Incertidumbre en el porcino ibérico extremeño ante la amenaza de la peste porcina africana
La preocupación por la peste porcina africana, enfermedad que no supone ningún riesgo para las personas porque afecta exclusivamente a la especie porcina, aunque de forma grave y con una mortalidad del 100% en sus formas más virulentas, marcó las jornadas técnicas del porcino ibérico celebradas en el marco de la Feria Internacional Ganadera de Zafra (Badajoz).
“Lo estamos viviendo con mucho miedo porque sería devastador para el sector”, confesó un productor de Higuera la Real, Antonio Álvarez, mientras que otro ganadero de Jerez de los Caballeros, José Serrano, señaló como el mayor problema “la incertidumbre”, aunque prefirió no generar alarma en el sector y mantener la tranquilidad confiando en el trabajo de las autoridades sanitarias y sus protocolos.
El catedrático de Sanidad Animal del IREC de la Universidad de Castilla-La Mancha, Christian Gortázar, advirtió de que es un proceso “lento” e “insidioso” y que tiene muchísima capacidad de supervivencia ambiental, incluso a densidades bajas de jabalí como las actuales en Cataluña, por lo que considera fundamental ser “especialmente prudentes”.
Sobre su expansión y la posibilidad de que llegue a Extremadura, Gortázar apuntó que “lo raro es que no llegue a todas partes, es un problema que afecta ya a media Europa o más”. La propagación natural del virus a través de las poblaciones de jabalíes se produjo a un ritmo de entre 10 y 15 kilómetros al año, por lo que, si el avance se produjera únicamente por esta vía desde Cataluña, su llegada a Extremadura podría tardar años.
Los movimientos más problemáticos son los mediados por personas, explicó el experto, ya sea por el traslado de animales infectados o, especialmente, de productos, alimentos o carne procedentes de zonas afectadas que puedan contener el virus.
Desde la Junta de Extremadura, el director general de Agricultura y Ganadería, Julio Antonio Rojas, trasladó un mensaje de tranquilidad porque actualmente “no hay ningún problema” en la región, aunque reconoció que la detección precoz es fundamental y hay que estar preparados ante una posible entrada de la enfermedad. Precisó que Extremadura cuenta con un programa de vigilancia basado en el control de todos los animales que entran y en el seguimiento de las explotaciones que presentan un mayor riesgo por su ubicación.
El reto de la ganadería extensiva
Una de las principales particularidades de Extremadura es su modelo extensivo donde el cerdo ibérico está en la dehesa, por lo que “no se pueden aplicar las mismas medidas de bioseguridad que en una explotación intensiva”.
Esta dificultad también se percibe desde el campo, donde Jaime Hidalgo, ganadero de porcino ibérico de Constantina (Sevilla), resumió que “hacemos lo que podemos, pero es extensiva, no es lo mismo que una granja donde el cochino no salga al exterior”.
En este sentido, Gortázar reconoció que la bioseguridad resulta más compleja en extensivo, pero hay medidas de protección que son incluso aplicables al ibérico y considera fundamental reforzar todo el trabajo que se pueda hacer en cuanto a bioseguridad.
Rojas aclaró además que todas las explotaciones porcinas autorizadas cuentan con “naves de secuestro” donde, en caso de alerta sanitaria, los animales podrían ser recogidos para garantizar esa bioseguridad y aislamiento frente al medio silvestre.
Las exportaciones, una de las grandes preocupaciones
Más allá de lo sanitario, preocupa lo económico. El presidente de Asici, Raúl García, destacó que ya hay mercados cerrados a las exportaciones españolas y advirtió de que una extensión de la peste porcina africana podría ampliar las restricciones y afectar “de manera dramática” a la comercialización.
Mercados como Japón y México, relevantes para el jamón curado y la carne, ya tiene restricciones, por lo que la preocupación “es evidente” aunque por ahora no se ha reducido la producción y que el sector mantiene un buen momento.





