El bilingüismo puede favorecer el desarrollo cognitivo y la inclusión de niños neurodivergentes
Con motivo de la Semana Internacional de la Neurodiversidad, que se celebra del 16 al 20 de marzo, el British Council ha puesto el foco en el papel que puede desempeñar el aprendizaje de idiomas en la educación de estudiantes con perfiles neurodivergentes. La organización internacional de cultura y educación del Reino Unido destaca que el bilingüismo, lejos de ser un obstáculo, puede contribuir al desarrollo cognitivo y a la inclusión educativa cuando se aborda desde un enfoque pedagógico adecuado.
Durante años, familias y docentes han planteado dudas sobre si aprender más de un idioma puede suponer una dificultad adicional para niños con trastornos del neurodesarrollo. La cuestión es habitual tanto en el ámbito escolar como en el familiar: si los alumnos ya presentan diferencias en su forma de aprender, ¿podría el bilingüismo generar confusión o retrasar el desarrollo lingüístico?
El concepto de neurodiversidad parte precisamente de la idea de que no todas las personas procesan la información de la misma forma. Bajo este término se incluyen perfiles como el trastorno del espectro autista (TEA), el TDAH, la dislexia u otras diferencias cognitivas que suelen manifestarse desde la infancia y que influyen en la forma de aprender, comunicarse y relacionarse con el entorno.
“Hablar de neurodiversidad implica reconocer que no todas las personas procesan la información de la misma manera, y que esa diversidad forma parte del funcionamiento natural del cerebro humano. El término engloba perfiles como el trastorno del espectro autista (TEA), el TDAH, la dislexia u otras diferencias cognitivas que suelen manifestarse desde la infancia y que influyen en cómo los niños aprenden, se comunican y se relacionan con su entorno”, explica Elsa O’Brien, coordinadora de Inclusión Educativa del British Council.
Desde la infancia hasta la edad adulta, el aprendizaje de idiomas puede favorecer la inclusión educativa, la participación social e incluso contribuir a un envejecimiento cognitivo más saludable.
Del mito a la evidencia científica
Durante décadas, el aprendizaje de idiomas ha estado rodeado de ciertos mitos, especialmente en relación con los estudiantes con necesidades educativas específicas. Uno de los más extendidos sostiene que la exposición a más de una lengua podría generar confusión o dificultar el desarrollo lingüístico en niños neurodivergentes.
Sin embargo, diferentes estudios científicos apuntan a que, en entornos educativos adecuados y con apoyos ajustados a cada alumno, el aprendizaje de lenguas adicionales puede desarrollarse sin efectos negativos sistemáticos. Las investigaciones señalan que la exposición a más de una lengua no se asocia de forma consistente con mayores dificultades en vocabulario, comprensión o comunicación funcional cuando se tienen en cuenta los factores individuales y el contexto educativo.
Más allá del aprendizaje lingüístico, el uso de más de una lengua se relaciona además con beneficios en determinadas funciones ejecutivas, como la atención, la memoria de trabajo o la flexibilidad cognitiva. Estas habilidades resultan especialmente relevantes tanto para el aprendizaje académico como para la vida cotidiana. “Cambiar de un idioma a otro implica activar y regular distintos sistemas mentales, habilidades estrechamente vinculadas al aprendizaje y a la adaptación a situaciones cotidianas”, subraya O’Brien.
Desde una perspectiva educativa y social, el acceso al aprendizaje de idiomas también puede ampliar las oportunidades de participación en entornos culturales y formativos diversos. Excluir sistemáticamente a determinados perfiles de estos procesos podría limitar opciones educativas para estudiantes que ya pueden enfrentarse a barreras adicionales.
Los especialistas recuerdan, no obstante, que cada persona neurodivergente presenta un perfil cognitivo y de aprendizaje propio. Por ello, cualquier decisión educativa —incluido el aprendizaje de idiomas— debe abordarse de forma individualizada y con el acompañamiento de profesionales especializados en desarrollo, lenguaje y educación.
La investigación sobre el bilingüismo también se extiende más allá de la etapa escolar. Diversos estudios apuntan a que el uso habitual de más de una lengua se asocia con un retraso en la aparición de síntomas clínicos del deterioro cognitivo y de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, durante el envejecimiento.
“El aprendizaje de idiomas puede acompañar a las personas a lo largo de toda su vida, desde la infancia hasta la edad adulta, siempre desde un enfoque basado en datos, apoyos adecuados y respeto a la diversidad individual”, concluye la coordinadora de Inclusión Educativa del British Council.



