ING apoya las renovables y abandona los combustibles fósiles
ING ha anunciado que aumentará la financiación de energías renovables en un 50% para finales de 2025, al mismo tiempo que dejará de ofrecer financiación específica a los yacimientos de petróleo y gas. A lo largo de los últimos años, ING ha reforzado su compromiso con las energías limpias que ya representan el 60% de los préstamos totales de la entidad, por encima de los objetivos marcados por la Unión Europea (UE).
Esta nueva política está alineada con la “Hoja de ruta cero emisiones netas para 2050” de la Agencia Internacional de la Energía que ha señalado la importancia de invertir en energías limpias para alcanzar una disminución de la de la demanda de combustible. Además de las medidas propuestas, ING apoya los proyectos “Fit for 55” y “REPowerEU” de la UE, dos iniciativas que consideran los yacimientos de petróleo y gas, y las inversiones en energías limpias e infraestructuras, como puntos claves para alcanzar una economía electrificada y eficiente.
La estrategia de la compañía se centra en tres pilares: la necesidad de descarbonizar la economía para luchar contra el cambio climático, que la energía siga siendo accesible para las personas y las empresas, y garantizar la seguridad del suministro eléctrico. En el año 2014, el banco se comprometió a abandonar las centrales eléctricas de carbón en el año 2025 y, desde entonces, ha reducido su exposición en un 80%.
Como parte de estas políticas en consonancia con los objetivos de descarbonización, este año, la compañía ha concedido una serie de avales verdes para impulsar el desarrollo de proyectos de energía limpia. El objetivo de la compañía es alinear su cartera crediticia global de 600.000 millones de euros con la agenda marcada por los Acuerdos de París.
Asimismo, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pinec), 2021-2030, prevé un crecimiento significativo en la penetración de las renovables, hasta alcanzar un 74% en el ámbito eléctrico y un 42% sobre el uso final, al concluir este periodo. Lo que supondría una inversión total de 3.165 millones de euros, según estimaciones del Pinec.
La situación de la energía
El contexto energético actual ha revelado la gran dependencia energética de Europa. En los 30 primeros días de marzo, el precio medio de la electricidad se sitúa en 284,77 euros/MWh, un 19% más que en diciembre del año pasado, el mes más caro de la historia (239,22 euros/MWh). Una cifra que casi triplica el precio medio de 2021, 111 euros/MWh.
Es evidente que la guerra de Ucrania ha complicado aún más la difícil situación que atravesaba el mercado energético europeo. Desde el 24 de febrero, el precio de la luz ha aumentado un 24% y ya quintuplica el importe del ejercicio anterior en estas fechas.
Por su parte, el Consejo Europeo ha reconocido las dificultades de España y Portugal para afrontar esta situación y les permitirá acogerse a “un trato especial” para fijar un precio máximo del gas. A su vez, el Gobierno alemán ha declarado la fase de alerta temprana del plan de emergencia del gas, como medida preventiva ante un posible cierre del suministro por parte de Rusia.
Las energías renovables también se resienten
Las condiciones meteorológicas que ha experimentado nuestro país han repercutido de forma significativa en el rendimiento renovable, así lo señala el análisis del grupo ASE sobre febrero de 2022. El informe indica que la generación verde cayó un 34%, a causa de la sequía y el anticiclón.
La energía hidráulica fue la más afectada con una caída en la producción del 72,2%, la mayor bajada registrada desde 2014. Sin embargo, pese a estas malas cifras la energía fotovoltaica creció casi un 70%, en parte gracias a la ausencia de precipitaciones. La implantación de esta fuente de energía en nuestro país ha experimentado un gran impulso en los últimos 12 meses, en febrero de 2021 había 12.000 megavatios de potencia solar instalada en España, mientras que hoy son más de 15.000.





























