OPINIÓN
A Fondo

Aquí sigue la bioenergía, asegurando energía renovable y asequible a diferentes sectores de la economía y lista para desplegar más capacidad

Javier Díaz, presidente de AVEBIOM

15/01/2026
Puede que la bioenergía no haya ocupado portadas en 2025, pero ha seguido haciendo lo que mejor sabe: producir calor renovable limpio y asequible allí donde otras soluciones no llegan con facilidad. Aunque el despliegue de la bioenergía no avanza al ritmo que permitirían sus capacidades reales, las tecnologías bioenergéticas son solventes, los recursos biomásicos existen y el sector está preparado para aportar mucho más a la transición energética, a la competitividad industrial y al equilibrio territorial del país.
Javier Díaz, presidente de AVEBIOM
Javier Díaz, presidente de AVEBIOM.

Estabilidad contrastada de los precios de la biomasa para uso doméstico

En 2025 hemos visto la definitiva estabilización del mercado de los biocombustibles sólidos. Según nuestra última comparativa de precios (noviembre de 2025), el pellet certificado ENplus® para uso doméstico se ha situado en torno a 6-7 c€/kWh y la astilla forestal entre 3 y 5 c€/kWh, frente a los 7,98 c€/kWh del gasóleo C, los 8,59 c€/kWh del gas natural (TUR 2) y más de 10 c€/kWh útiles de la electricidad en bomba de calor.

Se acaba de conocer que más del 17% de los ciudadanos no logra mantener una temperatura adecuada en su vivienda. Un dato que debería ampliar el debate sobre el calor más allá de la electrificación e incorporar soluciones renovables capaces de ofrecer precios estables y accesibles. La biomasa desde luego no es la única respuesta, pero sí puede formar parte de la solución allí donde el calor es la principal necesidad.

El escaso apoyo a la biomasa para calefacción en España, muy inferior al de otros países europeos, explica en parte esta paradoja. Con la nueva edición de la exposición itinerante Biomasa en tu Casa, que en 2025 ya ha recorrido varias comunidades autónomas, hemos comprobado que la biomasa interesa cuando la información es clara. Estoy convencido de que si existiera una línea específica de ayudas a la biomasa doméstica lograríamos nuevos usuarios en la propia exposición.

Certificación y sostenibilidad

Este año, SURE, el esquema certificador de la sostenibilidad de la biomasa avalado por la Comisión Europea, ha publicado el reconocimiento oficial del bajo riesgo de los aprovechamientos forestales para bioenergía en los montes españoles. Este reconocimiento reduce cargas administrativas, aporta seguridad jurídica y facilita el cumplimiento normativo de la REDIII a operadores forestales y energéticos, lo cual es muy positivo para nuestro sector.

Por otra parte, volvemos a ostentar la presidencia del European Pellet Council (EPC) dando continuidad a nuestro trabajo junto con las asociaciones nacionales para consolidar los mecanismos de control, formación y digitalización de la certificación ENplus® y mantener un marco técnico estable. Por fortuna, nuestro país es uno de los de mayor implantación de ENplus®, fundamental para mantener la confianza del consumidor.

El diagnóstico se repite: más gestión forestal es indispensable para contener el problema de los incendios

El verano de 2025 ha vuelto a estar marcado por grandes incendios forestales en España y en otros países del sur de Europa. Más allá de la emergencia puntual, el diagnóstico técnico es ampliamente compartido: la acumulación de biomasa, la insuficiente gestión forestal y la pérdida de población y actividad económica en el medio rural están íntimamente relacionados con esta lacra que el cambio climático, además, apuntala.

Aprovechar y valorizar la biomasa forestal no es una solución milagrosa, pero sí una herramienta eficaz que puede contribuir a reducir la carga de combustible en los montes, generar ingresos locales y producir energía renovable gestionable. España sigue aprovechando solo una parte limitada del crecimiento anual de sus masas forestales, a pesar de contar con industrias, redes de calor y proyectos capaces de absorber mayor volumen de biomasa de forma sostenible.

En 2025 se ha estabilizado el mercado de los biocombustibles sólidos, con precios inferiores a otras fuentes de calor...

En 2025 se ha estabilizado el mercado de los biocombustibles sólidos, con precios inferiores a otras fuentes de calor. Sin embargo, la biomasa para calefacción sigue recibiendo en España menos apoyo que en otros países europeos. 

Somos ejemplo europeo en redes de calor, pero falta estrategia país

Según los datos recogidos por nuestro Observatorio de la Biomasa, España supera ya las 580 redes de calor y frío con biomasa en funcionamiento, aunque su peso sigue siendo reducido en comparación con lo que ocurre en otros países europeos y con el de otras tecnologías no renovables empleadas para dar calefacción.

La red de calor de Valladolid, una de las mayores del país, ha seguido ampliándose en 2025 e incorporando grandes consumidores como el Hospital Clínico Universitario. Además, ha sido destacada en Europa como ejemplo de descarbonización de la demanda térmica urbana con biomasa local, logrado gracias a la confluencia de liderazgo institucional, planificación a largo plazo y valorización de recursos locales.

En fin, los ejemplos de éxito ya existen, funcionan y empiezan a ser reconocidos; el reto sigue siendo pasar de casos singulares a una estrategia a escala país.

Biomasa en la industria y para cogeneración

Si hay un ámbito en el que la biomasa puede marcar de verdad la diferencia en competitividad es en el de la industria. Como quedó claro en la jornada técnica celebrada en Expobiomasa, es una alternativa técnica y económicamente viable para sustituir combustibles fósiles en procesos térmicos intensivos en multitud de sectores desde el agroalimentario al papelero o al químico; las instalaciones que sustituyen gas por biomasa, reducen emisiones y mejoran la previsibilidad de sus costes energéticos. Sin embargo, estos casos en muchas ocasiones siguen viéndose como experiencias individuales más que como parte de una estrategia industrial a gran escala.

Su despliegue sigue condicionado por frenos administrativos que llevan a muchas industrias —especialmente pymes— a posponer decisiones de inversión, y por factores regulatorios como la adaptación al nuevo marco de sostenibilidad derivado de la Directiva RED III o, en el caso de la cogeneración, la incertidumbre sobre el desarrollo del nuevo marco de subastas.

A ello se suma el impacto creciente del Régimen Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (ETS), que está encareciendo progresivamente el uso de combustibles fósiles en la industria y que, en muchos casos, será el factor que obligue a replantear el modelo energético de numerosas empresas. La biomasa puede ayudar a reducir exposición al ETS, estabilizar costes y avanzar en descarbonización con tecnologías ya probadas.

Gases renovables y bioeconomía son la gran apuesta

Sin duda, el biometano ha sido uno de los ámbitos más dinámicos de la bioenergía en España en 2025. Nuestro país será uno de los principales destinos de inversión privada en nuevas plantas en Europa, y el debate ha evolucionado desde el potencial teórico hacia la implantación real. El Salón del Gas Renovable y el Congreso Internacional de Bioenergía volvieron a ser espacios clave para analizar aspectos como la tramitación administrativa, la valorización del digerido, el estado de la innovación tecnológica y cómo lograr la aceptación social de los muy necesarios proyectos.

Tengo claro que el despliegue del biometano solo será sostenible si se hace de la mano del sector primario, con transparencia y beneficios tangibles para el territorio. La bioeconomía circular refuerza esta visión, mostrando que la valorización de residuos y subproductos es una oportunidad económica y ambiental aún lejos de su pleno aprovechamiento. En este tema, trabajamos para asentar la Red temática europea de Bioeconomía Rural, la thERBN. En paralelo, la Agrupación Empresarial Innovadora (AEI) de AVEBIOM sigue impulsando proyectos de innovación y cooperación entre pymes de toda nuestra cadena de valor.

La bioenergía siempre lista para aportar más

En un contexto global incierto, la bioenergía no promete atajos ni soluciones mágicas. Tampoco necesita hacerlo. Con tecnologías menos llamativas que otras renovables, pero profundamente contrastadas, la biomasa aporta justo lo que hoy resulta más necesario: calor renovable, energía gestionable, economía circular y actividad ligada al territorio. En 2025 ha seguido cumpliendo ese papel con discreción y fiabilidad. Y está preparada para aportar más cuando el marco político, regulatorio y económico acompañe mejor.

“La biomasa aporta justo lo que hoy resulta más necesario: calor renovable, energía gestionable, economía circular y actividad ligada al territorio”
“La biomasa es una alternativa técnica y económicamente viable para sustituir combustibles fósiles en procesos térmicos intensivos en multitud de sectores”
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