El documento plantea un cambio estructural del sistema eléctrico en línea con los objetivos climáticos
Decenas de entidades respaldan un manifiesto en favor de un sistema energético basado solo en renovables
La Fundación Renovables ha promovido un manifiesto que reúne el respaldo de decenas de organizaciones sociales, ecologistas, empresariales, de consumidores y cooperativas energéticas en favor de un sistema basado exclusivamente en fuentes renovables. Bajo el lema "El futuro será renovable o no será", el texto defiende que la urgencia climática, las tensiones económicas y la necesidad de un modelo energético justo y sostenible obligan a tomar decisiones firmes. Según los firmantes, las renovables son la única vía realista para avanzar hacia la descarbonización, garantizar soberanía energética y democratizar el acceso a la energía, dejando atrás los combustibles fósiles y la energía nuclear. Además, el manifiesto hace un llamamiento expreso a instituciones, empresas y ciudadanía para sumarse a esta apuesta "inequívoca".
Las entidades adheridas al manifiesto hacen un llamamiento firme a las instituciones, empresas, ciudadanía y agentes sociales para que se sumen a esta apuesta por las energías renovables.
El manifiesto arranca con un mensaje contundente: "El momento de urgencia climática para el planeta, las tensiones económicas y el modelo energético exigen elevar la voz con claridad y convicción". Según este documento, la única vía factible, sostenible y justa hacia un sistema descarbonizado pasa por apostar sin ambages por las energías renovables, en combinación con la electrificación, el almacenamiento y la reducción de la demanda.
A juicio de las organizaciones firmantes, las renovables no son solo una solución medioambiental, sino también un recurso estratégico: natural, abundante, autóctono y económico. El texto subraya que tecnologías como la solar, la eólica, la hidráulica, la biomasa o la geotermia están disponibles de forma continua, sin emisiones, ajenas a las tensiones geopolíticas y libres de la volatilidad de los mercados. "Apostar por ellas no es solo una cuestión medioambiental, es de sentido común y de elegir un futuro mejor", recoge el manifiesto.
En esa línea, se sostiene que las energías renovables son la única opción que permite avanzar simultáneamente en la lucha contra el cambio climático, la autonomía energética y la accesibilidad económica. "Nos permiten abrir la puerta a la democratización de la energía y a precios asequibles para los hogares y las empresas", afirman los autores del documento. También insisten en que la electrificación masiva de sectores como el transporte, la industria o la climatización es condición imprescindible para lograr las cero emisiones netas.
Empleo, industria y cohesión territorial
Además de sus beneficios ambientales y económicos, el manifiesto pone el foco en el impacto estructural de las renovables sobre la economía nacional. Según sus firmantes, estas tecnologías pueden impulsar una economía más competitiva y verde y contribuir a la redistribución de la riqueza y la cohesión territorial. Aseguran que las energías renovables permiten "marcar el ritmo de la economía europea, atrayendo a la industria" y promoviendo el desarrollo regional.
El texto defiende que el sector renovable ya ha demostrado capacidad para generar empleo estable, cualificado y distribuido en el territorio. Desde la investigación tecnológica hasta el mantenimiento de infraestructuras, la cadena de valor de las renovables se perfila como un motor de desarrollo industrial. Por ello, se aboga por relocalizar esta cadena para favorecer la educación, la innovación y la formación, "invirtiendo en personas, desarrollo y futuro".
Tal y como indica el documento firmado por las organizaciones, las energías renovables ya son, a día de hoy, la opción más económica para la generación eléctrica. Gracias a la caída de costes y a la multiplicación de actores en el mercado, especialmente en solar fotovoltaica y eólica, estas fuentes se han convertido en las más competitivas del sistema eléctrico español. Esta ventaja, según el texto, no es coyuntural sino estructural, y dispone de un amplio margen de mejora.
"Disponer de energía barata y abundante significa liberar recursos para otros sectores estratégicos, aumentar la competitividad, reducir la factura energética de hogares y empresas y hacer frente a la tendencia inflacionista con una herramienta poderosa y estructural", recoge el manifiesto.
El escrito destaca que energías como la solar, la eólica o la hidráulica son limpias y se mantienen ajenas a tensiones geopolíticas o mercados volátiles.
Democratización energética y gestión del sistema
Uno de los ejes argumentales del escrito es la capacidad de las renovables para democratizar el modelo energético. “Decenas de miles de familias y pequeñas empresas españolas” han participado ya en la generación de energía gracias a la modularidad y el carácter descentralizado de estas tecnologías, resalta el texto. Esta estructura permite ubicar instalaciones cerca de los puntos de consumo, incluidos los tejados de hogares e industrias, y cambiar el modelo centralizado por otro más participativo y repartido geográficamente.
“El autoconsumo, individual o colectivo, permite que la ciudadanía, por primera vez, se emancipe energéticamente”, proclaman los firmantes, que destacan el potencial transformador de este fenómeno para construir un sistema más equitativo.
A juicio de las entidades que respaldan el texto, las tecnologías renovables también pueden desempeñar un papel esencial en la gestión activa del sistema eléctrico. Energías como la solar fotovoltaica, la eólica, las hidroeléctricas o la termosolar, así como el almacenamiento con baterías, pueden aportar firmeza, respaldo y estabilidad, “solo hace falta aplicarlas e integrarlas actualizando los códigos de operación”, indican.
El manifiesto defiende un mix diversificado que combine las virtudes de distintas fuentes —solar en todas sus variantes, eólica terrestre y marina, hidráulica, biomasa, geotermia o biogás—, con el objetivo de cubrir de forma equilibrada todas las necesidades energéticas. Muchas de estas tecnologías pueden estar gestionadas por personas, lo que refuerza la descentralización del sistema.
"Tenemos capacidad de sobra, conocimientos, recursos naturales y apoyo social para conseguirlo", sentencia el documento. Los firmantes aseguran que no es necesario mantener fuentes contaminantes ni peligrosas como los combustibles fósiles o la energía nuclear. En su lugar, proponen un modelo energético nacional que se base íntegramente en energías limpias y autóctonas y afirman que la ciudadanía y el tejido económico están preparados para dar ese paso.
El manifiesto concluye con un llamamiento explícito a instituciones públicas, empresas, ciudadanía y agentes sociales para que se sumen a esta apuesta sin ambigüedades. “Tenemos compromisos y objetivos nacionales y europeos que cumplir. Por un presente y futuro 100% renovable”, proclaman las entidades que respaldan la iniciativa.




























