China, Estados Unidos, Japón, México y Reino Unido, mercados estratégicos para los alimentos españoles
China, Estados Unidos, Japón, México y Reino Unido centran las recomendaciones de ICEX y el Ministerio de Agricultura para reforzar la presencia internacional de los alimentos y bebidas españoles. La construcción de marcas, la adaptación a los consumidores locales y la colaboración con distribuidores son algunas de las claves identificadas, también relevantes para la industria cárnica.
Del origen a la experiencia de consumo
Reforzar la asociación entre España y la calidad de sus alimentos es uno de los principales retos identificados por los consejos asesores de Spain Food Nation 2026, la iniciativa de ICEX y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) para impulsar la internacionalización del sector.
Las recomendaciones apuntan a construir relatos de marca que conecten los productos con su territorio, sus productores, sus variedades y sus métodos de elaboración, apoyándose en los sellos de calidad y las garantías de trazabilidad para generar confianza y diferenciación.
La comunicación debe adaptarse, además, a los distintos perfiles de consumidor. Mientras algunos priorizan la información verificable sobre ingredientes, composición y garantías, otros responden mejor a los mensajes relacionados con la experiencia gastronómica, el estilo de vida y las ocasiones de consumo. Por ello, la promoción debe combinar argumentos funcionales —como la calidad de los ingredientes y la versatilidad culinaria— con propuestas que transmitan autenticidad, disfrute y cultura gastronómica.
Esta adaptación también afecta al producto y su presentación. Los formatos, los envases, el etiquetado y los mensajes comerciales deben facilitar la comprensión de la oferta española, especialmente entre quienes todavía no están familiarizados con ella. Las redes sociales, los prescriptores locales y las degustaciones pueden contribuir a despertar el interés y acercar los productos al punto de venta.
China: trazabilidad y experiencias gastronómicas
En China, las oportunidades pasan por responder a dos perfiles de demanda: el de los consumidores que priorizan la seguridad alimentaria, la trazabilidad y las garantías verificables, y el de quienes buscan experiencias gastronómicas asociadas a la calidad y el bienestar.
El aceite de oliva puede reforzar su diferenciación mediante información clara sobre el origen y las características del producto. En el caso del vino, las recomendaciones apuntan a ganar visibilidad a través de la restauración, los maridajes y las experiencias vinculadas al territorio. La combinación de información contrastada, herramientas digitales y acciones que acerquen los productos al consumidor resulta clave para llegar a públicos con motivaciones diferentes.
Para la industria cárnica, este enfoque pone de relieve la importancia de comunicar el origen, la calidad y las garantías del producto, además de adaptar su presentación y sus argumentos comerciales al mercado de destino. La aplicación de estas recomendaciones debe tener en cuenta, en todo caso, las condiciones específicas de acceso para cada categoría cárnica.
Estados Unidos: el potencial del mercado hispano y los consumidores jóvenes
En Estados Unidos, las recomendaciones plantean diferenciar las estrategias según los hábitos y las motivaciones de los consumidores, con especial atención al mercado hispano y a las generaciones más jóvenes.
Un estudio presentado en el marco del consejo asesor señala que el 79 % de los consumidores latinos consultados compraría alimentos gourmet españoles y el 74 % compraría vinos españoles si fueran más fáciles de encontrar. Los datos apuntan a una oportunidad comercial que requiere mejorar la visibilidad y facilitar el acceso a estos productos.
Entre las medidas propuestas figuran reforzar la identificación del origen español, explicar la historia de los productores, adaptar los formatos y los mensajes y concentrar las acciones comerciales en áreas geográficas prioritarias. La distribución física debe complementarse con el canal digital y con iniciativas que conecten la comunicación con la compra.
Para los fabricantes de alimentos, incluidos los cárnicos, estas recomendaciones subrayan la importancia de identificar los públicos con mayor potencial y trabajar con distribuidores capaces de acercar la oferta a esos consumidores.
Japón: diversificar la oferta y explicar su origen
En Japón, uno de los retos es superar una imagen de la gastronomía española excesivamente asociada a unos pocos productos y mostrar la diversidad de sus regiones y especialidades.
Las oportunidades identificadas incluyen ampliar la presencia de alimentos como el aceite de oliva virgen extra, las conservas, los dulces y los quesos, así como dar mayor visibilidad a vinos diferenciados por sus variedades y territorios. La adaptación de los formatos a las condiciones climáticas y a los hábitos de consumo también resulta relevante.
La colaboración con importadores, distribuidores, sumilleres y restauradores es fundamental para explicar las características de los productos, proponer maridajes y acercarlos al consumidor japonés. Para las empresas españolas, esta labor de prescripción puede ayudar a diferenciar especialidades menos conocidas y a ampliar su presencia más allá de las referencias ya consolidadas.
México: adaptar la oferta a las preferencias locales
En México, las recomendaciones se centran en conocer las preferencias de los consumidores y seleccionar los productos, formatos y mensajes más adecuados para cada público. La segmentación de la demanda y la identificación de los canales con mayor potencial permiten orientar mejor las acciones promocionales y facilitar que los alimentos españoles lleguen a los consumidores a los que se dirigen.
Para las empresas exportadoras, el reto consiste en aprovechar las oportunidades de la oferta española sin trasladar automáticamente estrategias comerciales diseñadas para otros países. El conocimiento del mercado y la colaboración con los operadores locales son elementos importantes para ajustar el posicionamiento y desarrollar la distribución.
Reino Unido: más valor añadido y diferenciación por origen
En Reino Unido, las recomendaciones apuntan a reforzar la visibilidad del origen español y avanzar hacia productos de mayor valor añadido, reduciendo la dependencia de la venta de materias primas y de las marcas del distribuidor.
En el caso de los alimentos ecológicos, se aconseja ir más allá del sello de certificación y destacar atributos concretos como el sabor, la calidad, la sencillez de los ingredientes y las características de los procesos de producción sostenibles. Para el vino, el origen, la variedad y la calidad deben actuar como principales argumentos de diferenciación.
La colaboración con distribuidores y comercios especializados, combinada con acciones en el punto de venta y campañas digitales, puede contribuir a mejorar el reconocimiento de los productos españoles y ampliar su presencia en el mercado británico.
La industria cárnica, ante el reto de diferenciar sus productos
Las recomendaciones de Spain Food Nation ofrecen pautas aplicables a la industria cárnica, aunque las conclusiones generales de los consejos asesores no identifican por igual oportunidades específicas para todas las categorías de carne en los cinco mercados analizados.
La construcción de una marca vinculada al origen, la calidad y la trazabilidad puede ayudar a diferenciar tanto la carne como los productos elaborados. A ello se suma la necesidad de adaptar los formatos, el etiquetado y los mensajes a las expectativas de cada destino, así como de trabajar con importadores y distribuidores que conozcan las preferencias locales.
La comunicación también debe tener en cuenta las distintas motivaciones de compra: desde quienes buscan información sobre la composición, la seguridad y las garantías del producto hasta quienes valoran su versatilidad culinaria y su relación con la gastronomía. En este contexto, las degustaciones, la restauración y los prescriptores locales pueden contribuir a dar a conocer los productos y explicar sus características.
El acceso efectivo a cada mercado dependerá, además, de los requisitos sanitarios y comerciales aplicables a cada producto y de la capacidad de las empresas para competir en sus canales de distribución. La inteligencia de mercado y la adaptación comercial son, por tanto, herramientas complementarias para orientar la internacionalización del sector cárnico.






































