De las calles de España a las puertas del Parlamento Europeo: arrecian las protestas de los ganaderos
Los productores europeos respondieron así a la convocatoria del principal sindicato agrícola francés, la Federación Nacional de Sindicatos de Explotaciones Agrícolas (FNSEA), que mostró su rechazo al pacto con Mercosur en lugares simbólicos de París con más de 300 tractores.
El sindicalista consideró que el pacto con Mercosur “no puede ser tratado como un acuerdo comercial más” e incidió en los riesgos legales, falta de reciprocidad y la presión sobre los precios que ese acuerdo supone para los agricultores franceses y europeos.
Francia fue uno de los pocos países de la Unión Europea que votaron en contra de la firma del acuerdo, negociado desde 1999, tal y como está. El pacto crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo entre la Unión Europea, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, que representa a más de 700 millones de consumidores.
Gracias a su oposición, Francia logró forzar la inclusión en el texto de cláusulas de salvaguarda, que permitirán restablecer aranceles si se considera que las importaciones de Mercosur generan una desestabilización (con una variación de los flujos o una caída de precios superior al 5%).
Pese a todo, todos los sindicatos agrícolas franceses se oponen de forma tajante al acuerdo desde el principio y eso ha motivado movilizaciones, en particular en las últimas semanas en el país. Consideran que el acuerdo es malo para los productores de remolacha de azúcar, caña de azúcar, pollo y, sobre todo, carne de vacuno, mientras que beneficiaría a los sectores del vino y los quesos, así como a los sectores industriales.



