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Mujeres líderes analizan el impacto de la inteligencia artificial en las organizaciones

La IA redefine el liderazgo empresarial y sitúa el criterio humano en el centro

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El V Foro Mujer y Liderazgo, organizado por GFT junto a CEOE el 15 de septiembre en Madrid, reunió a seis mujeres directivas para analizar cómo la inteligencia artificial está transformando las organizaciones, la toma de decisiones y las competencias profesionales. El encuentro puso el foco en la necesidad de combinar tecnología, formación, responsabilidad y liderazgo para convertir la IA en valor empresarial.

La inteligencia artificial está modificando la forma en que las organizaciones trabajan, toman decisiones y generan valor, pero su impacto trasciende la incorporación de nuevas herramientas. Esta fue una de las principales conclusiones del 'V Foro Mujer y Liderazgo: IA y Liderazgo para la Transformación', organizado por GFT junto a CEOE el 15 de septiembre en Madrid. El encuentro reunió a mujeres directivas de distintos sectores para abordar los retos y oportunidades que plantea esta tecnología y analizar cómo deben evolucionar las organizaciones y sus modelos de liderazgo.

La apertura institucional corrió a cargo de Antonio Garamendi, presidente de CEOE, y Manuel Lavín, director ejecutivo de GFT Europa y CEO de GFT España. Durante su intervención, Garamendi destacó la importancia de la formación, la inversión y la incorporación de más mujeres a las carreras vinculadas a las nuevas tecnologías, mientras defendió la necesidad de que las empresas españolas participen activamente en la transformación digital.

Manuel Lavín planteó el debate desde una perspectiva centrada en las personas, señalando que el desafío no consiste en limitar el acceso a estas tecnologías, sino en aprender a utilizarlas con criterio, contrastar la información que generan y mantener la capacidad de juicio humano. En su opinión, la transformación tecnológica depende de las personas capaces de comprender sus implicaciones y movilizar a sus organizaciones.

“La tecnología impulsa el cambio, pero son las personas quienes lo hacen posible”, afirmó Lavín, una idea que sirvió como hilo conductor de la jornada. El directivo defendió que la cuestión ya no es si las organizaciones convivirán con la inteligencia artificial, sino cómo afrontarán ese futuro y qué tipo de liderazgo desarrollarán ante una transformación que ya está en marcha.

Las directivas participantes en la mesa redonda junto a Antonio Garamendi (CEOE), en el centro de la imagen, y Manuel Lavín (GFT)...

Las directivas participantes en la mesa redonda junto a Antonio Garamendi (CEOE), en el centro de la imagen, y Manuel Lavín (GFT).

De la adopción tecnológica a la transformación empresarial

La mesa redonda reunió a Amparo Moraleda, consejera independiente de Airbus SE y A.P. Moller-Maersk A/S y presidenta del Comité Asesor de GFT España; Ana Botella Gómez, expresidenta de la Asociación Atlántica Española y exsecretaria de Estado de Seguridad; Isabel Aguilera, consultora estratégica, Executive in Residence de Esade y consejera independiente de CEMEX, Canal de Isabel II y Making Science; Olga Sánchez Rodríguez, consejera delegada de AXA España y presidenta de la Fundación AXA; Cristina Abad Salinas, directora de Estrategia y Sostenibilidad y miembro del Comité de Dirección Corporativo de Navantia; y Eva González Nogueira, directora de Inteligencia de Negocio y CRM en Unicaja.

Amparo Moraleda situó a las empresas en una fase todavía inicial de adopción de la inteligencia artificial. Según explicó, las organizaciones están experimentando con la tecnología tanto en funciones de soporte como en áreas industriales y operativas, aunque el retorno todavía no siempre acompaña al esfuerzo inversor. El verdadero cambio, señaló, consiste en replantear procesos y operaciones para identificar dónde la IA puede aportar mejoras tangibles de productividad.

“La inteligencia artificial como tantas otras revoluciones anteriores tiene mucho más de cambio cultural y de proceso de transformación de procesos y de operaciones que de tecnología en sí misma”, afirmó Moraleda durante el debate. También subrayó la importancia de combinar conocimiento tecnológico y conocimiento del negocio para convertir las capacidades de la IA en impacto empresarial.

Isabel Aguilera incidió en la necesidad de comenzar cualquier iniciativa de IA por el propósito y no por la tecnología. Antes de automatizar una actividad, planteó, las organizaciones deben identificar qué problema pretenden resolver, dónde están sus cuellos de botella y qué equilibrio quieren establecer entre los beneficios y los riesgos.

La directiva también defendió una transformación que afecte a todos los niveles de la organización, desde los consejos de administración hasta los nuevos empleados. En este proceso, la formación adquiere un papel central, al igual que la capacidad de formular preguntas, desarrollar pensamiento crítico y asumir que la automatización no elimina la responsabilidad de las personas.

Criterio humano, responsabilidad y uso de la IA

Uno de los ejes del debate fue precisamente la frontera entre las decisiones que pueden automatizarse y aquellas que deben permanecer bajo responsabilidad humana. Cristina Abad explicó que, en sectores como la defensa, las consecuencias de una decisión tecnológica incorrecta pueden ser especialmente relevantes, por lo que la experiencia del usuario y del operador debe formar parte del proceso de diseño.

“Para mí, el cambio de lo que está sucediendo no es solo tecnológico, es también un cambio en la forma de ejercer el criterio y la responsabilidad”, señaló Abad. En su intervención defendió que los líderes deben determinar qué tareas delegan en la IA, cuestionar sus respuestas y preservar la decisión humana en aquellas situaciones en las que el riesgo lo exige.

La responsabilidad también apareció vinculada a la ética y la seguridad. Ana Botella puso el acento en la necesidad de mantener el control humano sobre los sistemas de inteligencia artificial y en la importancia de establecer principios de uso responsable, especialmente en ámbitos relacionados con la seguridad y las infraestructuras críticas. Su intervención abordó cuestiones como la trazabilidad, la fiabilidad, la gobernanza, la mitigación de sesgos y la rendición de cuentas.

La conversación incorporó asimismo la dimensión social de esta transformación. La velocidad a la que avanza la IA está generando nuevas necesidades de talento y formación, pero también obliga a las organizaciones a acompañar a sus profesionales durante el proceso de cambio. Para las participantes, la capacitación no debe limitarse al conocimiento de herramientas: también debe reforzar las capacidades necesarias para interpretar resultados, formular preguntas y tomar decisiones.

La IA democratiza capacidades dentro de las empresas

Desde la perspectiva de negocio, Olga Sánchez destacó uno de los cambios organizativos asociados a la expansión de la inteligencia artificial: la posibilidad de acercar capacidades que tradicionalmente estaban concentradas en los departamentos tecnológicos a otras áreas de la compañía.

“Tenemos la enorme oportunidad de democratizar capacidades que hasta ahora estaban en el campo de los de tecnología”, señaló Sánchez. Esta evolución puede proporcionar mayor autonomía a los equipos de negocio y acelerar determinados procesos, siempre que se mantengan una adecuada calidad de los datos, mecanismos de gobierno y criterios de uso responsable.

Eva González coincidió en el carácter transversal de la transformación. Desde su experiencia en el ámbito de los datos y la analítica, destacó que la IA está ampliando el acceso a información y herramientas para profesionales que anteriormente dependían en mayor medida de equipos especializados. Para aprovechar esta capacidad, consideró necesario acompañar a los empleados con formación y orientación durante la transición hacia nuevos modelos de toma de decisiones.

La directiva también defendió que la incorporación de IA debe responder a objetivos concretos. La tecnología, explicó, debe actuar como acelerador o facilitador de procesos, pero no convertirse en un fin en sí misma. La identificación de casos de uso y su capacidad para generar valor deben preceder a la decisión de incorporar una determinada solución.

Liderazgo para una transformación que ya está en marcha

El debate concluyó con una visión compartida sobre la necesidad de adaptar el liderazgo a una transformación que afecta simultáneamente a la tecnología, los procesos, las competencias y la cultura corporativa. Las participantes coincidieron en que las organizaciones tendrán que combinar experimentación e inversión con una definición clara de objetivos, formación continua y mecanismos de responsabilidad.

La conversación también puso de relieve que la evolución de la IA no debe medirse únicamente por la sofisticación de los modelos. Para Amparo Moraleda, disponer de tecnología avanzada "no garantiza por sí mismo liderazgo industrial o empresarial"; el factor diferencial reside en la capacidad de convertirla en servicios, procesos y herramientas que aporten valor al negocio.

En paralelo, las participantes señalaron la necesidad de preservar las capacidades humanas que permiten interpretar situaciones complejas, cuestionar las recomendaciones de los sistemas y asumir las decisiones finales. En sectores con elevados requisitos de seguridad, esta cuestión adquiere una dimensión especialmente relevante, pero el principio se extiende también a ámbitos como las finanzas, los seguros, la industria o la atención al cliente.

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