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Cosméticos, infusiones, energía o turismo: la segunda cosecha de nuestro olivar

María José Álvarez16/11/2017

No sólo del aceite vive la almazara. Saber aprovechar otros usos para el aceite de oliva, la aceituna y toda la infraestructura de las fábricas puede ser un recurso más para mantener la rentabilidad a lo largo de todo el año. Bajo los sellos de calidad y salud que engloba el estar bajo el paraguas del aceite de oliva, son muchas las posibilidades fuera de su uso como alimento que se van imponiendo poco a poco en el sector y que suponen una forma de hacer más rentable la almazara, el aceite y el olivar. Una segunda cosecha, como ya empiezan a llamarla en el sector.

Los usos tópicos y semimedicinales del aceite de oliva son conocidos desde la antigüedad y han estado presentes en todas las culturas y sociedades productoras. Adaptar ese saber ancestral a las necesidades del consumo de hoy es el reto que se le plantea a numerosas empresas productoras de cosméticos y productos similares con base de aceite de oliva.

“El primer jabón de la historia con marca comercial fue el jabón de Alepo, elaborado con la base del aceite de oliva", apunta Francisco Lorenzo Tapia, presidente de la asociación Olearum, en la que luchan por fomentar el aceite de oliva y el olivar como cultura y modo de vida. “Antiguamente se hacía con aceite de reciclaje, pero ahora las empresas que se dedican a la cosmética con aceite de oliva usan vírgenes extra, incluso ecológicos, con el fin de darles un plus de valor al producto”, añade. Champús, cremas del rostro, maquillajes o incluso lociones antipiojos a base de aceite de oliva cada vez pujan más alto en el sector de la cosmética de España y de fuera de ella. “El simple hecho de que un cosmético esté asociado al aceite de oliva ya le da un extra de calidad que el mercado sabe apreciar cada vez más”.

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Los huesos de aceituna sobrantes de la almazara pueden tener buenas salidas.

Empresas como La Chinata, de Plasencia, son algunas de las que más productos de este tipo tienen en su catálogo. Al igual que algunas almazaras de Jaén, también han sabido aprovechar las hojas de olivo para hacer infusiones. No en vano, y según explica la empresa, “la hoja de olivo está reconocida por la ciencia, la Biblia y la mitología como planta medicinal y se tiene constancia de su uso curativo y preventivo desde 1000 antes de Cristo”. Asociado a la alimentación, pero sin ser consumo de aceite directo están las conservas en aceite de oliva virgen extra, “cada vez más comunes, aunque todavía escasas”, indica el presidente de Olearum o los nuevos productos que sustituyen grasas, más baratas pero poco saludables como el aceite de palma, por el aceite de oliva. Un ejemplo es el de Cárnicas Rodríguez, en Alhama de Almería, que elabora embutidos bajos en grasa animal y ricos en aceite de oliva. Tras la enfermedad de un miembro de la familia, la empresa se dedicó a investigar sobre cómo elaborar embutidos bajos en grasa, que mantuviesen su sabor y calidad y para ello utilizaron el aceite de oliva.

De una larga investigación también nació el Oleocao, de Oleícola Jaén. Se trata de una crema de cacao que empezó a comercializarse la pasada primavera y que logra hacer del untable de cacao un producto saludable gracias a la sustitución total de otras grasas por el aceite de oliva. “Es el resultado de dos años de investigación, ya que ha sido muy complicado que tenga la textura y el sabor adecuados”, explica Carmen Morillo, directora Económica Financiera de Oleícola Jaén, quien reconoce que siguen investigando para sacar al mercado otros productos de este tipo. “Otra barrera a superar es el tema económico. Competir con otras grasas mucho más baratas no es fácil, pero, en el caso del Oleocao, finalmente hemos logrado hacer un producto que no es caro, pero que aporta todo el beneficio del aceite de oliva”, añade Morillo.

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La Chinata elabora infusiones mediante hojas de oliva.

El pan de la salud es otro de los productos que comienzan a despertar cada vez más interés. Es un pan hecho con el paté de aceitunas que resulta de la extracción de aceite de oliva virgen extra con el decánter Leopard de Pieralisi. Cuenta con un alto contenido en polifenoles y tiene la capacidad de mejorar el sabor de los alimentos. Además, es compatible con los procesos de fermentación y cocción que no afectan a la capacidad antioxidante. Este paté (que es una parte del orujo de la extracción del virgen extra) se adapta a diferentes usos: fertilizante, biomasa, alimento zootécnico y humano, cosmética. Tal y como explica Pieralisi, como fertilizante del terreno, ofrece una mayor dotación de elementos nutritivos (potasio), mayor crecimiento del árbol y desarrollo de las plantas, mayor producción por planta, ningún fenómeno de fitotoxicidad, ninguna influencia sensorial del aceite, así como beneficios económicos y ambientales (eliminación de los costes de residuos y costes de fertilizantes reducidos). En la alimentación de ovinos, el paté mezclado con la alfalfa ha demostrado una óptica digestión, mayor contenido de ácidos grasos poliinsaturados en la leche y en el queso, mayor contenido de polifenoles (antioxidantes naturales) en ambos productos. En la alimentación de los bovinos, el paté mezclado con la harina de alfalfa proporciona una mayor digestión respecto a alimentación con orujo deshuesado, debido a la ausencia casi total de lignina en el paté. Este producto es óptimo, además, para producir energía eléctrica en los gasificadores de biomasas. No en vano, tiene el mismo poder de producción de gas que el maíz y constituye por tanto una fuente de ingresos para el almazarero. Con este paté se hacen también cosméticos e incluso paté de aceitunas por un simple proceso de tratamiento alcalino.

Este tipo de productos son cada vez más demandados en el mercado nacional e internacional, ofreciendo este último infinidad de posibilidades aún sin explotar. Hacienda El Palo, de Villatorres de Jaén, vende incluso en Australia sus mermeladas a base de aceite de oliva o el caviar de aceite, pequeñas perlas rellenas de aceite muy demandadas por la alta cocina. “Es otra manera de vender tu aceite de alta gama que cada vez tiene más demanda en el mercado”, explica Antonio Fernández Quirós, socio copropietario de la empresa.

Almazaras visitables: Oleoturismo

Directamente relacionadas con estas actividades, las englobadas en el Oleturismo acarrean también un extra de ingresos para la infraestructuras relacionadas con la producción de aceite de oliva. Las almazaras visitables crecen a un ritmo vertiginoso cada año. En la provincia de Jaén hay ya 100 establecimientos con el distintivo de Oleotur Jaén, una iniciativa que se puso en marcha hace cinco años por parte de la Diputación Provincial de Jaén y que pretende “ofrecer un producto ligado a la búsqueda de nuevas sensaciones y emociones, que es lo que busca el turista que demanda este tipo de productos”, explica Manuel Fernández Palomino, vicepresidente segundo del ente provincial y responsable del Área de Promoción y Turismo. Son restaurantes, spas y almazaras visitables cuyo objetivo es que el turista se sumerja de lleno en la elaboración del producto y en su cultura. Las almazaras que ofrecen visitas guiadas juegan un papel fundamental en esta tarea. “Poco a poco se van adaptando para que sean accesibles, para tener guías preparados y que hablen inglés, por ejemplo, vídeos explicativos, tiendas con sus productos”, apunta el diputado. El año pasado en la provincia de Jaén se contabilizaron más de 20.000 visitas a estas almazaras, “aunque estimamos que deben de ser muchas más”. En Oleícola San Francisco (Begíjar, Jaén), por ejemplo, hablan de 10.000 visitas sólo a sus instalaciones en el mismo periodo. “Para este año tienen ya cerrados 120 grupos de americanos”, indica Francisco Lorenzo Tapia.

Fernández Palomino cuenta cómo al comenzar con el proyecto de Oleotur Jaén hicieron visitas y mantuvieron reuniones con empresarios expertos en enoturismo, tanto de la Denominación de Origen La Rioja como de Rivera del Duero. “Salvando las distancias, sabemos que es un sector que tiene aún muchas posibilidades, que puede seguir generando riqueza a la provincia y que se ha convertido en un atractivo enorme para el turismo”, matiza. Son experiencias rentables y, a pesar de que actualmente no existen informes económicos que demuestren con números qué beneficios generan de media las almazaras visitables, lo cierto es que tanto los empresarios del que ya incluyen en sus instalaciones el oleturismo, como los responsables políticos, coinciden en señalar que estas visitas a las almazaras generan fidelidad y promoción, algo muy importante para mantener las ventas de aceite de oliva asociadas a la salud y al bienestar.

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Es muy importante valorizar la leña de los olivos.

Para hacer que una almazara sea visitable y atractiva para el turista hacen falta no pocas inversiones. Desde hace dos años, la Diputación Provincial cuenta con una línea directa de ayudas destinadas a este fin que tiene presupuestada una partida de 200.000 euros. Financian obras de adaptación, proyectos de promoción, nuevas tecnologías u otro tipo de gastos con el fin de que la fábrica de aceite se pueda visitar y contribuya como un atractivo más al turismo de la provincia. Además, desde Oleotur Jaén se ofrece un asesoramiento personalizado a cada uno de los interesados en formar parte del proyecto. “A nadie se le obliga a tener el distintivo, pero una vez que se le explica cómo hacerlo y se pone en marcha, vigilamos muy de cerca la calidad. Preferimos ir paso a paso, pero manteniendo los estándares de calidad para que los visitantes no se frustren”, matiza el diputado. “Contamos con un servicio externo de auditoría para que mantenga estos estándares, ya que es fundamental hacer las cosas bien hechas y ser muy claros en los requerimientos de calidad”, insiste. Para Antonio Fernández Quirós, de Hacienda el Palo, la ayuda de la Diputación es fundamental a la hora de saber cómo es el mejor modo de hacer la almazara visitable como el mismo ha podido comprobar en sus propias isntalaciones.

Al margen de esta línea de ayudas, Carmen Morillo, muestra su queja sobre la lentitud e los trámites necesarios para proyectos de oleoturismo. Su empresa tiene en marcha un proyecto para reconvertir parte de una fábrica de orujo en Baeza en una almazara visitable, pero los trámites se eternizan. “Tenemos un proyecto muy bonito con un jardín en el que se muestran más de cincuenta variedades de olivo, un Museo, tienda… todo para que el turista disfrute al máximo de su experiencia con el aceite de oliva”, apunta. “Es muy importante que el visitante no sólo vea piedras, sino que conozca y se meta de lleno en la cultura olivarera, sepa cómo se produce esta joya que es el aceite de oliva y difunda su experiencia por todo el mundo”, añade.

Oleícola Jaén es un ejemplo de cómo, aparte de la fabricación de aceite de oliva, una empresa del sector puede explotar el olivar y todo lo que él conlleva de diferentes formas. Además de los productos derivados y el proyecto de oleoturismo, la marca se dedica a tratar los subproductos del olivar como el alpeorujo y el hueso, que seca y se vende para las calderas, privadas o de centros públicos como hospitales, ayutamientos… “El hueso tiene un poder calorífico extraordinario y muy buena venta”, indica Morillo, cuya empresa comercializó el año pasado seis millones de kilos de hueso. En cuanto al alpeorujo, se utiliza para fabricar el que es conocido como “el segundo mejor aceite del mundo”, el aceite de orujo de oliva. “¿Que si es rentable para una almazara tratar el alpeorujo? Piensa que el año pasado se vendió hasta a dos euros por kilo”, ejemplifica Morillo.

El valor de los subproductos como energía

Uno de los máximos expertos en cómo obtener ingresos extra en la almazara con estos subproductos es José Antonio La Cal, ingeniero industrial y profesor de la Universidad de Jaén. El pasado 9 de noviembre presentó su libro “Valorización energética de subproductos del olivar y sus industrias de transformación”, un documento en el que enseña cómo obtener la máxima rentabilidad de todo lo que sobra en la extracción del aceite de oliva, algo que cada día pone en marcha con los proyectos reales en almazaras que realiza a través de la empresa de la que es socio y fundador, Bioliza. “Es muy importante que los responsables de la almazara sepan vincular el consumo energético que tienen en su industria, y por tanto el coste, que suele ser elevado, con la posibilidad de valorizar los subproductos que generan para que sean aprovechados en la propia industria, reduciendo así el consumo energético y obteniendo un ahorro directo de costes. Por tanto, estamos ante dos cuestiones: por un lado una valorización de subproducto y, por otro, un ahorro de costes”, indica. En el caso de la almazara, añade, “es muy importante valorizar la leña de los olivos de los socios porque el ramón lo suelen picar”. “La leña, en muchos casos, supone un auténtico problema para determinadas fincas, pues bien, una alternativa es producir astillas, que es un excelente biocombustible siempre y cuando tenga unas características determinadas de tamaño y humedad (normalización)”, apostilla. Según su criterio, es fundamental que el almazarero conozca todas las posibilidades en el tratamiento de hueso, es decir, en la instalación de sistemas de tratamiento (secado y separación de pulpa y finos) para obtener un mayor valor añadido. En el caso de las orujeras, destaca el valor del orujillo, el cual actualmente presenta unos problemas de venta enormes y se debe tener en cuenta que la gran mayoría de las almazaras tienen sus parques de almacenamiento llenos. “Aquí la alternativa es valorizarlo para autoabastecerse energéticamente mediante una tecnología llamada gasificación, la cual produce un gas, que una vez tratado, puede ser introducido en un grupo motogenerador para producir energía térmica y eléctrica”, apunta.

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El caviar de aceite tiene buenas salidas en países como Australia.

Para el ingeniero y fundador de Bioliza, aún queda mucho por hacer en el aprovechamiento de éstos mal considerados residuos, siempre que se conviertan en soluciones técnicamente viables y, por tanto, rentables para la almazara. Cuenta que en el caso del hueso de aceituna sí se está separando actualmente del orujo y se está comercializando para fines térmicos en casi todas las almazaras. “Ahora bien, lo hacen de una manera muy elemental, tal cual sale del orujo, es decir, húmedo y con pulpa. Lo ideal es tratarlo para obtener un valor añadido superior y las inversiones que tendrían que acometer las almazaras para ellos serían muy razonables”, explica, para hablar de algunos proyectos desarrollados por el mismo en el que la inversión en el equipo, sin contar la obra civil que haya que realizar, es de unos 30.000 €. “Para hacerte una idea, el hueso 'sucio' o 'sin tratar' lo venden las cooperativas a unos 60 €/t y 'tratado' en el mercado está al doble”, resalta.

En cuanto al resto de ingresos extra que se podrían obtener con estas prácticas, La Cal reconoce que el sector del aceite de oliva no suele valorizar más subproductos. El ramón suele picarse o quemarse y dejarse en el campo, algo que conlleva un coste de unos 70 euros por hectárea. “Por supuesto, mejor que quemar es, sin duda alguna”, apunta. Y continúa: “Con la leña, o bien la aprovechan para autoconsumo o la venden a precios muy baratos. En algunas ocasiones la queman junto con el ramón para deshacerse de ella directamente. Aquí, desde mi punto de vista, es donde más hay por hacer”. El resto de subproductos como el hojín “se suele regalar a los ganaderos para quitárselo de encima”, y las aguas residuales “las depositan en balsas para su evaporación. Quizás una alternativa sería la producción de compost mezclando orujo, hojín y estiércol de ganado, pero la Junta de Andalucía está poniendo alguna traba administrativa para ello, al considerar al orujo como un residuo cuando es destinado a compost, en lugar de como un subproducto. Esto alarga y complica mucho los trámites”, apostilla.

En el caso de las orujeras, explica, todas utilizan parte del orujillo que producen para autoconsumo y venden los excedentes, que son muchos, a diferentes mercados, sobre todo generación eléctrica (plantas de biomasa). Antes también exportaban a Inglaterra e Italia. “Desde mi punto de vista, la solución pasa por valorizar ese orujillo en la propia extractora para sus propios consumos, térmicos y eléctrico. Otra alternativa podría ser los usos térmicos industriales (vapor, aceite térmico, etc.)”, concluye.

Comentarios al artículo/noticia

#1 - Vicente Rodriguez O
18/11/2017 19:48:58
¿Como puedo tomar contacto con Maria Jose Alvarez? olivosvro@vtr.net

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