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El riego y el acolchado orgánico del suelo provocaron mejoras en el estado hídrico de las cepas.

Acolchado orgánico del suelo y fertilización mineral en la variedad Bobal bajo secano y riego

Buesa, I.1,2, Sanz, F.1,2, Yeves, A.1,2, Guerra, D.1,2 y Intrigliolo, D.S1,2

1Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, Centro para el Desarrollo Agricultura Sostenible, 46113, Moncada, Valencia.

2CSIC, Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, Campus Universitario Espinardo, 30100, Murcia.

20/02/2019

El objetivo de este trabajo fue evaluar la eficacia de diferentes técnicas de manejo de los recursos: agua, suelo y abonado, en un viñedo de la variedad Bobal sobre 110R ubicado en Requena (Valencia). Para ello se estudió durante tres campañas la respuesta agronómica frente a dos tipos de i) gestión del suelo: laboreo y acolchado a base de restos de poda triturados, y de ii) la aplicación o no de fertilización inorgánica; en todos los casos bajo condiciones de secano y de riego por goteo. Los resultados pusieron de manifiesto que el acolchado afectó positivamente al estado hídrico de las cepas en ambos regímenes hídricos y tendió a incrementar el peso medio del racimo. La aplicación suplementaria de una fertilización mineral no provocó ningún incremento sobre la producción y sus componentes, ni influyó sobre la composición de la uva. Sin embargo, el acolchado, en condiciones de secano, redujo el contenido en sólidos solubles totales del mosto y la concentración de compuestos fenólicos, probablemente debido a los efectos de dicho manejo del suelo sobre el estado hídrico de las cepas. Estos ensayos siguen actualmente en curso para cuantificar los efectos más a largo plazos tanto sobre la respuesta agronómica como sobre las características edáficas del viñedo.

El manejo del viñedo determina la producción y aptitud enológica de la uva (Jackson and Lombard, 1993). Por ello, en climas Mediterráneos donde el viñedo se desarrolla en condiciones de déficit hídrico, cobra especial importancia el manejo del suelo, y del fertirriego. Estas prácticas regulan la disponibilidad de recursos de las cepas y, por tanto, su desarrollo, productividad y calidad de la uva. Con el objetivo de mejorar la comprensión de los efectos que estas prácticas tienen sobre el rendimiento del viñedo (Vitis vinifera L., cv. Bobal/110-R) y la composición de la uva se estudió: 1) el acolchado del suelo a base de restos de poda triturados; 2) los efectos de la fertilización mineral suplementaria a la orgánica de fondo; 3) los regímenes hídricos: secano y regadío. Los efectos que los diferentes factores provocaron sobre el estado hídrico del viñedo, el rendimiento productivo de las cepas y la composición de la uva se evaluaron durante tres campañas.

Materiales y métodos

El experimento se realizó durante las campañas de 2016 a 2018 en un viñedo comercial, propiedad de la Fundación Lucio Gil de Fagoaga, ubicado en Requena, Valencia (39º29´N, 1º13´O, 750 m.s.n.m.) y dentro de la circunscripción de la denominación de origen Utiel-Requena. El material vegetal empleado es una variedad de uva tinta autóctona; Vitis vinifera L. cv. Bobal injertada sobre patrón 110-Richter. La parcela se plantó en 2002, a 2,5x1,5 m en un sistema de conducción de cordón Royat bilateral en espaldera vertical de orientación norte-sur. El suelo de la parcela es de textura arcillo-limosa con gran capacidad de retención de agua (180 mm/m), de baja fertilidad y altamente calcáreo. El clima de la región es templado-cálido y semi-árido, con una pluviometría media anual de 390 mm y una evapotranspiración de referencia de 1.120 mm. El sistema de riego era por goteo y los volúmenes aplicados se midieron mediante caudalímetros volumétricos.

Los tratamientos estudiados fueron 6, en un diseño experimental de 4 bloques completos aleatorios donde el régimen hídrico se asignó como variable principal, y en la que cada repetición constó de 15 cepas. Los tratamientos 1, 2 y 3 fueron de secano; el T1 se labró y abonó con estiércol (Fig. 2); el T2 se acolchó con sarmientos triturados y se abonó con estiércol más un suplemento mineral; y el T3 se labró y abonó con estiércol más el suplemento mineral. El T4, T5 y T6 fueron iguales al T1, T2 y T3 respectivamente, pero en condiciones de riego deficitario. El estado hídrico de las cepas se determinó mensualmente mediante cámara de presión tipo ‘Scholander’ ( tallomd). El riego aplicado correspondió con aplicaciones de 60 a 90 mm/año. El acolchado orgánico consistió en la aplicación en todo el marco de plantación de los restos de poda triturados correspondientes a la cantidad teóricamente producida cada cepa durante 10 años. El abonado orgánico se aplicó en profundidad (Fig. 3) solo el primer año de ensayo (116-93-139 kg/ha de N-P-K) mientras que el mineral se aplicó anualmente, tanto por fertirriego como en granulado en el secano (53-35-105 kg/ha N-P-K). Tras el envero, se muestrearon hojas de todas las cepas para realizar análisis del contenido en carbono y nitrógeno y estudiar los efectos de los tratamientos en la relación carbono:nitrógeno (C/N).

En vendimia, los componentes de la producción se determinaron en cada cepa y los parámetros de composición en muestras de 100 bayas por repetición. En ellas se determinó el contenido en sólidos solubles totales (SST), el pH, la acidez titulable (AT) y la concentración de antocianos y de polifenoles totales.

El análisis estadístico del efecto de los tratamientos sobre los diferentes parámetros estudiados se determinó mediante el análisis de la varianza (ANOVA), y para la separación de las medias de cada tratamiento se aplicó el test LSD (P<0.05).

Resultados y discusión

La meteorología durante el periodo vegetativo, de abril a septiembre, se correspondió con campañas de temperaturas y precipitaciones habituales para la zona. La evapotranspiración de referencia (ETo) en 2016, 2017 y 2018 fue de 924, 925 y 869 mm respectivamente, mientras que la precipitación fue 166, 119 y 106 mm respectivamente. Este desequilibrio entre ETo y precipitación evidencia la importancia que las técnicas de manejo vitícola pueden tener sobre el estado hídrico del viñedo en climas mediterráneos. Pues la capacidad de retención de agua del suelo, la tasa de infiltración, la escorrentía, la erosión hídrica o la evaporación del agua del suelo determinan el agua disponible por el potente sistema radicular de la vid. En el presente estudio, el estado hídrico del viñedo ( tallomd) respondió significativamente a la aplicación del riego en comparación al secano, así como al acolchado del suelo en comparación al laboreo (Fig. 1).

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Figura 1. Potencial hídrico de tallo a medio día solar durante las campañas de 2016 a 2018.

El estado hídrico de las cepas, como era de esperar, resultó más negativo en condiciones de secano que de riego. El efecto del acolchado en general mejoró el estado hídrico de las cepas a excepción de la primera campaña en la que sólo se observó un efecto claro del acolchado en los tratamientos regados. Esto puede deberse a que la aplicación del acolchado se realizó en primavera, y por tanto no pudo tener efectos sobre el suelo durante las lluvias invernales. Sin embargo, en condiciones de riego por goteo, la reducción de la evaporación del bulbo húmedo durante la campaña sí tuvo un efecto, pues tal y como observaron López-Urrea et al. (2016) en Albacete mediante un lisímetro de pesada, el acolchado orgánico puede reducir un 17% de la evapotranspiración del cultivo (ETc). En 2017 y 2018, el estado hídrico del viñedo fue muy similar entre tratamientos durante la primavera debido a las cuantiosas precipitaciones invernales, siendo durante el periodo de maduración de la uva cuando el riego y el acolchado redujeron el estrés hídrico del viñedo (Fig. 1).

Los efectos del manejo del suelo, el riego y la fertilización provocaron diferencias en los componentes de la producción entre los tratamientos aplicados (Tabla 1).

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Tabla 1. Componentes de la producción durante 2016-2018 en un viñedo de Bobal. Letras diferentes dentro de la misma columna indican diferencias estadísticamente significativas (p>0.05).

El efecto del riego (T4, T5 y T6) duplicó la producción respecto del secano (T1, T2 y T3) en las dos primeras campañas, pero en 2018, cuando hubo daños por helada primaveral, el incremento fue sólo del 65%. Estos incrementos productivos se debieron tanto al incremento del peso de racimo como al del número de racimos por cepa. No obstante, el acolchado del suelo (T2 y T5), no tuvo muchos efectos sobre los componentes de la producción (Fig. 4), salvo un incremento significativo del peso de racimo en condiciones de secano en 2017. Los aportes suplementarios de la fertilización inorgánica no produjeron respuesta alguna en los parámetros productivos (Fig. 5). No obstante, la aplicación de una fertilización mineral tendió a incrementar el peso de madera de poda (datos no mostrados).

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Figura 2. Fotografía aérea de la disposición de los tratamientos en la parcela experimental.

La composición de la uva respondió significativamente al aporte del riego y también a la aplicación de acolchado, sin respuesta a la aplicación suplementaria de fertilizante mineral (Tabla 2).

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Tabla 2. Composición tecnológica y fenólica de la uva Bobal en 2016, 2017 y 2018. Letras diferentes dentro de la misma columna indican diferencias estadísticamente significativas (p>0.05).

El riego tendió a reducir el contenido en SST así como el acolchado en condiciones de secano. Estos efectos son atribuibles al estado hídrico del viñedo, como ya observó en esta variedad Salón et al. (2005). Los efectos sobre la AT y el pH no fueron concluyentes. De la composición fenólica cabe destacar que tanto los antocianos como los polifenoles tendieron a reducirse en respuesta al riego y al acolchado en ambas campañas. Esto es atribuible a la menor madurez de la uva en esos tratamientos y a los leves incrementos en el tamaño de baya. En la variedad Bobal, el crecimiento de la baya es muy sensible al estado hídrico, modificando la relación hollejo:pulpa, que a la postre determina la concentración de compuestos fenólicos (Intrigliolo et al. 2014).

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Figura 3. Detalle del acolchado orgánico del suelo del viñedo.

La relación C/N en hoja evidenció efectos del régimen hídrico y del acolchado sobre la nutrición del viñedo (Tabla 3). Ambas técnicas redujeron esta relación en comparación al secano y al suelo labrado en las tres campañas. El aporte suplementario de fertirriego sorprendentemente no provocó efectos claros sobre la nutrición del viñedo. En este tipo de ensayos se hace necesaria su continuación para confirmar estos resultados a más largo plazo y evaluar los efectos acumulativos de estas técnicas, y los posibles efectos sobre la propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.

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Tabla 3. Relación carbono:nitrógeno en limbos de Bobal en 2016 y 2017. Letras diferentes dentro de la misma columna indican diferencias estadísticamente significativas (p>0.05).

Conclusiones

El riego y el acolchado orgánico del suelo provocaron mejoras en el estado hídrico de las cepas. Ello conllevó incrementos significativos en la producción en respuesta al riego debido principalmente a los incrementos en el nº de racimos y el peso medio de racimo. Sin embargo, los efectos del acolchado sobre la producción fueron menos importantes. El riego afectó negativamente al contenido de sólidos solubles totales y el contenido de antocianos en la uva, y por tanto a su potencial enológico.

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Figura 4. Racimo de la variedad Bobal.

De igual manera, el acolchado también tendió a reducir los SST y la concentración de compuestos fenólicos en la uva. La aplicación de abonado mineral adicional a la aplicación de estiércol no provocó respuesta alguna ni en el estado hídrico del viñedo, en su producción o en la composición de la uva. Sin embargo, sí incrementó el vigor vegetativo de las cepas. Estos resultados han de confirmarse en futuras campañas a fin de determinar el potencial que el aprovechamiento de los restos de poda de vid como acolchado del suelo sobre las relaciones hídricas y estado nutricional del viñedo a largo plazo, y por ende sobre la respuesta productiva y aptitud enológica.

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Figura 5. Viñedo experimental de Bobal durante la vendimia.

Agradecimientos

Agradecer la financiación del ensayo por el proyecto FEDER: AGL2017-83738-C3-3-R, CajaMar y la Fundación Lucio Gil de Fagoaga.

Referencias bibliográficas

  • Intrigliolo, D. S., Puerto, H., Álvarez, I., García-Esparza, M.J., Chirivella, C., Lizama, V y Ruiz-Canales, A. (2014). Efectos del riego sobre la producción y la calidad de la uva y del vino en la variedad Bobal en Utiel-Requena. Enoviticultura 31: 1-9.
  • Jackson, D.I., y P.B. Lombard. 1993. Environmental and management practices affecting grape composition and wine quality-A review. Am. J. Enol. Vitic. 44:409-430.
  • López-Urrea, R., Montoro, A., Martínez, L., Mañas, F., Sánchez, J.M. y Intrigliolo, D.S. ¿Es posible mejorar la eficiencia en el uso del agua de un viñedo mediante un acolchado orgánico del suelo? XXXIV Congreso Nacional de Riegos, Sevilla 2016.
  • Salón, J. L., Chirivella, C. y Castel, J. R. (2005). Response of cv. Bobal to timing of deficit irrigation in Requena, Spain: water relations, yield, and wine quality. American Journal of Enology and Viticulture 56(1): 1–8.

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