Primera subida de los precios mundiales de los lácteos en los últimos cuatro meses
El índice de precios de los productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aumentó un 2,3% en agosto, hasta 119,2 puntos, y registró así su primera subida en cuatro meses. El repunte estuvo impulsado por el encarecimiento de las leches en polvo y el queso, mientras que los precios de la mantequilla permanecieron prácticamente estables durante el conjunto del mes.
El índice de precios de los productos lácteos de la FAO se situó en agosto en 119,2 puntos, 2,7 puntos más que en julio, lo que supone un incremento del 2,3%. Se trata de su primera subida en cuatro meses, aunque el indicador todavía se encuentra 21,7 puntos por debajo del nivel registrado un año antes.
El aumento mensual estuvo impulsado por el incremento de los precios de la leche en polvo y el queso. Las cotizaciones de la leche desnatada en polvo aumentaron un 3,0%, mientras que las de la leche entera en polvo lo hicieron un 2,4 %.
La FAO señala que el fortalecimiento de los precios en la Unión Europea compensó ampliamente los descensos estacionales registrados en Oceanía. En el mercado europeo, la menor disponibilidad de leche, agravada por el tiempo caluroso y seco en varias de las principales regiones productoras, contribuyó a sostener las cotizaciones. A ello se sumó la demanda constante de importaciones, especialmente en el caso de la leche desnatada en polvo.
En Oceanía, por el contrario, el aumento estacional de la producción de leche presionó a la baja los mercados de leche en polvo.
Por su parte, los precios del queso subieron un 2,7% durante agosto, prolongando la recuperación iniciada en julio. El incremento de las cotizaciones en la Unión Europea compensó el descenso registrado en Oceanía, donde el aumento de la oferta exportable y la competencia de Estados Unidos de América presionaron los precios.
La mantequilla fue la excepción. Sus precios se mantuvieron prácticamente sin cambios respecto a julio, al compensarse el aumento europeo con el descenso en Oceanía.



















