Una solución ‘tech’ a los retos de la cadena de suministro del metal
El sector del metal es crucial para la economía europea, genera millones de empleos y contribuye al gasto social. Según el documento marco 10 propuestas del sector del metal europeo, de su asociación europea —Ceemet— y española —Confemetal—, el 49% de los trabajadores de la industria manufacturera de más de 200.000 empresas pertenece al sector de ingeniería y metal.
Estas entidades afirman que la competitividad internacional es clave para el éxito de la UE, y para ello, reclaman un plan ambicioso para abordar desafíos como la digitalización y el cambio climático. El texto, más bien una hoja de ruta para el sector, afirma que la legislación debe basarse en necesidades reales y ser coherente para mejorar la competitividad empresarial. Para ello, se requiere un enfoque renovado para abordar la digitalización y la formación continua en la UE y apuesta por un Mercado Único Digital, para el que se requieren inversiones masivas en infraestructura digital y la colaboración público-privada.
Tensiones e incertidumbre
Como indican ambas asociaciones, las cadenas de suministro globales son esenciales para la innovación y la competitividad de la industria. Las actuales tensiones geopolíticas, los requisitos de sostenibilidad y la carga regulatoria están provocando disrupciones en las relaciones comerciales, a lo que se añaden la inflación y la inestabilidad de los precios.
Todos estos retos exigen a las empresas reflexionar sobre sus estrategias, y es aquí donde la tecnología desempeña un papel fundamental. Las asociaciones defienden que las empresas tecnológicas deben realizar inversiones masivas en infraestructuras y ciberseguridad para la transformación digital. Pero también recuerdan que la UE debe facilitar el acceso a financiación y subvenciones, especialmente a las pymes.
De lo manual a las ventajas de la digitalización
Por tanto, la innovación se percibe como clave para superar las actuales dificultades. Pero esto exige tener convicción y voluntad de inversión por parte de los equipos directivos, más aún en un área hasta hace poco ‘no estratégica’ como era Compras.
Al igual que otras áreas de la empresa, las operaciones de compras se realizaban de forma manual hasta principios del siglo XXI. La elección y contratación de proveedores; la publicación y recepción de ofertas y presupuestos; las comunicaciones entre las organizaciones y los proveedores (actuales o potenciales); y todas las tareas administrativas se efectuaban en papel, usando hojas de Excel y a través del fax o correo electrónico.
Además de ser engorrosos e ineficientes en su mayoría, estos procesos exigían mucho tiempo de dedicación a gran parte de la plantilla y le impedían centrarse en tareas estratégicas y de valor para su compañía.
En poco más de dos décadas, ha seguido creciendo, aunque a menor ritmo de lo que sería deseable (incluso en las grandes), el porcentaje de empresas que han emprendido el camino sin retorno de la digitalización, y particularmente en su departamento de compras, automatizando labores de escaso valor y generando ahorros, tanto en tiempo y recursos como económicos.
El futuro —casi más bien el presente— está marcado por el uso de IA para análisis avanzados y toma de decisiones más inteligentes. En su estudio La IA y la función de Compras: todo lo que el CPO puede (y debe) hacer con ella, KPMG asegura que la IA generativa abre nuevas oportunidades para desbloquear valor no solo en el área de Compras, sino en todas las funciones de la compañía, para obtener ventajas competitivas diferenciales.
Entre los beneficios, podemos destacar una mejora de la productividad gracias a la automatización de tareas, el fomento de la innovación y el desarrollo de iniciativas conjuntas con proveedores.
Ejemplo de éxito: mejores relaciones con proveedores y mayores ahorros
Trumpf, especialista en soluciones para máquinas-herramienta y tecnología láser, ha consolidado la digitalización de su área de compras como una de las palancas de eficiencia operativa y control de su cadena de suministro.
Desde el inicio de su proceso de digitalización, la compañía ha logrado un ahorro económico de 9,4 millones de euros y ha incrementado la trazabilidad de sus operaciones a escala internacional. En la actualidad, la empresa gestiona el 80% de sus pedidos globales y mantiene una relación transparente con sus más de 5.000 proveedores, mejorando la eficiencia en todas las regiones y funciones, desde la compra de materias primas hasta la logística y el transporte.
Cuando una compañía apuesta por la digitalización en sus operaciones de compras cuenta con dos aliados: por un lado, el equipo directivo, que cree en la importancia estratégica creciente del área de compras en la facturación y la rentabilidad, y como tal se convierte en su socio estratégico.
Por otro, la tecnología, que agiliza y hace eficiente todo el ciclo de compras, desde que se identifica la necesidad de un producto o servicio hasta que este es adquirido. Algo esencial, sobre todo en los tiempos convulsos que viven las cadenas de suministro y el comercio mundial.












































