del producto y por otro, hacia el protocolo de la empresa.

Las mujeres españolas compran el 45% del vino, sobre todo en supermercados

Hace tiempo que el vino dejó de ser el coto cerrado a las mujeres. Cada vez más, las mujeres participan en la elección y compra del vino, consumen más esta bebida y se integran en los diferentes procesos de elaboración y venta del producto. Y, en consecuencia, cada vez más el sector dirige su lupa a este sector de población en sus estrategias comerciales. Pero, ¿cuál es el perfil de la mujer conocedora y consumidora de vino en España? La periodista especializada en vinos y gastronomía de Punto Radio, Mar Romero, ilustró en la segunda jornada del VII Foro Mundial del Vino uno de los perfiles más investigados por bodegueros, enólogos y profesionales del marketing, a partir de un estudio elaborado sobre los hábitos de consumo del vino en la mujer española. Si pensamos en términos de compra, conviene saber que en España la mujer es quien decide la compra del 45% del vino vendido y que lo adquiere especialmente en supermercados (en este caso, sube hasta el 57%) y en menor medida en tiendas especializadas. Las motivaciones que llevan a decidir la compra de un vino son diferentes en función del género: las mujeres, se interesan más por la elección de varietales; los hombres, se guían más por las marcas y los precios.

Otro tópico roto por la investigación es el de que las mujeres prefieren vinos más ligeros. Entre las consumidoras de vino, la bebida más apreciada es el vino tinto, seguido de la cerveza y el rosado. En cuanto a la frecuencia en el consumo de vino, las encuestadas consumidoras se inclinan de forma mayoritaria por una o dos veces a la semana (43%) mientras que quienes aseguran consumirlo a diario alcanzan un 27%.

¿Qué lugares y qué circunstancias prefieren las mujeres para consumir vino? Más del 90%, lo hacen en las comidas fuera de casa y ligeramente en menor medida en comidas dentro de casa. Otro momento buscado es el del aperitivo; en torno al 45% fuera de casa y en torno al 30% tomado en el propio domicilio. Un dato significativo es que un 25% de las mujeres acostumbran a tomarlo con amigos por la tarde, mientras que en menor medida se consume cuando se está sola en un momento tranquilo e incluso mientras se cocina. Las mujeres consumidoras aprecian del vino mayoritariamente que es una bebida con propiedades saludables y de tradición cultural. Cuatro de cada diez afirman sin dudarlo que se come mejor con vino y un 40% conocen diferentes variedades de uva. Las encuestadas con opiniones menos favorables hacia el vino le achacan que es una bebida que tiene mucho alcohol y que es menos refrescante que otras.

En cuanto a la legislación, expertos juristas explicaron que la actual normativa europea podría permitir a las DO regular el potencial vitícola frente a la anunciada liberalización de plantaciones prevista para 2018. Así lo mantuvo Montiano Monteagudo, socio de la empresa Uría Menéndez y profesor titular de Derecho Mercantil en la Universidad Pompeu Fabra, y Javier Guillem, letrado de la Comisión de Agricultura y Pesca y de la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes Valencianas. Consideran que el artículo 113 del reglamento único para las OCM, que regula las normas de comercialización para mejorar y estabilizar el funcionamiento del mercado común del vino, permite al propio sector regular su potencial. De hecho, el punto 1 del citado artículo dice: “Con el fin de mejorar y estabilizar el funcionamiento del mercado común de los vinos (…), los Estados miembros productores podrán establecer normas de comercialización para regular la oferta, en particular aplicando las decisiones adoptadas por las organizaciones interprofesionales…”. De esta forma, el propio reglamento único de las OCM establecería las excepciones para que las Denominaciones de Origen regularan los derechos de plantación en sus zonas. Ambos ponentes consideraron, además, que la liberalización de plantaciones podría contravenir el artículo 33 del Tratado de la Unión, que establece que los objetivos de la PAC se centran en estabilizar los mercados, garantizar la seguridad de los abastecimientos y asegurar al consumidor suministros a precios razonables, dado que podría desestabilizar los mercados en el caso de continuar con los excedentes.

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Durante la segunda jornada se leyeron 22 comunicaciones de las áreas de viticultura, enología, marketing, economía y legislación. Foto:Riojapress.

El mercado norteamericano y el chino a debate

Las últimas horas del Foro se dedicaron a analizar uno de lo grandes mercados del vino, el de EE UU, y es que las cifras que llegan del mercado norteamericano siguen dando motivos para el optimismo al sector vinícola. Con los datos aportados por John Gillespie, director ejecutivo de ‘Wine Opinions’ y uno de los más reputados analistas en dicho país, el vino fue la única bebida con alcohol cuyo consumo siguió creciendo en EE UU, frente al descenso registrado por la cerveza y los licores. Los 272 millones de cajas consumidas en 2009 suponen que la venta de vino acumule dieciséis años consecutivos de incremento. El dato de consumidores de vino en EE UU ha subido hasta 35 millones de personas. “Si tenemos en cuenta que en 2004 eran solo 26 millones, vemos que en cinco años el vino ha ganado 9 millones de consumidores, prácticamente la población de Suecia. Por éstas y otras razones, deben considerar al mercado norteamericano prioritario”, señaló Gillespie. Además del número de consumidores, en 2009 también creció el consumo medio de vino hasta alcanzar la cifra récord de 11,13 litros.
Las 272 millones de cajas consumidas en 2009 en EE UU suponen que la venta de vino acumule dieciséis años consecutivos de incremento

A la vista de los datos aportados por Gillespie, podría suponerse que la crisis habría tenido escasa influencia en la sociedad norteamericana. Nada más lejos de la realidad. Con datos del informe presentado por Danny Brager, responsable del Equipo de Bebidas Alcohólicas de la Compañía Nielsen, se han detectado consecuencias de la crisis en el sector: “El consumidor organizó su ocio en casa; se buscaron precios más baratos por botella y se apostó más por productos conocidos que por hacer experimentos. Además, distribuidores y hosteleros se afanaron en una reducción de sus inventarios”. El efecto de todos esos factores no impidió el crecimiento de ventas de vino, “tal vez porque se dio un cambio de tendencia y la gente cambió el consumo fuera por el consumo en casa”.

El estudio realizado por Nielsen en marzo también analizaba la evolución en las importaciones de vino por países. En este caso, contrastan dos tendencias: frente al descenso de países de origen más tradicionales –Italia y Francia–, crecieron las botellas procedentes de nuevos productores –Chile, Argentina y Nueva Zelanda–. En ese contexto, España mantuvo un crecimiento más tímido que éstos últimos, pero que le diferenció de otros productores tradicionales.

A nivel comparativo, la jornada de clausura se abrió con dos conclusiones claras respecto a los mercados emergentes: por un lado, que China es un mercado de gran futuro para el sector que debería definirse cuanto antes como mercado objetivo; por otra, que llegar a conquistar ese mercado con el vino español exige una planificación más a largo plazo que en otros destinos, no sólo desde el punto de vista comercial, sino también en aspectos arancelarios, de promoción de la calidad, de protección de la propiedad intelectual y culturales.

Que el mercado tiene futuro es evidente. Hablamos de una población total de 1.400 millones de personas que, a los efectos del sector vinícola, supone un mercado potencial directo de 70 millones de consumidores. Un público que en la actualidad consume 10 millones de cajas de vino y que está en una fase expansiva de su PIB, lo que le ha llevado a superar a las principales economías europeas y que, según prevén los analistas económicos, en 2040, podría sobrepasar a los EE UU.

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