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Los fraudes han crecido un 60% en Europa

Hacia un modelo predictivo de fraudes alimentarios

Vicente Martínez, responsable de proyectos de Riesgos Emergentes de Ainia

19/07/2019
Industria alimentaria, consumidores y administraciones han iniciado una lucha sin tregua contra el fraude alimentario. Ante la problemática creciente y compleja, se requieren modelos sencillos que de forma rigurosa puedan anticipar (predecir) posibles vulnerabilidades en productos, casuísticas y sectores. Avanzamos nuestros trabajos en I+D orientados al desarrollo de un modelo predictivo de fraude alimentario.

Los estándares privados de seguridad alimentaria y las principales normas de certificación están incluyendo cláusulas relacionadas con el fraude alimentario: BRC e IFS Food son un ejemplo.

Paralelamente, el último informe de la Comisión evalúa en un crecimiento del 60% la existencia de fraudes alimentarios en el periodo 2016-2018 en el mercado global de la Unión Europea. Algunos sectores como el del aceite de oliva, el cárnico o el vitivinícola sufren continuamente pérdidas económicas y de confianza por este asunto.

Conscientes de la preocupación del sector y la necesidad de avanzar en la lucha efectiva y eficaz contra el fraude en la cadena alimentaria, en un contexto donde además se rebasan los límites de las fronteras de los Estados miembros y se amplía el ámbito de actuación al conjunto del mundo, en Ainia tenemos en curso una línea de I+D que trabaja desde la multidisciplinariedad en desarrollar un modelo predictivo de análisis y minimización del fraude alimentario. Esta línea de I+D propia cuenta con apoyo de IVACE a través del programa de apoyo a Centros Tecnológicos de la Comunidad Valenciana.

Con el análisis de datos históricos del fraude alimentario y aplicando un enfoque integrador de todas las disciplinas que en él confluyen (aspectos legales, protocolos de puntos críticos, calidad y aspectos técnicos de producción, control analítico de autenticidades de materia prima y/o producto…) trabajamos en el mapeo del universo de situaciones que inciden en el fraude alimentario, incidiendo especialmente en un modelo predictivo que integra cuatro grandes bloques de análisis de datos.

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Evaluación de vulnerabilidad

La evaluación de la vulnerabilidad al fraude alimentario se entiende como el proceso de determinar la susceptibilidad a la introducción / desarrollo de riesgos de seguridad alimentaria en un producto alimenticio o pienso a lo largo de la cadena alimentaria, a través de la exposición a un peligro que puede llegar a poner en riesgo la salud del consumidor.

En Ainia trabajamos con una metodología que permite evaluar la vulnerabilidad al fraude alimentario en un proceso de evaluación continua, mediante el estudio del histórico de fraudes, la existencia y especificidad de métodos analíticos de control, y la selección de factores de riesgo y medición de indicadores socio-políticos y económicos relacionados con materias primas/país de origen.

Sistema de alerta temprana para la anticipación o prospectiva ante posibles situaciones de fraude

La información que facilitan los sistemas de alerta temprana (en la UE tenemos el RASFF) es un importante eslabón en las medidas que debemos considerar para luchar contra el fraude alimentario, aplicando por ejemplo metodologías de análisis de Redes Bayesianas.

Si bien los sistemas de alerta rápida o temprana de forma aislada no avanzan los hipotéticos escenarios de fraude, sí es cierto que el histórico de situaciones que contemplan y su estudio científico, nos permite vislumbrar la probabilidad de por dónde pueden aparecer nuevos fraudes alimentarios.

Transparencia en la cadena de suministro

Análisis de la trazabilidad e información sobre todos los ingredientes que conforman un producto alimenticio. En este punto debemos tener muy presente la importancia que tiene un sistema de trazabilidad robusto en cada empresa, ya que no sólo nos permitirá cumplir con la obligación derivada de la regulación en materia de seguridad alimentaria (Reglamento 178/2002), sino que también contribuirá a minimizar las probabilidades de que seamos objeto de fraude alimentario.

Tecnología para la autenticidad o investigación en nuevos métodos analíticos para el control del fraude alimentario

Cuando hablamos de autenticidad de los alimentos nos referimos a la correlación que existe entre las características del producto en sí mismo y las que el consumidor espera encontrar.

Por lo tanto, una discrepancia entre estos datos puede ser catalogada como un 'fraude alimentario' y, por ello, es fundamental que contemos con las técnicas de control necesarias (por ejemplo, técnicas de ADN, quimiometría u otras) para objetivar esa información de forma que entre otros aspectos:

  • Se garantice la composición y características de los alimentos en todas las etapas
  • Se cumplan con los requisitos legislativos, especialmente en materia de calidad y pureza
  • Nos permita detectar posibles fraudes

Costes globales del fraude alimentario

Según el Informe mencionado de la Comisión (The EU Food Fraud Network and the System for Administrative Assistance – Food Fraud, Annual Report 2018) se estima que el coste global para la industria alimentaria del fraude alimentario es de unos 30.000 millones de euros anuales.

En relación con las infracciones que se detectan, destaca el elevado porcentaje de situaciones relacionadas con un etiquetado incorrecto o información confusa, oscilando entre un 33% en el caso de los productos de la pesca y un 59% para las grasas y aceites.

Las infracciones relacionadas con la sustitución de ingredientes por otros de peor calidad u otro tipo de manipulaciones que afectan directamente a la composición y características de los productos también son objeto permanente de fraude (un 26%, tanto en el caso de los alimentos dietéticos, como para las bebidas alcohólicas).

También es destacable el caso de los productos cárnicos, hasta un 39% de los incidentes se relaciona con la ausencia, falsedad o manipulación de la documentación exigible.

Iniciativas contra el fraude alimentario

La UE lleva desde el 2013 aumentando su preocupación por el fraude y consecuentemente también las iniciativas de lucha contra el mismo.

En 2013, el Parlamento Europeo pidió a la Comisión que el fraude alimentario fuera parte integral de la política de la UE. Posteriormente, la presidencia italiana de 2014 también trabajo en esta dirección y se reanudó el debate con el fraude del fipronil en 2017. Las conclusiones en todos los casos han sido similares.

Por ello, la UE ha reformado recientemente su cadena agroalimentaria, sobre todo con sus nuevas políticas de control oficial desarrolladas con el fin de mejorar la confianza de los ciudadanos y aumentar la eficiencia global; política que queda recogida en el Reglamento (UE) 2017/625 del Parlamento Europeo y del Consejo de 15 de marzo de 2017 relativo a los controles y otras actividades oficiales realizados para garantizar la aplicación de la legislación sobre alimentos y piensos… que, entre otros aspectos, hace mención expresa en su artículo 90 a la aplicación de los artículos 88 y 89 con el objeto de establecer «los mecanismos y disposiciones técnicas para garantizar la expedición de certificados oficiales exactos y fiables y prevenir el riesgo de fraude».

En 2019, la CE seguirá trabajando en esta dirección y orientando sus esfuerzos también hacia la cooperación transfronteriza entre administraciones.

Iniciativas contra el fraude en España

En el caso de España, reciente se ha promovido una iniciativa no de ley en el Congreso de los Diputados. Esta iniciativa centra sus esfuerzos en los siguientes aspectos:

  • Desde las Comunidades Autónomas deben aumentarse los controles sobre el fraude alimentario, en particular a través de los Servicios de Control de la Calidad y Defensa contra Fraudes.
  • Trazabilidad y tecnología (certificados digitales) para facilitar el control y las medidas preventivas ante el fraude, siempre tratando de que estas medidas no den lugar a su vez a una barrera para los operadores agroalimentarios.
  • Apuesta por la calidad diferenciada (Denominación de Origen Protegida -DOP-, Indicación Geográfica Protegida -IGP- y Especialidades Tradicionales Garantizadas -ETG-) y mayor control en estos alimentos, dado que pueden generarse situaciones de competencia desleal y fraude alimentario.
  • Más medios para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado con competencia en el ámbito del fraude alimentario [en especial el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA)], en combinación con las medidas para fomentar la cooperación de los operadores alimentarios con las autoridades.
  • Puesta al día del PNCOCA [Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria (2016-2020)], para incrementar la cooperación de todas las Autoridades competentes en la materia.

Nuestro objetivo es facilitar, anticipar y agilizar la prevención del fraude, como manera más efectiva de evitar sus consecuencias. El modelo predictivo va orientado a conocer en qué situación estamos a partir del análisis riguroso y del histórico de datos en los cuatro puntos mencionados.

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