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"Arabia Saudí ha logrado una participación significativa y creciente en el mercado global"

Los desafíos y logros del sector de la aceituna y el aceite de oliva en el Reino de Arabia Saudita

Dr. Ibrahim Sabourni, especialista en oleicultura y oleotecnia16/01/2026
El sector de la aceituna y el aceite de oliva en Arabia Saudita: una historia de éxito estratégico que enfrenta desafíos modernos.
El sector de la aceituna y el aceite de oliva en el Reino de Arabia Saudita se ha transformado de una iniciativa agrícola de nicho en una piedra angular de la visión estratégica nacional para la seguridad alimentaria, la diversificación económica y el desarrollo sostenible. En un viaje notable que desafía las expectativas geográficas tradicionales, el Reino no solo ha logrado la autosuficiencia en un producto preciado, sino que también se ha posicionado como un actor formidable y respetado en el escenario global. Este informe proporciona una visión integral de los logros extraordinarios del sector, los impulsores estratégicos detrás de su éxito, su panorama estructural actual y los desafíos multifacéticos que debe superar para garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo, en alineación con la Visión 2030 de Arabia Saudita.
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I. Un salto cuantitativo: la escala del logro

La escala del crecimiento del sector no es menos que fenomenal. Las cifras más recientes del Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Agricultura anuncian una producción nacional de aceituna de 351.600 toneladas. Este salto cuantitativo está respaldado por una expansión masiva del cultivo, con el número total de olivos en el Reino alcanzando aproximadamente los 21,5 millones, de los cuales más de 20 millones son productivos. Esta base infraestructural ha impulsado a Arabia Saudita a las filas de los principales productores de aceituna del mundo. Según las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Reino se sitúa firmemente entre los diez principales países productores de aceituna a nivel mundial, un testimonio de dos décadas de inversión e innovación enfocadas.
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Este logro es una refutación directa a la noción de que el cultivo del olivo se limita a la cuenca mediterránea. A través de la determinación y el dominio tecnológico, Arabia Saudita ha logrado una participación significativa y creciente en el mercado global, demostrando que una visión estratégica puede superar las limitaciones climáticas e hídricas. Las cifras de producción no son meras victorias estadísticas; representan un aumento tangible de la oferta alimentaria nacional, una reducción de la dependencia de las importaciones y la creación de una nueva industria agrícola de valor añadido, con raíces profundas en la economía saudita.

II. Alineación estratégica: los pilares del éxito

El ascenso del sector oleícola no es un auge accidental, sino el resultado de una estrategia deliberada y multifacética alineada con los objetivos generales de la Visión 2030 de Arabia Saudita. Su éxito se basa en varios pilares interconectados:

1. La visión nacional como catalizador

El sector es un ejemplo principal de los objetivos de la Visión 2030 en acción. Contribuye directamente a mejorar la seguridad alimentaria nacional, un objetivo estratégico crítico. Al desarrollar una capacidad de producción nacional robusta para un alimento básico nutritivo como el aceite de oliva, el Reino fortalece su resiliencia frente a las interrupciones de la cadena de suministro global. Además, el sector avanza en la diversificación económica al ir más allá de la dependencia de los hidrocarburos, fomentando el desarrollo rural, creando empleo a lo largo de toda la cadena de valor —desde la agricultura hasta el procesamiento y la comercialización— y promoviendo el desarrollo agrícola sostenible.

2. Innovación tecnológica y sostenibilidad

Quizás el factor más crítico en esta historia de éxito en el desierto es la adopción plena de tecnologías de vanguardia y sostenibles. Central en ello es el logro de una eficiencia sin precedentes en el uso del agua. Las explotaciones olivareras sauditas son modelos de agricultura de precisión, que utilizan sistemas avanzados de riego por goteo y subsuperficial, a menudo integrados con sensores de humedad del suelo y controles automatizados. Esta filosofía de “más cultivo por gota” es esencial en una región con escasez hídrica. Además, la adopción de sistemas de plantación intensiva de alta densidad, adaptados a las condiciones locales, maximiza la productividad de la tierra. Estos olivares modernos se gestionan mediante manejo integrado de plagas y prácticas basadas en datos que optimizan los insumos y los rendimientos.

3. Motor de investigación y desarrollo

Centro de investigación de la aceituna y el olivar en la universidad de Al Jouf, en Arabia Saudí

Centro de investigación de la aceituna y el olivar en la universidad de Al Jouf, en Arabia Saudí.

La sofisticación del sector está alimentada por un firme compromiso con la ciencia. El Centro de Investigación del Olivo de la Universidad de Al-Jouf se ha erigido como un centro de excelencia regional. Su trabajo colaborativo con instituciones internacionales líderes, incluyendo la Universidad de Jaén en España y universidades de Corea, China, Japón y Alemania, ha sido fundamental. A través de más de 24 proyectos de investigación de relevancia, el centro ha abordado desafíos locales, desarrollando nuevos cultivares mejor adaptados al clima saudita, refinando protocolos de riego, mejorando la resistencia a plagas y enfermedades y pionerizando técnicas para mejorar tanto el rendimiento de la aceituna como la calidad del aceite. Este puente entre el conocimiento global y la aplicación local constituye una ventaja competitiva clave.

4. Enfoque en la calidad y el valor añadido

Más allá de la producción a granel, el sector ha girado estratégicamente hacia la calidad premium y la construcción de marca. Los productores sauditas, particularmente en la emblemática región de Al-Jouf, ya no solo venden aceite de oliva crudo; están comercializando un producto gourmet de alta gama con identidad propia. Esto se evidencia en el desempeño sobresaliente del sector en competiciones internacionales, donde los aceites de oliva virgen extra sauditas han obtenido de forma consistente medallas de platino y oro. Estos reconocimientos, otorgados por paneles de cata internacionales, no son solo trofeos, sino una poderosa herramienta de marketing que valida la calidad, construye valor de marca global y abre puertas a mercados premium. El desarrollo de este segmento de valor añadido transforma la ecuación económica, aumentando la rentabilidad y cambiando la percepción del producto.

III. Panorama estructural: mapa geográfico y varietal

La fortaleza del sector se concentra en regiones que ofrecen ventajas comparativas en clima y suelo.
  • Región de Al-Jouf: el corazón indiscutible de la producción de aceituna saudita, con una contribución dominante de 290.000 toneladas, más del 80 % del total nacional. Alberga alrededor de 18 millones de árboles y constituye un vasto ecosistema agrícola dedicado al olivo. Su éxito la ha convertido en sinónimo del aceite de oliva saudita premium.
  • Regiones de Hail, Tabuk y Al-Qassim: estas regiones conforman zonas de producción secundaria de importancia. Hail produce aproximadamente 19.500 toneladas; Tabuk, más de 18.700 toneladas; y Al-Qassim, alrededor de 18.000 toneladas. Cada una cuenta con cientos de miles, e incluso más de un millón, de árboles, lo que refleja una base productiva nacional diversificada y más resistente a riesgos localizados.
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El portafolio varietal del sector también ha evolucionado de forma significativa. Junto a variedades tradicionales, la introducción y adaptación de cultivares internacionales ha sido clave. Entre las variedades más destacadas se encuentran Arbequina, Arbosana, Koroneiki, Picual, Nabali Mejorada y Surani. Esta diversidad permite gestionar mejor los calendarios de cosecha, optimizar perfiles de aceite —desde frutados hasta más picantes— y mitigar riesgos asociados a enfermedades específicas.

IV. Navegando los desafíos: el camino a seguir

A pesar de su notable éxito, el sector oleícola saudita enfrenta desafíos relevantes que requieren una gestión estratégica constante para asegurar que su futuro sea tan prometedor como su presente.

1. El desafío primordial del agua

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La escasez hídrica sigue siendo la limitación estructural más apremiante a largo plazo. Aunque la eficiencia del riego es elevada, la expansión y sostenibilidad del sector están estrechamente vinculadas a la estrategia nacional de gestión del agua. El futuro dependerá de:

  • Un compromiso continuo con la mejora de la eficiencia del riego.
  • La ampliación a gran escala del uso de aguas residuales tratadas (agua regenerada) en la agricultura.
  • La investigación permanente en portainjertos y cultivares resistentes a la sequía.
  • La garantía de que la asignación de agua al sector sea sostenible dentro del presupuesto hídrico nacional, lo que podría exigir una gestión cuidadosa de los límites de expansión.

2. Cambio climático y volatilidad ambiental

El aumento de las temperaturas, la imprevisibilidad de las precipitaciones y la mayor frecuencia potencial de eventos climáticos extremos —como heladas severas u olas de calor— representan una amenaza directa para los rendimientos y la calidad. Las estrategias de adaptación serán cruciales, incluyendo la inversión en investigación sobre resiliencia climática, el desarrollo de infraestructuras protectoras para los olivares y la implantación de sistemas avanzados de monitoreo y previsión meteorológica.

3. Desafíos económicos y de mercado

A medida que aumenta la producción, crece también la necesidad de una estrategia de mercado sofisticada:
  • Competencia global: el sector debe competir con productores consolidados como España, Italia, Grecia y Túnez, así como con nuevos actores emergentes. Mantener y comunicar su propuesta de valor diferenciada es esencial.
  • Acceso a mercados y branding: construir una marca sólida y reconocible de “Aceite de Oliva Saudita” en mercados clave como Estados Unidos, Europa y Asia requiere inversión sostenida en marketing, participación en ferias comerciales y una gestión eficaz de regulaciones y aranceles de exportación.
  • Desarrollo de la cadena de valor: es necesario profundizar la cadena de valor nacional más allá del aceite a granel, impulsando envases especializados, bienes de consumo de marca, oleocosmética y la valorización de subproductos (por ejemplo, el uso del hueso como biomasa), con el fin de capturar mayor valor económico dentro del Reino.

4. Transferencia de conocimiento y desarrollo de la fuerza laboral

La naturaleza tecnológicamente avanzada del sector exige una mano de obra cualificada. Asegurar la formación continua de agrónomos, ingenieros de riego, científicos de alimentos y técnicos de control de calidad resulta fundamental. Asimismo, fortalecer los servicios de extensión agrícola para trasladar los avances de centros como Al-Jouf a todas las explotaciones, especialmente a las de menor tamaño, será clave para elevar la productividad y la calidad media a escala nacional.

V. Conclusión: un modelo con resonancia global

El sector saudita de la aceituna y el aceite de oliva se consolida como una destacada historia de éxito nacional y como un modelo inspirador para la agricultura en regiones áridas de todo el mundo. Demuestra cómo una visión estratégica clara, respaldada por una fuerte inversión en tecnología, investigación y calidad, puede superar limitaciones ambientales significativas y dar lugar a una industria agrícola moderna y próspera.
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El sector contribuye de manera directa a los objetivos de la Visión 2030, fortaleciendo la seguridad alimentaria, diversificando la economía, generando empleo cualificado y promoviendo el uso sostenible de los recursos. Su evolución futura dependerá de la capacidad para gestionar de forma integrada los desafíos de la sostenibilidad hídrica, la adaptación al cambio climático y la competencia en los mercados globales. Si continúa apoyándose en la innovación y la excelencia, y aborda de manera proactiva sus vulnerabilidades, el sector oleícola saudita está bien posicionado no solo para mantener su crecimiento, sino para consolidarse como una fuente fiable de algunos de los mejores aceites de oliva del mundo, convirtiendo un símbolo de paz y prosperidad en una piedra angular del futuro no petrolero del Reino.
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