De medir la energía a gestionarla en tiempo real en la industria
Aleix Señís, Arquitecto Soluciones, responsable del area Digital Energy and Power para Schneider Electric Iberia
20/07/2026Durante años, la gestión energética en entornos industriales se ha basado en un enfoque reactivo: medir el consumo, analizar desviaciones y aplicar mejoras puntuales enfocadas principalmente a la eficiencia energética pasiva.
Sin embargo, la transición energética está impulsando una evolución sin precedentes en la forma en que las organizaciones gestionan la energía. La creciente integración de fuentes renovables, la generación distribuida y los nuevos mecanismos de flexibilidad están transformando la energía en un activo estratégico capaz de generar valor. En este contexto, las empresas tienen la oportunidad de avanzar hacia modelos de gestión más inteligentes, dinámicos y sostenibles, fortaleciendo al mismo tiempo su competitividad, resiliencia y compromiso con la descarbonización.
Así, el reto ya no es únicamente disponer de datos, sino dotarlos de significado operativo. La proliferación de dispositivos conectados -con una previsión de 50.600 millones de dispositivos IoT en 2030- ha multiplicado la disponibilidad de información, pero también ha evidenciado una limitación estructural: la desconexión entre los datos energéticos y el contexto operativo. Esta brecha impide identificar las causas raíz de las ineficiencias y condiciona la toma de decisiones, al basarse en información incompleta o descontextualizada.
El concepto de ‘Energía en Contexto’ (EeC) surge para resolver este desafío. Consiste en analizar el consumo energético y las emisiones asociadas en relación con las circunstancias concretas en las que se producen: el producto en fabricación, las consignas del proceso, las condiciones ambientales o el estado operativo de los equipos. El objetivo no es solo saber cuánta energía se consume, sino entender por qué se consume de una determinada manera y en qué condiciones operativas. Para que este enfoque sea viable, no basta con medir consumos: también es necesario estructurar los datos y asociarlos al contexto operativo que permite interpretarlos correctamente.
Este cambio de paradigma se completa con la Gestión Activa de la Energía (GAE), un enfoque que combina medición, análisis y capacidad de actuación en tiempo real sobre los sistemas energéticos. A diferencia del modelo tradicional, la GAE introduce un marco de gobierno que permite a las organizaciones adaptarse a un entorno energético variable, articulándose en torno a cuatro vectores clave: resiliencia, flexibilidad, eficiencia y descarbonización.
Sobre esta base, la gestión energética evoluciona desde la simple monitorización hacia un modelo basado en conciencia energética y acción. EeC significa tener conciencia y GAE significa gestionar la energía de forma coherente. La capacidad de contextualizar los datos permite identificar ineficiencias que permanecen ocultas en modelos tradicionales, mientras que la actuación en tiempo real facilita optimizar el rendimiento de los sistemas y mejorar la resiliencia y sostenibilidad del negocio.
La aplicación de este enfoque se traduce en una lectura más precisa del comportamiento energético de los procesos industriales. Al cruzar datos de producción, consumo y condiciones operativas, las organizaciones pueden identificar desviaciones, priorizar actuaciones y tomar decisiones más informadas sobre el uso de la energía. La gestión energética deja así de operar como una función aislada y se integra progresivamente en la toma de decisiones operativas.
A partir de aquí, la convergencia entre energía y operación se traslada al plano operativo. Schneider Electric articula esta transformación mediante la integración de datos energéticos y operativos a través de arquitecturas abiertas como EcoStruxure y una infraestructura de datos sólida, que permiten romper los silos tradicionales entre sistemas y federar la información procedente de dispositivos, procesos y aplicaciones empresariales.
Esta integración se sustenta en la convergencia entre los sistemas operativos (OT), los sistemas de información (IT) y la gestión energética, habilitando una interoperabilidad real entre dominios tradicionalmente aislados. La creación de un espacio unificado de datos permite contextualizar la información energética junto con las variables operativas y de negocio, facilitando una visión coherente y accionable a lo largo de toda la organización.
Más allá de la tecnología, este enfoque responde a un modelo consultivo orientado a la madurez energética de las organizaciones. No se trata de incorporar soluciones aisladas, sino de acompañar un proceso estructurado que permita abordar la complejidad operativa y adaptarse a un entorno energético cada vez más incierto.
Además, este enfoque (EeC + GAE) adquiere una relevancia creciente en el contexto de la evolución de los modelos de acceso a red impulsados por la regulación. En un escenario en el que la capacidad de operar y crecer dependerá cada vez más de cómo se gestione y adapte la demanda, la gestión activa de la energía dejará de ser únicamente una herramienta de optimización para convertirse en un habilitador clave del propio negocio.
Dimensionar correctamente los consumos y las necesidades energéticas desde el diseño, y operar posteriormente estos recursos mediante modelos de EeC y GAE, permitirá a las organizaciones maximizar el aprovechamiento de la infraestructura disponible y responder de forma dinámica a las condiciones del sistema eléctrico.
La industria del futuro no será únicamente más eficiente; será energéticamente consciente, capaz de comprender el contexto en el que consume, y de adaptar dinámicamente su comportamiento para maximizar competitividad, resiliencia y sostenibilidad.













































