¿Cómo las herramientas digitales impulsan a las nuevas ingenieras y aceleran sus ciclos de aprendizajes?
Souha Souhaiel, especialista en atención al cliente y desarrollo de negocio en Misumi
11/02/2026Cada 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y y uno de los desafíos del sector se centra en cómo incentivar y aumentar el número de perfiles femeninos jóvenes en carreras Stem (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Sin embargo, poco se habla de lo que sucede después de que entran al sector: de cómo se construye la confianza profesional, cómo se desarrolla el criterio técnico y cómo el aprendizaje práctico se convierte en la base de una carrera sólida y sostenible.
Como ingeniera, he visto de primera mano que la ingeniería no se aprende solo en libros ni en clases teóricas. Se aprende iterando: diseñando una solución, probándola, identificando errores o limitaciones, corrigiéndolos y volviendo a intentarlo. Este ciclo repetido de prueba y ajuste es la clave para desarrollar competencia y confianza. Cuando la iteración depende de terceros o el feedback llega tarde, el aprendizaje se vuelve más lento. Para muchas de nosotras en los primeros años de carrera, esto puede significar menos oportunidades de experimentar y consolidar el criterio propio.
En la práctica, los profesionales en etapas tempranas dedican gran parte de su tiempo a tareas de coordinación y preparación: generar planos 2D a partir de modelos 3D, interpretar tolerancias, enviar archivos a proveedores y esperar presupuestos o confirmaciones de plazos. Estos pasos, necesarios en los flujos de trabajo tradicionales, introducen fricción y retrasan los ciclos de feedback, desplazando decisiones técnicas fuera de quien diseña la pieza.
Es aquí donde la digitalización empieza a transformar la experiencia de aprendizaje. Plataformas como Meviy permiten subir modelos CAD 3D y recibir información inmediata sobre fabricabilidad, precios y plazos de entrega, sin esperar a proveedores ni rehacer pasos manuales. Esto acorta los ciclos de aprendizaje y permite experimentar de manera más autónoma. La posibilidad de iterar rápidamente, explorar alternativas y ajustar decisiones en tiempo real refuerza la confianza técnica y acelera el desarrollo de habilidades, algo especialmente relevante para quienes están dando sus primeros pasos en la profesión.
El impacto de este tipo de herramientas digitales va más allá de la eficiencia industrial: abre oportunidades para que más mujeres consoliden su presencia en ingeniería, tomen decisiones con seguridad y aprendan mediante la práctica de forma constante. Reducir la fricción en el aprendizaje no significa solo optimizar procesos, sino crear un entorno donde el talento femenino puede crecer de manera plena, con autonomía y con la posibilidad de enfrentarse a desafíos reales sin depender de largos ciclos administrativos.
Aprender iterando también significa aceptar los errores como parte del proceso. Cada diseño que falla, cada tolerancia que no se cumple, cada pieza que tarda más de lo previsto es una oportunidad para comprender mejor las limitaciones técnicas y ajustar las soluciones. Las herramientas digitales no reemplazan el juicio profesional, sino que aceleran su desarrollo y permiten más intentos, más aprendizaje y más confianza en cada decisión.
Esto es un recordatorio de que la igualdad en la ingeniería no empieza ni termina en la educación: empieza cuando nos enfrentamos a los primeros proyectos reales, cuando necesitamos aplicar conocimientos, tomar decisiones y aprender de forma autónoma. La digitalización y las plataformas de fabricación inteligente son aliadas estratégicas en este camino, porque permiten acortar distancias entre idea y prototipo, reducir dependencias externas y consolidar la confianza técnica de forma tangible.
A día de hoy sabemos que acelerar los ciclos de aprendizaje no es solo una cuestión de velocidad, es una cuestión de talento, de confianza y de oportunidades. La tecnología, cuando se aplica de manera consciente, ofrece la posibilidad de transformar los entornos de trabajo en espacios donde las mujeres pueden aprender más rápido, equivocarse con seguridad y crecer profesionalmente desde las primeras etapas de su carrera en ingeniería.
A mi juicio ese es el legado más valioso que podemos impulsar en este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: un entorno de aprendizaje más justo, más autónomo y más eficaz para quienes construyen el futuro de la ingeniería.












































