La industria alimentaria impulsa el crecimiento de la robótica en España
La instalación de robots industriales en el sector de alimentación y bebidas creció un 16,7% en 2025, hasta alcanzar las 706 unidades, según la Federación Internacional de Robótica (IFR). La evolución contrasta con el descenso registrado en el conjunto de la industria española y refleja el avance de la automatización en operaciones de final de línea, manipulación de productos y logística interna.
La alimentación gana peso en la automatización
La robótica industrial evoluciona a ritmos diferentes según la actividad productiva. Mientras que el conjunto de las instalaciones de robots industriales en España descendió un 15% en 2025 respecto al año anterior, la industria de alimentación y bebidas registró un crecimiento del 16,7%, al pasar de 605 a 706 unidades, según los datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR).
Esta evolución sitúa al sector alimentario como el segundo mayor sector cliente de robots industriales en España, por delante del metal y por detrás de la automoción, de acuerdo con los datos recogidos en la información de partida. El avance pone de manifiesto la creciente importancia de actividades industriales distintas de la automoción en la demanda de soluciones de automatización.
La estabilidad relativa de la demanda alimentaria ayuda a contextualizar esta tendencia. La producción debe responder a necesidades continuas de suministro y a requisitos específicos de manipulación, envasado y preparación de pedidos. Según Jordi Pelegrí, Country Manager de Iberia en Teradyne Robotics, “el sector de la alimentación y las bebidas cuenta con una demanda más estable y ahora está en auge”.
El final de línea concentra nuevas aplicaciones
Una de las áreas en las que está creciendo la automatización es el final de línea. Según los datos del IFR citados en la información original, las instalaciones de robots destinadas a operaciones de envasado, selección y colocación de productos —conocidas como packaging, picking y placing— aumentaron un 16,1% en 2025, hasta alcanzar los 412 robots.
En la industria alimentaria, estas tecnologías pueden aplicarse al encajado, el paletizado, el conformado de cajas y la inspección. Son operaciones que, en determinadas líneas, implican movimientos repetitivos, manipulación continuada de cargas o exigencias ergonómicas elevadas.
La automatización permite reducir la exposición de los trabajadores a algunas de estas tareas y reorganizar los procesos de final de línea. También puede facilitar la adaptación de las operaciones a distintos formatos de producto y presentación, aunque los resultados dependen de las características de cada instalación y de la integración de los equipos.
“Las aplicaciones de final de línea como el paletizado, encajado, conformado de cajas e inspección están creciendo porque se trata de ejercicios ergonómicamente complicados. Ahí es donde se necesita aplicar la automatización para ser competitivo”, explica Pelegrí.
Flexibilidad e integración en las líneas existentes
La incorporación de robots no depende únicamente de la capacidad de ejecutar una tarea de forma automática. En las plantas alimentarias también resulta relevante adaptar los equipos a los cambios de formato, las características del producto y las condiciones de producción.
En este contexto, las soluciones estandarizadas pueden simplificar la implantación de determinadas aplicaciones. Según Pelegrí, las empresas demandan “soluciones de máquina estandarizadas”, es decir, sistemas concebidos para integrarse en los procesos productivos con una configuración previamente definida y probada.
La flexibilidad adquiere especial importancia en operaciones como el paletizado, en las que pueden variar los tipos de caja, los patrones de apilado o las necesidades de cada línea. La facilidad de programación, la adaptación a espacios reducidos y la sencillez de uso son otros factores que pueden influir en la elección de una solución.
La robótica colaborativa constituye una de las alternativas disponibles para determinadas aplicaciones. Su idoneidad, no obstante, debe evaluarse teniendo en cuenta la tarea, el diseño de la célula de trabajo, los riesgos y las medidas de seguridad necesarias.
De la manipulación del producto a la logística interna
La automatización también puede extenderse a los movimientos internos de materiales. La robótica móvil permite plantear aplicaciones de intralogística, como el traslado de palés entre las zonas de producción, las áreas de almacenamiento y los puntos de preparación de pedidos.
La conexión entre las operaciones de final de línea y los flujos internos de materiales amplía el alcance de la automatización. En lugar de actuar únicamente sobre una tarea aislada, los proyectos pueden abordar distintas etapas del recorrido del producto dentro de la fábrica.
La viabilidad de estas aplicaciones depende de factores como la distribución de la planta, los recorridos, la convivencia con personas y otros equipos, y la coordinación con los sistemas de gestión de la producción y del almacén. Por ello, su implantación requiere analizar el funcionamiento global de las instalaciones.
Un crecimiento que diversifica la robótica industrial
Los datos de 2025 apuntan a una mayor presencia de la industria alimentaria en la automatización industrial española. Aunque la automoción mantiene su relevancia, el crecimiento de las instalaciones en alimentación y bebidas muestra que la demanda de robots se extiende a otros sectores productivos.
Las aplicaciones de final de línea y la logística interna ofrecen distintas vías para incorporar estas tecnologías. Su adopción dependerá de las necesidades de cada planta, de la viabilidad técnica de las soluciones y de su integración en los procesos existentes.
La evolución del sector alimentario confirma así el avance de la robótica más allá de sus ámbitos industriales tradicionales, con aplicaciones que abarcan desde la manipulación y preparación de productos hasta el movimiento de materiales dentro de las instalaciones.













