Foli replantea el envase de los condimentos a partir de un diseño interconectado
La insatisfacción de Nohra Currie con la oferta de aliños para ensalada acabó dando lugar a un proyecto en el que el envase adquirió un papel central. Foli se desarrolló a partir de tres productos —aceite de oliva virgen extra, aliño clásico francés y vinagre balsámico de Módena— presentados en botellas de vidrio diseñadas para encajar entre sí.
Las tres botellas de FOLI están diseñadas para encajar entre sí y formar una composición conjunta.
El proyecto comenzó, por tanto, por el contenido y no por el envase. Currie buscó aceite de oliva y vinagre balsámico en España e Italia y terminó desarrollando tres productos. Solo después empezó a plantearse cómo presentarlos. La observación de otros objetos presentes habitualmente en la mesa, como los juegos de sal y pimienta, le llevó a cuestionar por qué los condimentos no podían tener también una presencia más cuidada.
El resultado es un sistema de botellas de vidrio con formas escultóricas que se unen físicamente. Las tres piezas forman una composición cuando se colocan juntas, aunque cada una mantiene su propia silueta cuando se separa. Los diferentes colores permiten distinguir los productos y, al mismo tiempo, refuerzan la idea de conjunto.
El diseño de FOLI busca que los envases puedan permanecer visibles sobre la mesa como parte de la experiencia de consumo.
Detalle de las formas interconectadas de las botellas, que permiten mantener una relación física entre las diferentes referencias.
Un diseño que planteó dificultades técnicas
La fabricación del envase fue uno de los principales retos del proyecto. Currie contactó con alrededor de un centenar de fabricantes de Reino Unido, Europa y Asia. Inicialmente estudió el aluminio, pero el material no permitía conseguir la geometría prevista. Posteriormente recibió diferentes objeciones relacionadas con la estabilidad de la botella, su resistencia o la dificultad para sujetarla y verter el contenido.
Finalmente, un fabricante aceptó intentar producir el diseño, aunque sin garantizar inicialmente que fuera posible. El envase llegó finalmente a producción después de superar estas dificultades técnicas.
Una vez en el mercado, el diseño generó además un comportamiento que no había sido previsto inicialmente. Los consumidores manipulaban las botellas para descubrir cómo encajaban y algunos continuaban utilizándolas como elementos decorativos después de consumir el producto. Según Currie, algunos clientes las rellenan o las reutilizan como jarrones.
Esta relación con el objeto también ha influido en la forma de adquirir los productos. Foli comenzó comercializando las tres referencias conjuntamente, aunque las botellas individuales también están disponibles para reposición. En los establecimientos, según explica Currie, algunos consumidores adquieren primero una botella y posteriormente regresan para completar el conjunto.
Un envase pensado para permanecer visible
La propuesta parte de una idea poco habitual en esta categoría: en lugar de diseñar un envase destinado a desaparecer en un armario, busca que permanezca sobre la mesa o la encimera. Esta decisión también explica la elección de colores pastel y las formas poco convencionales de las botellas.
Currie llegó al sector del packaging sin experiencia previa específica en el desarrollo de envases. Su trayectoria profesional se había desarrollado en ámbitos como las relaciones públicas, los eventos y la moda. Según relata, esta falta de experiencia también le permitió abordar el diseño sin partir de las convenciones habituales de la categoría.
El planteamiento se extendió también a los colores. Frente a quienes consideraban que los tonos pastel no correspondían a los condimentos, Currie optó por utilizar aquellos que quería ver en su propia mesa. El diseño no partió, por tanto, de una interpretación convencional de cómo debía ser una botella de aliño, sino de la intención de crear un objeto doméstico con una presencia propia.
Junto a la dimensión estética, el envase incorpora algunas decisiones funcionales. El vidrio impreso contribuye a proteger el contenido de la luz y permite disimular las marcas de aceite que suelen quedar visibles en las botellas transparentes. El sistema se completa con tapones de aluminio reciclable de bajo peso y embalajes exteriores de cartón reciclable.
El caso de FOLI muestra así cómo el desarrollo de un envase puede partir de una necesidad relacionada con el producto y evolucionar hacia un sistema que modifica también la relación del consumidor con el objeto. En este caso, la botella deja de ser únicamente el recipiente del aliño para convertirse en parte de la experiencia de uso, exposición y reposición.
El sistema de botellas de Foli combina tres referencias en una estructura interconectada que puede ampliarse con nuevos productos y que está diseñada para permanecer visible una vez fuera del lineal.




























