Tres retos para enseñar a utilizar la IA con criterio en el aula
La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de los jóvenes y su presencia en el ámbito educativo es una realidad creciente. Según la encuesta sobre 'Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares 2025' del INE, el 75,6% de los españoles de entre 16 y 24 años utilizó alguna herramienta de IA generativa durante el pasado año, mientras que el 59,3% recurrió a ella específicamente para actividades relacionadas con la educación formal, ya fuera en el colegio o la universidad.
Esta adopción se produce, sin embargo, en un momento en el que muchos sistemas educativos todavía no cuentan con estrategias estructuradas para integrar la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Así lo señala el Marco de Alfabetización en IA 2026 de la Comisión Europea y la OCDE.
Para Dell Technologies, el debate ya no debe centrarse en si la inteligencia artificial debe entrar en las aulas, sino en cómo preparar a los estudiantes para utilizarla de forma responsable, crítica y eficaz. La alfabetización en IA, sostiene la compañía, debe ir más allá del conocimiento de una herramienta o de la capacidad para redactar un buen prompt.
Comprender cómo funcionan estos sistemas, evaluar la fiabilidad de sus respuestas, identificar posibles sesgos y alucinaciones, proteger los datos y utilizar la tecnología de forma ética son algunas de las competencias que deberán desarrollar los estudiantes sin renunciar al pensamiento propio.
La necesidad de avanzar en esta dirección cobra especial relevancia ante la brecha de competencias digitales que todavía existe en Europa. Según datos de la Comisión Europea, el 43% de los estudiantes de 14 años de la UE no alcanza el nivel básico de competencias digitales, una cifra todavía alejada del objetivo comunitario de reducir este porcentaje por debajo del 15% en 2030.
Por su parte, otro informe de Eurostat indica que el 74,6% de los jóvenes europeos de entre 16 y 24 años contaba con al menos competencias digitales básicas en 2025, lo que supone que aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes todavía carece de ellas.
Del uso informal al aprendizaje guiado
Ante esta realidad, Dell Technologies identifica tres prioridades para preparar a los estudiantes para un futuro en el que la inteligencia artificial tendrá una presencia creciente.
La primera pasa por evolucionar desde un uso informal hacia un aprendizaje guiado. Muchos estudiantes ya experimentan con herramientas basadas en IA fuera de las estructuras formales de la educación, por lo que establecer directrices claras puede ayudarles a comprender cuándo estas tecnologías favorecen realmente el aprendizaje y cuándo, por el contrario, pueden vulnerar los principios de integridad académica.
El objetivo es que la inteligencia artificial se convierta en una herramienta que ayude a pensar, investigar y crear, y no en un sustituto del razonamiento propio.
Una competencia también para el empleo
La segunda prioridad consiste en incorporar la alfabetización en IA al conjunto de competencias necesarias para el futuro profesional. El mercado laboral demandará cada vez más perfiles capaces de trabajar con herramientas basadas en inteligencia artificial, evaluar sus resultados, proteger la información y resolver problemas de forma creativa.
Dell Technologies considera que estas capacidades deben situarse junto a competencias como la comunicación, la investigación, las habilidades digitales o el pensamiento crítico, y no limitarse exclusivamente a los perfiles tecnológicos.
La inteligencia artificial, por tanto, no debería abordarse únicamente como una materia o conocimiento técnico, sino como una competencia transversal que puede afectar a múltiples ámbitos profesionales.
Evitar una nueva brecha de acceso
El tercer reto tiene que ver con la igualdad de oportunidades. La incorporación de la IA a los procesos educativos requiere un entorno tecnológico adecuado, con conectividad fiable, plataformas digitales inclusivas y dispositivos capaces de soportar actividades de investigación, colaboración y creación de contenidos.
El Plan de Acción para la Educación Digital de la Comisión Europea señala que el 20% de los hogares con bajos ingresos tiene dificultades para disponer de conexión de banda ancha o acceder a ordenadores adecuados.
Garantizar el acceso a las herramientas necesarias será, por tanto, fundamental para evitar que la expansión de la inteligencia artificial amplíe las desigualdades existentes.





