Una bacteria probiótica eleva al 56,67% la supervivencia de lubinas frente a una infección bacteriana
Una investigación del Instituto Universitario ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha identificado el potencial de la bacteria Paenibacillus polymyxa SABE1 como candidata a probiótico para mejorar la salud de la lubina europea (Dicentrarchus labrax) en acuicultura. En los ensayos, los peces que recibieron una dieta suplementada con esta bacteria alcanzaron una tasa de supervivencia del 56,67%, frente al 30% del grupo de control no tratado, tras un periodo de alimentación de 30 días y un ensayo de infección con Vibrio parahaemolyticus.
El estudio, publicado en la revista científica ‘Probiotics and Antimicrobial Proteins’, ha sido liderado por el Grupo de Investigación en Acuicultura (GIA) de ECOAQUA, en colaboración con la Universidad de Sfax (Túnez) y la Universidad de Oviedo. El trabajo combina ensayos in vitro, secuenciación del genoma completo y pruebas ‘in vivo’ para caracterizar la eficacia y la seguridad de esta cepa bacteriana.
La investigación se enmarca en la búsqueda de alternativas sostenibles a los antibióticos ante el aumento de las bacterias multirresistentes a los antimicrobianos, un reto que afecta tanto a la salud humana como a la animal. Según datos de Eurostat citados en el estudio, la lubina es la segunda especie acuícola por valor de mercado en la Unión Europea, después de la trucha, seguida de la dorada, las ostras y los mejillones.
Los resultados muestran que P. polymyxa SABE1 presenta actividad antimicrobiana frente a patógenos habituales en acuicultura, especialmente frente a Vibrio parahaemolyticus. La bacteria también mostró una elevada capacidad de adherencia al mucus intestinal de los peces, una característica que puede favorecer su permanencia en el tracto gastrointestinal.
En las pruebas de tolerancia digestiva, la cepa resistió concentraciones de bilis de lubina del 10%, un rango de pH de entre 3 y 7 y la acción de enzimas digestivas como la pepsina y la tripsina. Además, los análisis enzimáticos confirmaron que produce amilasa, proteasa, lipasa y sustancias exopolisacáridas, propiedades que, según los investigadores, pueden contribuir a mejorar la eficiencia digestiva de los peces.
El equipo también evaluó la bioseguridad de la bacteria para determinar si su uso podía representar riesgos para los animales o los consumidores. Los ensayos no detectaron actividad hemolítica ni efectos patógenos en los órganos internos de los peces. Asimismo, la secuenciación del genoma completo y los análisis realizados mediante plataformas especializadas, como ResFinder, confirmaron que la cepa carece de genes adquiridos de resistencia a los antibióticos.
El estudio ha sido liderado por Félix Acosta, catedrático de Sanidad Animal e investigador del GIA de ECOAQUA, con la participación de Nicolás Cabrera-Guerle, Mouna Jlidi, Jimena Bravo, Antonio Gómez-Mercader, Daniel Montero, Nicolás López-Guerrero, José Ramón Vivas y Luis Monzón Atienza.
Los autores consideran que los resultados respaldan el potencial de Paenibacillus polymyxa SABE1 como herramienta biológica para la gestión sostenible de la salud en la acuicultura mediterránea y atlántica y como una posible vía para reducir la dependencia de los antibióticos en la producción piscícola.









