España prepara a sus empresas para la aplicación en abril o mayo del acuerdo UE-Mercosur
El acuerdo comercial entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) entrará en vigor de forma provisional “en uno o dos meses”, según informó el Ministerio de Economía, Comercio y Empresas. La aplicación llega tras la decisión de la Comisión Europea (CE) de ponerlo en marcha y su ratificación avanzada por el bloque latinoamericano (solo falta por completarla Paraguay); España considera que tiene aún más valor en el escenario actual por la guerra de Irán.
Por ello, el Ministerio de Economía, a través de su instituto de exportación ICEX, organizó esta semana un seminario virtual para alentar a las empresas -entre ellas las alimentarias- con el fin de que se preparen y rehagan sus planes, porque cuando sea realidad las condiciones exigen rapidez para aprovecharlas.
El rechazo del sector agrario marcó el proceso de ratificación por parte de la UE del acuerdo, que la propia Eurocámara impugnó ante el Tribunal de Justicia de la UE, aunque la CE decidió poner en marcha la parte comercial, tras contar con el visto bueno de una mayoría de naciones de los Veintisiete.
El acuerdo liberaliza gradualmente los intercambios mutuos, en largos plazos, pero en algunos productos se aplican reducciones arancelarias desde el primer momento. Además, el Gobierno advierte a las empresas de que agilicen sus planes porque va a empezar a funcionar con el principio de “primer llegado, primer servido”, a los dos lados del Atlántico.
Por ello, las firmas españolas deben ser rápidas para beneficiarse de la apertura de cuotas, porque son concesiones compartidas con las empresas de otros países comunitarios, según el consejero económico de la Oficina Económica y Comercial de España en Brasilia, Manuel Casuso Romero. Dentro del calendario, las reducciones arancelarias para el aceite de oliva se aplicarán en quince años; para vinos embotellados, en ocho años; y para porcino, entre ocho y diez; pero para vender espumosos en Mercosur habrá ventajas justo cuando entre en vigor el acuerdo.
“Recomendamos a las empresas que venden en Latinoamérica que revisen sus decisiones sobre Mercosur si no vendían lo suficiente por cuestiones arancelarias o normativas; es posible que el problema desaparezca en diez años”, según Casuso.












