Entre Cataluña y Aragón existen, actualmente, cerca de 120.000 hectáreas afectadas
Agricultura de precisión y control biológico para combatir la araña roja en maíz
El grupo de investigación en Agrótica y Agricultura y Ganadería de Precisión (GRAP) de Agrotecnio-Universidad de Lleida y la empresa leridana Agronatur Biocontrol trabajan en una nueva forma de combatir la araña roja del maíz utilizando drones para liberar ácaros sobre los campos.
La araña roja se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza del cultivo del maíz, ya que puede provocar importantes pérdidas en la producción. Se estima que actualmente hay cerca de 120.000 hectáreas afectadas en Cataluña y Aragón y todavía no existe una solución realmente eficaz y consolidada. De hecho, el control de la plaga depende casi exclusivamente de un único producto fitosanitario: la abamectina.
El grupo de investigación en AgròTICa y Agricultura y Ganadería de Precisión (GRAP) de Agrotecnio–Universitat de Lleida y la empresa Agronatur Biocontrol trabajan conjuntamente en una nueva forma de combatir la araña roja del maíz utilizando drones para liberar fitoseidos sobre los campos. Esta propuesta une control biológico y agricultura de precisión con el objetivo de reducir la dependencia de los productos fitosanitarios y avanzar hacia una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
El proyecto, financiado por Acció y la Generalitat de Catalunya, se presentó en el marco del desayuno de innovación Breakfast4Inno, organizado por Agrotecnio, el Parc Agrobiotech de Lleida y la Diputació de Lleida. Contó con la participación de Àlex Escolà, investigador del GRAP, y David Valverde, coordinador de I+D+i de Agronatur Biocontrol. La sesión fue moderada por Jordi Llorens, investigador principal del GRAP.
Depredadores naturales liberados con drones
El proyecto apuesta por el control biológico de la araña roja mediante fitoseidos, unos pequeños ácaros que actúan como depredadores naturales de la plaga. Entre las especies utilizadas se encuentran Neoseiulus californicus y Phytoseiulus persimilis, capaces de mantener la plaga bajo control de forma continuada y respetuosa con el cultivo.
La investigación se inició en 2019. Inicialmente, estos fitoseidos se aplicaban manualmente colocando pequeños sobres sobre el tallo o en el nervio de las hojas, siguiendo mapas de campo y criterios técnicos.
Con el objetivo de hacer el sistema más eficiente y viable a gran escala, el proyecto comenzó en 2025 a probar nuevas alternativas como los drones y los vehículos zancudos.
Este 2026, los ensayos han dado un paso más con la aplicación de fitoseidos mediante drones basada en criterios de dosificación selectiva, una tecnología que permite ajustar la liberación según las necesidades de cada zona del campo.
Los drones permiten obtener información muy precisa sobre el estado de los cultivos gracias a imágenes multiespectrales e índices de vegetación como el NDVI. Esta tecnología facilita detectar diferencias dentro de las parcelas y aplicar los tratamientos únicamente donde realmente son necesarios, realizando una gestión mucho más eficiente y sostenible de cada campo.
Según las estimaciones de los investigadores, si esta tecnología se extendiera hasta 2.000 hectáreas, se podría lograr una reducción anual de 116,5 toneladas equivalentes de CO2, ahorrar cerca de 600.000 litros de agua y reducir un 20% el uso de productos fitosanitarios. Todo ello contribuiría también a favorecer la biodiversidad y a disminuir la presencia de contaminantes en el medio ambiente.
Este trabajo se enmarca en la Agricultura de Precisión, una forma de entender la gestión agrícola basada en el uso de datos y tecnologías digitales para optimizar el uso de recursos y hacer los cultivos más eficientes y sostenibles.
El grupo GRAP, formado por una veintena de investigadores y técnicos de perfiles diversos, trabaja en ámbitos como la monitorización de cultivos, la teledetección y la aplicación variable de recursos agrícolas.



























