La peste porcina deja pérdidas de 900 millones y el veto de ventas en 30 países
El impacto económico acumulado desde el 27 de noviembre, cuando se declaró oficialmente el primer foco, es de 913 millones de euros, según la organización agraria Unión de Uniones que hace periódicamente una estimación. Algo más de la mitad de esas pérdidas las han afrontado la producción y la industria del porcino de Cataluña y de Aragón (las dos principales del país).
Ese impacto se vincula a la suspensión aún vigente de certificados de exportación a más de 30 países, entre ellos destacan algunos como el cierre de México a la entrada de embutidos, jamones, paletas y carne desde cualquier punto de España o de carne y vísceras de cerdos, y embutidos, jamón y bacon a Japón.
No obstante, los esfuerzos de las administraciones y del sector siguen dando sus frutos y hay países que progresivamente han aceptado la regionalización (uno de los últimos Filipinas), es decir, permiten ya la entrada de productos derivados del cerdo si no provienen de las zonas españolas afectadas.
Además, el impacto sería mucho mayor de no ser porque unas semanas antes del primer foco, China (principal destino en volumen de ventas) y España firmaron un acuerdo para que, en caso de casos de peste porcina africana en España, el gigante asiático admitía la regionalización.
El impacto de la peste porcina africana es una de las causas que propició la depreciación del cerdo junto a otros eventos como una cabaña ganadera que estaba en ascenso (mayor oferta) y la pérdida de negocio en China, según el último informe de la Plataforma Tierra.
El porcino español cotizaba hace un año por encima de la media europea (hasta 181,5 euros/100 kilos) pero tras esa serie de contratiempos España ha protagonizado el “hundimiento más severo” de las cotizaciones, con caídas anuales que ahora rozan el 30%, según los mercados de referencia.
Desde la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), su director general, Giuseppe Aloisio, destaca el “importante esfuerzo” realizado por las administraciones en control, vigilancia y contención de la enfermedad. No obstante, cree que habría sido necesario un esfuerzo “suplementario y más temprano” en el control de las poblaciones de jabalíes. Para Aloisio, es “fundamental” continuar reforzando la “diplomacia sanitaria”, trabajando de forma coordinada para trasladar “confianza, rigor técnico y seguridad”.
El papel de los cazadores
Los cazadores se han convertido en un colectivo clave para minimizar el riesgo de expansión de la peste porcina africana en la zona de bajo riesgo con el abatimiento de más de 4.000 jabalíes desde primeros de febrero.
En estos seis meses se han detectado 51 focos en jabalíes, con un total de 322 animales positivos en 13 municipios barceloneses. Abatir jabalíes se ha convertido por lo tanto en una “labor social” que, por ahora, no cuenta con ayudas públicas, según señala el presidente de la Federación Catalana de Caza, Joaquín Zarzoso.
No obstante, existe el compromiso de la Generalitat de que esos incentivos lleguen para evitar que las sociedades de cazadores tengan que afrontar los gastos derivados de la cacería de jabalíes, la extracción de muestras analíticas y su traslado para incineración.



