Makino, una historia industrial basada en la calidad y la confianza
Fundada en 1937 por Tsunezo Makino, la trayectoria de Makino está ligada al desarrollo de la industria japonesa de la máquina-herramienta y a una filosofía empresarial centrada en la calidad como eje de la confianza entre fabricantes, distribuidores y usuarios.
Makino fue fundada en mayo de 1937 por Tsunezo Makino, nacido en la prefectura de Shizuoka. Durante su juventud residió en la casa del presidente de Roku Roku Trading Company, una etapa que resultó determinante en su formación personal y profesional. Tras completar sus estudios de secundaria y universitarios en Tokio, entró en contacto con el sector de la máquina-herramienta y con el negocio de la exportación, ámbitos que marcarían el futuro de la compañía.
Desde sus orígenes, Makino ha desarrollado su actividad bajo un principio que la empresa define como esencial para su existencia: la confianza. Esta idea se concreta en la búsqueda constante de la Quality First en productos, servicios, procesos productivos y en la propia organización. La compañía parte de la convicción de que la fabricación, la venta y el uso de máquinas-herramienta requieren una relación basada en la confianza mutua entre todas las partes implicadas.
El papel de la máquina-herramienta, aunque alejado del foco mediático, ha sido considerado por Makino como estratégico para el desarrollo industrial. Por ello la empresa ha contribuido históricamente al crecimiento de sectores secundarios y terciarios, suministrando equipos clave para la producción de bienes industriales. En este contexto, Makino ha vinculado su continuidad al desarrollo constante de soluciones técnicas que permitan seguir apoyando a la industria japonesa e internacional.
Producción y precisión industrial
Actualmente Makino dispone de varias plantas de producción en Japón. Entre ellas, la fábrica de Katsuyama, especializada en el mecanizado de grandes piezas de hierro fundido, la fabricación de centros de mecanizado horizontal, de 5 ejes y el montaje de subconjuntos, así como maquinaria especializada en el sector aeroespacial y para el mecanizado de materiales como el titanio y el inconel. Por su parte, las plantas de Atsugi se centran en el mecanizado de piezas de menor tamaño, la fabricación de centros de mecanizado verticales, de 5 ejes de alta precisión y máquinas de electroerosión, así como en la producción de cabezales.
Bajo la filosofía de Quality First, la firma aplica este concepto de forma directa en los procesos productivos. Cada máquina se fabrica conforme a estándares de precisión y control muy exigentes, combinando tecnologías de fabricación avanzada con procesos artesanales, en las fases finales de montaje. El ajuste manual mediante rasqueteado de guías, realizado por personal cualificado, permite alcanzar los niveles de precisión requeridos, adaptando la profundidad del trabajo a las especificaciones de cada máquina.
Presencia internacional y apoyo al cliente
La actividad productiva de Makino se extiende en Asia con una planta en Singapur que cuenta con unos 620 empleados y una capacidad de producción aproximada de 140 centros de mecanizado vertical y máquinas de electroerosión al mes. Estas instalaciones abastecen a sectores como matrices y moldes, moldeo por inyección de plásticos, fundición, estampación, forja, termoformado y moldeo por compresión, así como a industrias de maquinaria, automoción, componentes neumáticos e hidráulicos, semiconductores y tecnología médica.
La compañía mantiene además una presencia destacada en sectores como el aeroespacial, y la microelectrónica, suministrando soluciones para la fabricación de componentes estructurales y de motores de aeronaves, así como piezas para satélites. Este posicionamiento se apoya en un fuerte compromiso con la asistencia al cliente, a través de ingenieros de aplicaciones que operan tanto sobre el terreno como en centros tecnológicos, y mediante demostraciones de mecanizado orientadas al desarrollo de soluciones adaptadas a cada aplicación.
Makino cuenta asimismo con el Laboratorio de Ciencia de los Materiales, situado en las proximidades del monte Fuji, donde más de veinte ingenieros trabajan en el desarrollo de nuevos procesos, herramientas y aplicaciones, especialmente en los ámbitos aeroespacial y de semiconductores. Esta actividad refuerza una trayectoria empresarial que, desde 1937, ha vinculado su crecimiento a la mejora continua y a la calidad como base de la confianza industrial.
Desde hace 18 años, Makino cuenta con una sede en Barcelona, liderada por Ricardo del Villar, responsable de las operaciones en España y Portugal. Esta sucursal ibérica forma parte de la unidad europea Makino SAS en Francia, cuyo General Manager es Laurent Chevet.












































