Cide reclama un marco regulatorio que garantice la igualdad entre zonas urbanas y rurales
La Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica (Cide) celebró su congreso anual en San Sebastián los días 15 y 16 de octubre, con la asistencia de más de 400 directivos, profesionales y representantes institucionales. Durante el encuentro, el presidente de la asociación, Gerardo Cuerva, instó a que el nuevo modelo retributivo preserve la cohesión social y territorial y garantice que la transición energética llegue también al medio rural de forma equitativa.
Cide defiende la estabilidad y la certidumbre regulatoria
El presidente de la organización subrayó que “el nuevo modelo que surja del actual proceso de regulación no puede olvidar a la España rural y sus particulares circunstancias”. Cuerva insistió en que “la eficiencia no puede medirse solo en euros, sino también en cohesión social y en igualdad de oportunidades”.
Durante su intervención, reclamó un marco “justo y equitativo” que proporcione estabilidad a las pequeñas y medianas distribuidoras de electricidad —casi 200 empresas asociadas— que operan principalmente en zonas rurales y contribuyen a fijar población y sostener la actividad económica local.
Cide reconoció los avances del segundo borrador del marco retributivo presentado por la Cnmc, pero advirtió que “persisten elementos que podrían provocar un grave quebranto en los servicios eléctricos que se prestan en las zonas rurales, especialmente si se reducen los recursos destinados a la operación y mantenimiento de las redes (Opex)”, tal y como informa la entidad en nota de prensa.
Alerta del riesgo de fragilizar las redes rurales
Gerardo Cuerva destacó que, en un contexto de transformación acelerada del sistema eléctrico, “será difícil digitalizar las redes, protegerlas de ciberataques o hacer frente a eventos climatológicos adversos si se reduce la capacidad para operar y mantener las redes”.
“El suministro eléctrico es un servicio esencial al que tienen derecho las personas y las empresas de las zonas rurales de nuestro país”, afirmó, defendiendo la necesidad de dotar a los operadores del sistema de los recursos suficientes para mantener la calidad del servicio.
La Asociación reiteró su disposición al diálogo con el Ministerio para la Transición Ecológica y la Cnmc con el fin de alcanzar un modelo equilibrado que incentive la inversión en redes, fomente la eficiencia y contribuya a la descarbonización “sin poner en riesgo la continuidad y la calidad del suministro en los territorios rurales”.
La visión institucional: energía, cohesión y prosperidad
El secretario de estado de Energía, Joan Groizard, reconoció el papel de las pequeñas operadoras en el sistema energético español y coincidió con la organización en la necesidad de aportar certidumbre regulatoria. En su intervención destacó que “la energía es mucho más que un recurso: es una herramienta de subsistencia, de vertebración territorial y un vector de crecimiento y prosperidad para el entorno rural”.
Groizard afirmó que “la transición energética no estará completa en España hasta que llegue a todos, hasta que cada pueblo, cada comarca pueda participar de ella y beneficiarse de sus oportunidades”.
Redes robustas para un futuro eléctrico equilibrado
Por su parte, Irantzu Allende, viceconsejera de Transición Energética del Gobierno Vasco, recordó que Euskadi “se encuentra ante una encrucijada energética”, debido a su perfil industrial altamente intensivo en consumo eléctrico. Subrayó la importancia de contar con “unas redes de distribución robustas y ágiles, capaces de integrar la generación de forma fluida, gestionar la demanda de forma inteligente y garantizar el suministro a toda la sociedad”, añadió la viceconsejera.
El congreso de Cide reafirmó así el compromiso del sector distribuidor con la eficiencia del sistema, la igualdad territorial y la cohesión social, pilares fundamentales para una transición energética inclusiva y sostenible en España.

































