Confemetal constata una caída de la facturación y un aumento de costes en el sector del metal en el inicio de 2026
El 16º Informe de Sentimiento Económico del Sector del Metal elaborado por Confemetal sitúa por debajo del nivel de equilibrio los indicadores de facturación, exportaciones y empleo en el primer trimestre de 2026, mientras los costes energéticos, de transporte y materias primas mantienen una tendencia al alza condicionada por el contexto geopolítico
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal (Confemetal) ha publicado su 16º Informe de Sentimiento Económico correspondiente a abril de 2026, elaborado a partir de una encuesta realizada entre el 15 y el 31 de marzo a organizaciones miembro y empresas asociadas. El estudio analiza la percepción sobre la evolución de la actividad económica del sector, incluyendo facturación, exportaciones y empleo, así como los principales factores de coste, mediante un índice de 0 a 100 en el que 50 marca el nivel de estabilidad.
Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan un deterioro de la actividad respecto a trimestres anteriores. El indicador de facturación se sitúa en 45 puntos, tras una corrección de 20 puntos respecto al cierre de 2025, y las previsiones para el segundo trimestre apuntan a un nuevo descenso hasta los 40 puntos. Esta evolución contrasta con las expectativas previas, que anticipaban un crecimiento del indicador, y se vincula al impacto del conflicto en Oriente Medio sobre la actividad empresarial del sector.
Caída de exportaciones y ajuste del empleo
El comportamiento del comercio exterior muestra una tendencia negativa. El indicador de exportaciones se sitúa en 37,5 puntos en el primer trimestre y podría descender hasta los 30 puntos en el segundo, lo que supondría el nivel más bajo de la serie. Este resultado se produce en un contexto marcado por la política arancelaria global y la incertidumbre internacional, que han impedido la recuperación del sector en este ámbito.
En cuanto al empleo, el indicador se sitúa en 47,5 puntos en el primer trimestre, entrando en terreno de contracción por primera vez desde 2022. No obstante, las previsiones apuntan a una estabilización en el segundo trimestre, en torno a los 50 puntos. El informe señala que el empleo ha mostrado tradicionalmente una mayor estabilidad que otros indicadores, aunque también se ve afectado por la incertidumbre global. Además, se incorpora por primera vez la percepción sobre los costes laborales, que apuntan a un incremento tanto en el periodo actual como en las previsiones a corto plazo.
Incremento sostenido de los costes operativos
Los costes energéticos, de transporte y de materias primas mantienen una tendencia al alza. El indicador del coste de la energía alcanza los 75 puntos en el primer trimestre, superando las previsiones anteriores y consolidándose en niveles elevados, mientras que el transporte presenta una evolución similar, con 75 puntos y previsión de incremento hasta 82,5.
Por su parte, el coste de las materias primas registra uno de los valores más altos de la serie, con 82,5 puntos en el primer trimestre y una proyección de 87,5 para el segundo. Este comportamiento refleja una situación de encarecimiento continuado, sin señales de reducción en el corto plazo, lo que incide directamente en los márgenes empresariales y en la capacidad de inversión del sector.
Los costes operativos mantienen una tendencia al alza consolidada por el negativo impacto de las guerras en Oriente Medio en la energía, transporte y materias primas.
Factores externos y marco regulatorio
El informe incorpora también valoraciones cualitativas de las organizaciones participantes, que subrayan que la evolución futura del sector dependerá en gran medida de factores externos, como la duración de los conflictos en Oriente Medio y Ucrania, así como de elementos internos relacionados con posibles cambios en el marco regulatorio, percibido como exigente para empresas, especialmente pequeñas y medianas empresas y autónomos.
Asimismo, se destaca la influencia de las políticas monetarias de la zona euro y de Estados Unidos, cuya orientación condicionará los tipos de interés, los tipos de cambio y, en consecuencia, el desarrollo de proyectos e inversiones en el sector del metal.




















































