Seguir aumentando la independencia energética, el reto de España
Ismael Morales, responsable de Política Climática de Fundación Renovables
16/01/2026
Ismael Morales, responsable de Política Climática de Fundación Renovables.
A pesar del evidente retroceso en el impulso político y financiero a la descarbonización, España tiene varios puntos focales donde centrarse en 2026. Uno de ellos, repetido hasta la saciedad, son las redes eléctricas. Este es el actual cuello de botella, con una saturación crítica, ya que el 85% de los nudos de la red no tiene capacidad disponible y en 2024 solo se aprobó el 10% de las solicitudes de conexión (que sumaban 60 GW). Hay que recalcar que es una saturación contractual, un colapso de peticiones de acceso, y no una saturación física por el uso de la red. Esto hace aún más necesario no solo nuevas redes en nodos realmente congestionados, sino la apertura de conexiones flexibles.
Además, las empresas distribuidoras reclaman una tasa de retribución financiera cercana al 7,5% (frente al 6,58% propuesto) y un coste de referencia más realista, según ellos, para atraer las inversiones necesarias. Como digo, según sus intereses, puesto que nunca han llegado al límite anual de inversión. Por tanto, podrían acometer las nuevas inversiones con la tasa de retribución actual, que ya es muchísimo más alta que la de cualquier otro activo en un mercado abierto a la competencia, es decir, no regulado, como sí son las redes. Juegan con ventaja y todavía quieren más. Un chantaje en toda regla.
Otro de los puntos clave es la tendencia bajista del mercado mayorista de la electricidad y la cantidad de horas cero que hay anualmente, lo que inviabiliza una gran cantidad de proyectos nuevos y suponen un reto, por no poner un término más alarmista, de los ya existentes. El precio medio de los PPA solares en España cayó un 14,1% interanual en el tercer trimestre de 2025, hasta un mínimo histórico de 33,50 €/MWh. Los modelos de algunos analistas prevén un precio medio de la electricidad de 54€/MWh en 2026, con un rango que podría ir de 48 a 62 €/MWh, sin tener en cuenta la hibridación con baterías en plantas instaladas, la única solución para salvar algunas quiebras. 2026 será el año de la hibridación o de la liquidación.
Si aumentara la electrificación, es decir, la demanda de electricidad al sustituir consumos de combustibles fósiles, mucha de la electricidad que se desperdicia podría ser aprovechada y tener un comprador/consumidor. En este caso, la electrificación no avanza a buen ritmo o, mejor dicho, avanza mucho más lenta que la oferta de energía renovable. Es imprescindible agilizar los procedimientos de conexión, aprobar normativa específica para grandes consumidores e implementar incentivos fiscales para la electrificación industrial. Además, también deben aplicarse estas medidas a la electrificación del transporte por carretera, acelerando el despliegue de puntos de recarga, tanto públicos como privados, es decir para particulares o empresas.
Desde Fundación Renovables reclaman agilizar los procedimientos de conexión, aprobar normativa específica para grandes consumidores e implementar incentivos fiscales para la electrificación industrial, entre otras medidas.
Es destacable como se ha producido lo que algunos veníamos avisando desde hace cuatro años: el pinchazo de la burbuja del hidrógeno. Los grandes proyectos piloto, financiados con fondos europeos y por consorcios empresariales, de cara a exportar millones de toneladas de H2 verde, se están desinflando y desapareciendo del mapa. Todavía no son competitivos ni rentables frente al H2 gris y el gas natural, así de simple. Se vendió la piel del oso antes de cazarlo. Esto no quiere decir que el H2 verde no sea importante, sino que las estimaciones de demanda no existían, los precios eran irreales y la demanda se sobredimensionó al calor del Banco Europeo del Hidrógeno y los Fondos Next Generation EU. En 2026 veremos cómo los proyectos medianos, con compradores a medio plazo, a nivel local y cercanos a los puntos de consumo, con PPA o con renovables ad hoc, serán los que sobrevivan. Es decir, los unidos al territorio y a su industria.
Otro de los focos es el autoconsumo fotovoltaico, que sigue creciendo, pero se enfrenta a importantes obstáculos que limitan su potencial. Mientras las instalaciones en comercios crecieron un 25% en el tercer trimestre de 2025, las de hogares cayeron un 15% en el mismo periodo y España cerró 2025 con algo más de 8,7 GW de autoconsumo, lejos de los 19 GW previstos en el PNIEC para 2030.
¿Llegaremos al objetivo? Dependerá en gran medida de los incentivos, el precio de la electricidad y la capacidad de instalación de autoconsumos en grandes consumidores. Además, el sector espera que el nuevo Real Decreto de autoconsumo, previsto para 2026, simplifique trámites y ofrezca incentivos fiscales y de peajes adecuados.
Como mencionaba al inicio, todos estos factores están sujetos a un elevado grado de incertidumbre. Las cadenas de valores globalizadas son extremadamente sensibles hoy por el encarecimiento de los precios de los equipos y productos, según la veleidad de los presidentes de ciertas naciones, lo que pone en jaque la rentabilidad de cualquier proyecto. Teniendo esto en cuenta, una cosa queda clara y es que tenemos que resolver las prioridades a corto plazo, mirando hacia dentro, reindustrializando, aprovechando la electricidad barata y tratando de independizarnos energéticamente cuanto antes.

































