Más del 92% del alumnado utiliza herramientas de IA para actividades relacionadas con el ámbito escolar
STEs-Intersindical (STEs-I) ha presentado los resultados de un macroestudio estatal sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación, una investigación que pone de manifiesto la rápida implantación de estas tecnologías en las aulas y su creciente influencia tanto en los procesos de enseñanza como en los hábitos de aprendizaje del alumnado. El trabajo se ha desarrollado durante el mes de mayo de 2026 en colaboración con la Unió Sindical de Treballadors i Treballadores de l'Ensenyament de Catalunya (USTEC-STEs IAC) y se basa en 5.866 encuestas realizadas a docentes y 1.054 a estudiantes de enseñanzas no universitarias de todo el país.
Los resultados muestran que el 86,23% del profesorado ha utilizado alguna vez herramientas de inteligencia artificial o, al menos, conoce sus posibilidades. Sin embargo, la mayoría mantiene una postura prudente respecto a su fiabilidad: el 93,83% afirma no aceptar sin revisión crítica los resultados generados por estos sistemas.
A pesar de ello, únicamente el 25,97% de los docentes declara utilizar la IA de forma frecuente en su actividad profesional. Entre sus principales aplicaciones destacan la creación de contenidos didácticos, el diseño de actividades, la elaboración de recursos multimedia, la generación de rúbricas, la adaptación de materiales para favorecer la inclusión educativa y la reducción de tareas burocráticas.
Presentación del estudio de STEs-Intersindical.
El alumnado dedica más de una hora diaria a la IA para tareas escolares
El estudio constata que el uso de la inteligencia artificial está especialmente extendido entre los estudiantes. El 92,74% del alumnado reconoce utilizar estas herramientas para actividades relacionadas con el ámbito educativo y dedica una media de una hora y un minuto al día a este fin. Entre los usos más habituales figuran la elaboración de esquemas y resúmenes, la resolución de dudas mediante explicaciones personalizadas y la realización de trabajos de búsqueda de información.
Además, el 64,71% de los estudiantes considera que la IA contribuye a mejorar su rendimiento académico y facilita el aprendizaje. Paralelamente, el alumnado emplea estas tecnologías durante una media de 54 minutos diarios para fines personales, tiempo que se suma a las más de tres horas diarias dedicadas a redes sociales.
Según los responsables del estudio, este uso intensivo de las pantallas puede tener consecuencias sobre aspectos como la atención, la memoria de trabajo, el procesamiento de la información o la calidad del sueño, especialmente cuando se produce de forma excesiva.
La “delegación cognitiva” centra las principales preocupaciones
Uno de los fenómenos que más inquieta a STEs-I es la denominada “delegación cognitiva”, entendida como la sustitución de procesos asociados al aprendizaje —como pensar, escribir, recordar o resolver problemas— por respuestas generadas automáticamente por sistemas de inteligencia artificial.
Los datos revelan que el 27,51% del alumnado reconoce aceptar sin revisión crítica los resultados obtenidos mediante IA y copiarlos directamente en las tareas que entrega. Asimismo, el 74,80% del profesorado considera que los estudiantes ya utilizan estas herramientas en casa para realizar trabajos y actividades académicas. Por su parte, el 44,64% del alumnado asegura que sus docentes prohíben expresamente el uso de la inteligencia artificial para elaborar tareas o trabajos escolares.
En este contexto, Lorenzo Alberca García, coordinador del área de IA de STEs-I, advirtió durante la presentación del informe: “Existe ya evidencia científica que apunta a que el uso abusivo de la IA puede empeorar el aprendizaje, la memoria e incluso generar una atrofia o deuda cognitiva. No se trata de demonizar la herramienta, pero sí de actuar con prudencia y responsabilidad”.
Formación, tiempo y recursos, principales barreras para el profesorado
Entre los obstáculos identificados por los docentes para incorporar estas herramientas a su práctica educativa destacan la falta de tiempo, mencionada por el 33,09% de los encuestados, seguida de la falta de formación específica (32,87%) y de la insuficiencia de recursos técnicos y medios disponibles (21,11%).
El estudio también pone de relieve otras preocupaciones asociadas a la inteligencia artificial. El 60,21% del profesorado considera que estas tecnologías pueden incorporar sesgos de género, culturales, lingüísticos o socioeconómicos, mientras que el 47,97% cree que podrían contribuir a reducir la carga administrativa y burocrática de la labor docente.
Desde STEs-I insisten en la necesidad de promover una reflexión colectiva sobre el papel que debe desempeñar la inteligencia artificial en la educación y apuestan por reforzar la formación tanto de docentes como de estudiantes para comprender mejor el funcionamiento, las limitaciones y los posibles riesgos de estas herramientas. Al mismo tiempo, subrayan la importancia de preservar la relación entre profesorado y alumnado, que consideran un elemento esencial del proceso educativo y difícilmente sustituible por cualquier tecnología.




