El marisco australiano apuesta por la alta gama en España con trazabilidad y sostenibilidad
El marisco australiano busca reforzar su posicionamiento en el mercado español, “puerta de entrada a Europa”. Así lo expresó Manuel Barberà, director de desarrollo empresarial en Madrid de la Australian Trade and Investment Commission (Austrade), durante la feria Seafood Expo Global 2026, celebrada en Barcelona, donde una delegación de empresas presentó nuevas propuestas orientadas a la alta gastronomía y la distribución especializada.
El bullicio habitual de la Seafood Expo Global volvió a llenar los pabellones de Barcelona, pero entre los muchos expositores hubo uno que centró especialmente la atención por su planteamiento: el del marisco australiano. Desde la revista TecnoSEAFOOD asistimos a la presentación de sus novedades, donde quedó claro que su estrategia pasa menos por el volumen y más por el valor del producto, el origen y la consistencia.
España, un mercado exigente y estratégico
España no es un mercado sencillo. Aquí el producto se analiza, se compara y, sobre todo, se prueba en cocina. Precisamente por eso, la propuesta australiana pone el foco en aspectos muy concretos: sabor limpio, textura constante y una trazabilidad que aporta confianza.
“Cada vez prestamos más atención al origen del producto. No se trata solo de la calidad, sino de comprender de dónde viene y cómo se ha manipulado. En ese sentido, los productos del mar australianos ofrecen algo muy atractivo: consistencia, trazabilidad y un claro respeto por el producto desde el principio”, afirmó Manuel Barberá, director de desarrollo empresarial en Madrid de Austrade, quien señaló “la calidad, la sostenibilidad y la confiabilidad” de los productores australianos.
Producto pensado para cocina y distribución
Más allá del discurso, la presentación tuvo mucho de práctico. Sobre la mesa, soluciones concretas de siete compañías que, aunque distintas entre sí, comparten una forma de entender el producto.
Austral Fisheries aporta su enfoque en sostenibilidad, siendo la primera empresa del sector en alcanzar la neutralidad en carbono. Brolos pone el acento en la certificación MSC de sus langostas de agua templada, mientras que Fremantle Octopus trabaja con una de las pocas pesquerías de pulpo certificadas del mundo.
En acuicultura, Yumbah presentó su jurel de cola amarilla y nos permitió catar su abulón con certificaciones internacionales, como ASC o BAP, que avalan su producción. Kansom, por su parte, trajo abulón procedente del Gran Océano Antártico, un origen que ya de por sí marca diferencias, y lo hace apostando formatos destinados a mejorar la consistencia, la calidad y la facilidad de uso para chefs y distribuidores.
Heidi Woschnak, de Fremantle Octopus, nos presentó su pulpo, que pudimos catar junto al de la firma Abrolhos. Además, el chef Javier Pérez González y Nancy Bartaska nos mostraron sus almendras con sabor a abulón.
El pulpo de Abrolhos, conocido como el ‘wagyu del mar’, volvió a aparecer aquí como uno de los productos más reconocibles, con una textura especialmente tierna y un perfil muy definido. Y Ferguson Australia completó la propuesta con su langosta de roca del sur, apreciada tanto por su sabor como por su comportamiento en cocina –especialmente apto para elaborar sashimi– y su resistencia única a la oxidación, lo que la hace especialmente versátil tanto para el comercio minorista como para el sector de la restauración.
Todos los productos los pudimos catar de la mano de Javier Pérez González, chef español quien nos deleitó con una cocina australiana pero con toque mediterráneo: “Este será mi cuarto año trabajando con productos del mar australianos, un origen con el que me siento profundamente conectado tras haber vivido allí. Desde el principio, los clientes españoles han reconocido su excepcional calidad: productos procedentes de aguas cristalinas que destacan por la pureza de su sabor y su consistencia en la cocina”.
Sostenibilidad como punto de partida
Uno de los aspectos que más se repitió durante la presentación fue la sostenibilidad, pero no solamente como argumento comercial, sino como base real de su modelo productivo.
Australia trabaja con una de las presiones pesqueras más bajas del mundo y con sistemas de control que permiten seguir el producto desde su origen en sus 14 millones de kilómetros cuadrados de aguas marinas.
Esto, en un mercado como el europeo, cada vez más exigente en transparencia, se convierte en un elemento diferencial.
Mirando al mercado europeo
El contexto también juega a favor. El acuerdo de libre comercio entre Australia y la Unión Europea, aún en proceso, abre la puerta a una reducción relevante de aranceles en productos clave. Si se materializa según lo previsto, podría eliminar tasas de hasta el 26% en exportaciones de productos del mar australianos, incluidos el pez rey (hasta el 15%), las gambas (12%) y el abulón (11%). Un escenario que facilitaría su entrada en el mercado europeo y reforzaría su competitividad.









