Cada vez hay más niños que viajan en coche sin sistema de seguridad. ¿Qué se está haciendo mal?
A lo largo de siete días, entre el 10 y el 16 de marzo, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y las policías locales y autonómicas de todo el país controlaron un total de 448.494 vehículos entre turismos, taxis, vehículos de mercancías y autobuses en vías urbanas e interurbanas con un balance muy negativo y al alza con respecto a las campañas de los años anteriores.
Casi 400 niños y niñas desprotegidos en el automóvil
Durante esta semana de control y vigilancia del uso de sistemas de retención infantil, los agentes de tráfico detectaron a 385 menores que viajaban sin hacer uso de este dispositivo de seguridad o que lo hacían de manera incorrecta, frente a los 317 detectados en la campaña de 2024 y 316 en la de 2023. Este alarmante incremento debe hacernos reflexionar sobre las causas que llevan a las familias a poner a los menores en una situación de tan alto riesgo, a pesar de que está más que demostrado que el uso correcto de los sistemas de retención infantil reduce entre un 60% y un 80% el riesgo de lesión grave y fallecimiento en caso de accidente y que, por esta razón, la Ley de Tráfico establece la obligatoriedad del uso de estos dispositivos de seguridad para todos aquellos niños y niñas con una altura igual o por debajo de los 135 cm.
Urge hacer una reflexión profunda acerca de los motivos por los que, a pesar de las evidencias científicas, aún hay familias que viajan en automóvil con sus hijos menores sin hacer uso de las medidas de protección necesarias y obligatorias para garantizar su seguridad.
Son ya muchas las campañas en las que se viene observando este incremento de menores que no utilizan SRI o lo hacen de manera incorrecta algo que es, indudablemente, responsabilidad de sus padres y adultos responsables. Esta situación tan grave evidencia, una vez más, que las políticas de protección de los menores en el automóvil no funcionan, lo que debe incitar a las autoridades competentes a realizar una reflexión profunda que lleve a un cambio de paradigma de protección de los menores en los vehículos alejándose de las políticas actuales basadas en la sanción y acercándose a la pedagogía.












