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Hacia un nuevo equilibrio

La necesidad de un nuevo equilibrio en los sistemas alimentarios

Dra. Belén Blanco Espeso, división de Agroalimentación y Procesos, Centro Tecnológico Cartif

18/03/2021

Asistimos a un momento en el que se plantea la necesidad de cambiar el rumbo y la forma en que entendemos el sistema alimentario de manera que podamos garantizar una alimentación saludable y sostenible para todo el planeta. Uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos es la necesidad de alimentar a una población en constante crecimiento que se espera que alcance los 9,7 billones de personas en 2050. Además, la situación que continuamos viviendo debida a la pandemia causada por el COVID-19 ha revelado aún más las debilidades del sistema alimentario actual incrementando el número de personas en riesgo de padecer hambre. La complejidad de las cadenas de alimentación insta al planteamiento de la necesidad de integrar nuevos factores en la ecuación de los sistemas alimentarios más allá de la producción de alimentos y del concepto de nutrición resultando, además, esencial asegurarnos una dieta segura, económicamente viable y que sea sostenible.

La Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 establecida por las Naciones Unidas presenta 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) orientados al medio ambiente y a mantener la sostenibilidad en distintos ejes prioritarios. Al menos, 12 de estos ODS están relacionados con los sistemas alimentarios y en ellos se establecen una serie de metas que suponen retos y oportunidades a conseguir a través del desarrollo e innovación de estrategias para incrementar y mejorar la producción de alimentos, mejorar las cadenas de suministro, reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario y obtener alimentos seguros y nutritivos para todo el mundo.

La estrategia ‘De la granja a la mesa’ constituye uno de los ejes del denominado ‘Pacto Verde’ de la Comisión Europea y se centra en la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles mediante acciones encaminadas a lograr una producción agraria más sostenible que permita conseguir una alimentación más saludable y sostenible, combatir el cambio climático o proteger el medio ambiente y la diversidad al mismo tiempo que incrementar la resiliencia.

Resulta interesante en este punto desglosar cuáles son las definiciones más relevantes, los factores implicados y las posibles estrategias para conseguir que el complejo engranaje de la cadena alimentaria funcione a la perfección en la manera que el planeta lo necesita.

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Sistemas alimentarios

El concepto de sistema alimentario se ha ido perfilando y adaptando a lo largo de los tiempos y su definición exacta depende de la disciplina con que se enfoque su definición. Tradicionalmente, el concepto de sistema alimentario engloba a los actores, recursos, procesos y actividades propias, y las relaciones entre todos ellos, junto con los impactos sociales, económicos y ambientales generados por esos procesos y actividades.

Dado que los sistemas alimentarios son diversos y multidimensionales, un acercamiento que permite afrontar el reto social, climático y los retos nutricionales actuales, manteniendo la seguridad alimentaria y la necesidad imperiosa de la sostenibilidad mundial de la cadena alimentaria, tiene que ser considerado a través de la producción de alimentos, procesado, envasado, distribución y venta y consumo final como parte de un sistema complejo donde cada elemento interacciona e influye sobre cada uno de los otros en un entorno concreto.

Un buen sistema, un buen uso del sistema alimentario, debe contribuir de manera efectiva hacia un una buena utilización, acceso y disponibilidad teniendo en cuenta el impacto social, medioambiental, el bienestar y promoviendo la innovación. Para que este sistema funcione, todos los miembros que estamos interrelacionados en él, hemos de contribuir a mejorar el valor, a afrontar los retos y oportunidades que se plantean en el momento actual y de las implicaciones que este sistema en continuo movimiento requiere.

Debido a la pandemia del COVID-19, la compra de alimentos y la forma de preparación de estos se ha modificado drásticamente. Los consumidores han optado por productos de mayor cercanía, estables a temperatura ambiente (como productos deshidratados o conservas) y ha aumentado el tiempo de dedicación a la cocina (Knorr & Augustin, 2021). Como consecuencia, se ha incrementado el valor que se da a la comida y se ha reducido el desperdicio de alimentos en los hogares (Knorr & Khoo, 2020; Molina-Besch, Wikström, & Williams, 2018). Ahora, además, los consumidores se muestran cada vez más exigentes desde el punto de vista nutricional y sobre aspectos éticos relacionados con la sostenibilidad, la forma de producción o el tipo y cantidad de embalaje.

Sistema alimentario sostenible

Más allá del concepto de sistema alimentario, en el que se garantiza la provisión de alimentos y que los mismos perduren en el tiempo se busca que, de alguna manera no comprometan ningún otro aspecto social, económico o medioambiental. De esta manera surge la definición de sistema alimentario sostenible como aquel en el que se garantiza la alimentación y la nutrición para todos, de tal manera que las bases económicas, sociales y medioambientales para el aseguramiento de la alimentación y la nutrición de las generaciones venideras no está comprometidas (FAO, 2014). Así, un sistema alimentario puede considerarse sostenible ‘si la contribución concreta del sistema alimentario puede continuar sin menoscabar la capacidad del entorno natural para funcionar en el largo plazo; es decir, el sistema no genera pérdida de biodiversidad, contaminación, degradación del suelo o cambio climático’ (Global Panel on Agriculture and Food sistems for nutrition, 2020).

En este punto, se han analizado y se siguen buscando caminos alternativos para garantizar la comida a través de la reducción de la demanda productiva (sobreconsumo que afecta no solo a la salud, también al uso de recursos como agua o tierra), incrementar la producción de alimentos y evitar las pérdidas y desperdicio alimentario.

Por otra parte, son muchos los esfuerzos que se están haciendo para recuperar las pérdidas de alimentos que se producen en los distintos puntos de la cadena alimentaria y que pueden ser de nuevo utilizados para elaborar nuevos alimentos aprovechando todos los nutrientes que, de otra manera, se perderían.

Dietas sostenibles y saludables

El concepto de una dieta más saludable y sostenible implica una reducción en el consumo de alimentos de origen animal y el incremento en el consumo de alimentos de origen vegetal como cereales, frutas y verduras. Este tipo de dieta ha dirigido la investigación hacia la búsqueda de fuentes proteicas alternativas, como algas, insectos e incluso carne cultivada, paralelamente y en la misma dirección de conseguir una mejora de la dieta y un mejor uso de los recursos.

¿Hacia dónde vamos?

Es necesario considerar sistemas integrados en el que se incorporen todas las dimensiones que forman parte real de los aspectos que componen sistemas alimentarios sostenibles y que todos los actores estén perfectamente integrados en el que la educación para la alimentación saludable y sostenible

En este momento de necesidad de cambio en los sistemas alimentarios y la creciente complejidad de las cadenas de alimentación, además de esta integración de todos los componentes que forman parte, se debe plantear una modificación del concepto lineal de cadena de alimentación hacia sistemas circulares donde se incorporan, además, muchos otros factores antes no considerados. De esta manera, una forma más aproximada para desarrollar sistemas alimentarios sostenibles incluye un mejor uso de los recursos naturales, un uso de nuevas fuentes de alimentos, una reducción del impacto ambiental en cada una de las fases de la cadena alimentaria, la garantía de la seguridad alimentaria con nuevos sistemas y, por encima de todo, la educación de los consumidores en entender la importancia de mantener una dieta saludable, pero también sostenible, y las implicaciones de este concepto sobre la salud, el sistema económico y el medioambiente.

Los puntos clave desde la producción primaria hasta el suministro de producción pasando por el procesado o las políticas de precios obligan a considerar la multidisciplinariedad como parte esencial del diseño de los sistemas.

El uso de los recursos, las actividades propias de toda la cadena alimentaria y los indicadores de sostenibilidad son conceptos que están íntimamente vinculados. La creciente urbanización y crecimiento de la población concentrada en las ciudades y las necesidades que se plantean con el cambio climático, instan a pensar en la forma de cerrar el círculo de los sistemas con la integración de múltiples factores que anteriormente no se habían considerado, que nos lleven a conseguir una cadena de alimentación más resiliente. Contemplar tantos y tan variados factores, deja claramente entrever que la fórmula para lograr este sistema resiliente y sostenible no será una única si no que se adaptará a las necesidades concretas locales.

Sin duda a la creación de estrategias donde se integren todos estos factores y se permita la construcción de sistemas alimentarios resilientes. Así, una transición sostenible requiere de soporte político, de la colaboración de un importante número de actores de manera integrada, de la educación de los consumidores y de la revalorización y puesta en valor de los sistemas alimentarios.

Referencias biobliográficas

  • FAO. Sustainable food value chain development- Guiding principles (2014). Rome, http://www.fao.org/3/a-i3953e.pdf
  • Global Panel on Agriculture and Food Systems for Nutrition and Future Food Systems: For people, our planet, and prosperity (2020). London. ISBN: 978-0-995662228-5-2
  • Knorr, D. & Augustin, M.A. From value chains to food webs: The quest for lasting food systems, Trends in Food Science & Technology, Volume 110, 2021, Pages 812-821, ISSN 0924-2244, https://doi.org/10.1016/j.tifs.2021.02.037
  • Knorr, D. & Khoo, C.S. COVID-10 and Food: Challenges and research needs. Frontiers in Nutrition, 7 (2020), p. 598913, 10.3389/fnut.2020.598913
  • Molina-Besch, K., Wikström, F. & Williams H. The environmental impact of packaging in food supply chains- does life cycle assessment of food provide full picture? International Journal of Life Cycle Assessment, 24 (2018), pp. 37-50, 10.1007/s11367-018-1500-6

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