Las empresas atuneras, preocupadas por el desplome de precios por los aranceles
La Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac) señala que los aranceles de Estados Unidos "tensan el mercado internacional del atún y desploman los precios”, tanto por su efecto en el producto de la Unión Europea como en competidores como Tailandia.
El director gerente de Opagac, Julio Morón, y el director de mercados de Inpesca, Javier Delgado, resaltan las dificultades de comercialización del atún como consecuencia de los aranceles de EE UU, con especial incidencia en los atunes tropicales destinados a la conserva.
Los gravámenes impactan tanto por el 10% extra que Estados Unidos ha impuesto a los productos de la Unión Europea (UE) –que sitúa en el 35% el gravamen al atún en aceite español–, como por la pugna entre los competidores, pues EE UU ha impuesto a Tailandia aranceles adicionales del 36%.
Javier Delgado afirma que Tailandia, líder en mundial en la fabricación de conservas de atún, destina entre el 50 y el 60% de sus ventas al comercio minorista de Estados Unidos y, tras la subida de los aranceles, está teniendo problemas de comercialización.
Cuando el presidente Donald Trump anunció los aranceles, el sector atunero de España –segundo productor mundial de conservas– ya alertó del temor por la posibilidad de que el mercado europeo se inundara de producto tailandés. A este respecto, el representante de Inpesca señala que los precios de la materia prima que suministra la flota caen entre un 20 o un 30% y que incluso Tailandia ha reducido su fabricación.
Los aranceles "han matado" a mercados clave y acrecientan el "miedo a la comercialización y a la internacionalización", añade Delgado, quien explica que un proceso comercializador tarda entre 30 o 50 días, por lo que “es difícil la situación”.
Por otra parte, Opagac alerta del problema que supone la entrada de lomos de atún chinos a la Unión Europea (UE), que se obtienen en condiciones desiguales laborales, con las que las empresas atuneras españolas "no pueden competir".
Al respecto, Delgado señala que hay "instalaciones lomeras” de atún –dedicadas a su manipulación antes de la fábrica– que han cerrado o están cerrando, por no poder competir con el congelado que llega de China en distintas condiciones y con menos controles que los aplicados a los pescadores comunitarios.
La flota española del atún tropical denuncia así que ha reducido su presencia en el Atlántico un 68% (-15 barcos) entre 2016 y 2024, hasta situarse en siete buques actualmente, frente a un incremento de los navíos de capital asiático con bandera de países africanos, que han elevado un 68% su presencia en el caladero. Según Morón, con esa “presión” se hace inviable la actividad de los atuneros.




