OPINIÓN
A Fondo

Gas, industria y competitividad: balance 2025 y perspectivas para 2026

Verónica Rivière, presidenta ejecutiva de GasINDUSTRIAL15/01/2026
El cierre de 2025 confirma, con datos ya incuestionables, que la industria gasintensiva española sigue operando en un entorno de elevada fragilidad competitiva. Tras varios años marcados por la crisis energética, la volatilidad extrema de precios y una pérdida estructural de demanda, el último ejercicio no ha supuesto una recuperación real para los sectores más intensivos en gas. El balance a cierre de año evidencia que la presión sobre la industria persiste y que las decisiones que se adopten en 2026 —especialmente en materia de descarbonización y regulación del sistema gasista— serán determinantes para el futuro del tejido productivo.
Verónica Rivière, presidenta ejecutiva de GasINDUSTRIAL
Verónica Rivière, presidenta ejecutiva de GasINDUSTRIAL.

2025: estabilidad de mercado, ajuste industrial persistente

Desde el punto de vista del mercado, 2025 ha estado marcado por una relativa estabilidad de los precios del gas si se compara con los años más duros de la crisis energética. El mercado ha superado grandes incertidumbres geopolíticas que no se han trasladado con las agresivas volatilidades del pasado. Sin embargo, esta estabilidad no ha sido suficiente para devolver competitividad a buena parte de la industria. Los datos anuales de consumo por sectores son claros y deben ser leídos sin ambigüedades.

En 2025, los sectores más gasintensivos han registrado descensos relevantes de consumo respecto a 2024. La química y farmacéutica reduce su demanda en torno a un 11%, el refino cae más de un 10% y la cogeneración desciende algo más de un 8%. Estas cifras no responden a un salto tecnológico ni a una sustitución masiva de vectores energéticos, sino a un ajuste productivo motivado por la falta de competitividad.

Otros sectores industriales muestran caídas más moderadas, pero igualmente significativas: la agroalimentación retrocede cerca de un 5%, la metalurgia en torno al 2%, y el papel algo más del 1%. Frente a este patrón, solo algunos sectores presentan ligeros crecimientos en 2025 —construcción y servicios en torno al 1 y el 1,5%, y textil algo por encima del 4%—, insuficientes para compensar la debilidad estructural de la demanda gasintensiva.

    Año 2025 vs
TWh Prom 18-21 2024
Demanda Industrial 163,02 -22% -6%
Refino 32,87 -19% -10%
Química / Farmacéutica 20,95 -27% -11%
Construcción 19,97 -17% 1%
Cogeneración 19,56 -31% -8%
Metalurgia 12,05 -21% -2%
Agroalimentaria 17,99 -16% -5%
Papel 11,83 -28% -1%
Textil 1,69 -23% 4%
Servicios 12,00 3% 1%

 

El mensaje agregado es inequívoco: la caída de la demanda industrial no es coyuntural; se concentra precisamente en sectores estratégicos, más expuestos al coste del gas y a la competencia internacional.

El consumo de gas como termómetro económico

Desde GasINDUSTRIAL hemos insistido en que el consumo de gas industrial es un indicador adelantado de la salud económica. Cuando este consumo cae, rara vez se debe solo a eficiencia o electrificación; en la mayoría de los casos responde a una reducción de actividad o a cierres productivos. El balance de 2025 vuelve a confirmar esta lectura: una parte relevante de la demanda perdida en los últimos años no ha regresado y los descensos sectoriales muestran que seguimos lejos de una recuperación sólida.

Esta realidad conecta directamente con el debate europeo sobre competitividad. Informes como el de Draghi, el Clean Industrial Deal o el Action Plan for Affordable Energy han supuesto un avance relevante al reconocer que los costes energéticos son un factor crítico para la industria. El diagnóstico está asumido y el discurso ha cambiado: hoy se habla abiertamente de competitividad y de costes. El problema sigue siendo la lentitud con la que estas ideas se traducen en decisiones que se noten en el €/MWh.

2026: el nuevo periodo regulatorio, una prueba de coherencia

Si 2025 ha sido el año de la confirmación del diagnóstico, 2026 debe ser el año de las decisiones. Y entre ellas, una destaca por su impacto directo en la competitividad: el nuevo periodo regulatorio del gas 2027-2032.

La definición de las retribuciones reguladas y de los peajes será clave. Cada euro adicional de retribución se traslada inevitablemente a los peajes y, por tanto, al coste final que soporta la industria. En un contexto de pérdida de demanda y de fuerte competencia internacional, aumentar la carga regulatoria sobre los consumidores industriales supone un riesgo evidente. Los peajes no son un elemento neutro: condicionan directamente la viabilidad de muchos procesos productivos.

Desde GasINDUSTRIAL defendemos que el nuevo marco regulatorio debe partir de una premisa básica: no debilitar aún más a quienes sostienen la demanda del sistema. Un sistema gasista eficiente y sostenible necesita una industria activa y competitiva. Penalizarla con mayores peajes en un momento de ajuste industrial compromete la competitividad y el propio equilibrio del sistema a medio plazo.

Las decisiones que se adopten en 2026, especialmente en materia de descarbonización y regulación del sistema gasista...
Las decisiones que se adopten en 2026, especialmente en materia de descarbonización y regulación del sistema gasista, serán determinantes para el futuro del tejido productivo.

Descarbonización industrial: avanzar sin perder competitividad

La industria gasintensiva está comprometida con los objetivos climáticos y con la neutralidad en 2050, pero necesita marcos realistas y económicamente viables para avanzar. El gas natural seguirá siendo durante años un combustible de transición imprescindible para muchos procesos industriales, mientras que el biometano, el hidrógeno y otros gases renovables deben desarrollarse bajo criterios de calidad, disponibilidad, eficiencia y coste.

La experiencia reciente demuestra que imponer obligaciones sin incentivos adecuados conduce a la deslocalización. Reducir la brecha de costes entre el gas natural y las alternativas bajas en carbono exige políticas basadas en incentivos —contratos por diferencias, deducciones fiscales o ayudas a la inversión— y no en cargas adicionales sobre el consumo.

La neutralidad tecnológica y la flexibilidad en el ritmo de la transición no son un freno, sino una condición para el éxito. Cada sector tiene características distintas y necesita soluciones adaptadas. Pretender imponer un único camino ignora la realidad industrial y pone en riesgo el tejido productivo.

Peajes, competitividad y transición: un triángulo inseparable

El debate sobre descarbonización no puede desligarse del debate regulatorio. Los peajes y cargos del sistema gasista son una pieza clave del coste energético industrial. Si el diseño del nuevo periodo regulatorio no tiene en cuenta la situación real de la demanda y la necesidad de mantener competitividad, corremos el riesgo de agravar la pérdida de consumo y acelerar el ajuste industrial.

Por ello, 2026 debe ser el año en el que la regulación de las retribuciones, la política de peajes y los instrumentos de apoyo a la descarbonización se aborden de forma coherente. No se trata de elegir entre sostenibilidad y competitividad, sino de entender que una transición energética sin industria es inviable.

Conclusión

El balance sectorial de 2025 confirma que la industria gasintensiva sigue bajo presión y que la recuperación no se ha consolidado en los sectores más expuestos al coste del gas. Al mismo tiempo, 2026 se presenta como un año decisivo, en el que se cruzan la descarbonización industrial y un nuevo marco regulatorio con impacto directo en retribuciones y peajes.

Desde GasINDUSTRIAL afrontamos este escenario con una hoja de ruta clara: defender un gas competitivo, peajes justos, una transición ordenada y un Estatuto del Consumidor Gasintensivo que reconozca la especificidad de nuestro consumo energético. La industria quiere y puede descarbonizarse, pero necesita hacerlo sin perder competitividad.

El tiempo de los diagnósticos está agotado. Este 2026 debe ser el año en el que las decisiones regulatorias y energéticas se traduzcan en señales claras para la industria, en un entorno que permita producir, invertir y generar empleo en España.

“La industria gasintensiva está comprometida con los objetivos climáticos y con la neutralidad en 2050, pero necesita marcos realistas y económicamente viables para avanzar”
“Este 2026 debe ser el año en el que las decisiones regulatorias y energéticas se traduzcan en señales claras para la industria, en un entorno que permita producir, invertir y generar empleo en España”
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