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Jarvis España cumple una década de actividad con la automatización como próximo reto

Diez años al lado del cliente: la historia de Jarvis España

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En 2016, Jarvis Products Corporation decidió dejar atrás el modelo de distribución y abrir una filial propia en nuestro país. Diez años después, Jarvis España ha transformado aquella apuesta en una relación de confianza con sus clientes, basada en el conocimiento del sector, la cercanía y un servicio técnico que se ha convertido en una de sus principales señas de identidad. Ahora, la compañía afronta una nueva etapa marcada por la automatización y la robótica.

Una filial para recuperar el terreno

Cuando Jarvis España comenzó su actividad en 2016, la compañía estadounidense ya contaba con una larga trayectoria en el sector de la maquinaria para el procesamiento de carne. Sin embargo, en España su presencia se había desarrollado hasta entonces a través de distribuidores. Para Jarvis Products Corporation había llegado el momento de dar un paso más y establecer una presencia directa en el mercado.

Así nació la filial española, con sede en Girona. Sebastian Azzollini, que asumió la gerencia, recuerda que el proyecto respondía a una necesidad muy concreta: “Era una espina clavada, la bandera que faltaba”.

El equipo de Jarvis España en sus instalaciones en Riudellots de la Selva (Girona)
El equipo de Jarvis España en sus instalaciones en Riudellots de la Selva (Girona).

El objetivo inicial era ambicioso: recuperar clientes, reforzar el reconocimiento de la marca y demostrar que Jarvis podía ofrecer algo diferente. No era sencillo. Durante años, la compañía había arrastrado entre los profesionales del sector la percepción de no ser una marca económica y, además, ciertas dificultades vinculadas al servicio posventa, una combinación que había facilitado la entrada de otros competidores. “Lo primero y principal era volver a reconocer la marca”, explica Azzollini. El camino, sin embargo, no pasó por competir exclusivamente en precio, sino por demostrar qué había detrás de cada máquina y qué recibía el cliente a cambio.

El valor de estar cuando hace falta

Ahí comenzó a adquirir protagonismo una de las características que más ha marcado la evolución de Jarvis España: el servicio técnico. La compañía apostó por “trabajar bajo una mentalidad americana”, como señala Azzollini, y construir un equipo propio capaz de mantener una relación directa con los clientes. Con el tiempo, aquella decisión se convirtió en uno de los principales activos para explicar la evolución de la filial.

“Queríamos demostrar que nuestro servicio era otra cosa”, resume el gerente. En su relato, esa diferencia se traduce en kilómetros, horas de trabajo y mano de obra sin coste para el cliente, llamadas fuera de horario y técnicos que se desplazan cuando una avería amenaza con detener una línea de producción.

Recuerda, por ejemplo, el caso de un cliente portugués al que conocieron en la feria de Oporto. Se le había averiado la sierra para el esquinado de vacuno y no encontraba una solución. Ese mismo día, Azzollini y dos técnicos se pusieron en marcha con una máquina. Llegaron a las instalaciones, la montaron y el cliente pudo continuar trabajando al día siguiente.

“Ya no era porque le había vendido, sino por el hecho de que ahora entro en su matadero y es como mi casa”, recuerda. Para él, ahí está una de las claves de la relación que Jarvis ha construido durante estos años.

La misma filosofía aparece en otras historias. Azzollini habla de desplazamientos de muchas horas para resolver problemas que, en ocasiones, podían parecer menores. El criterio, sin embargo, era otro: si el cliente necesitaba ayuda, había que intentar estar allí. “Tal vez no vendes nada ese día, pero el cliente al que has ayudado y apoyado siempre se acordará de lo que hicimos”, señala.

Del cliente a la máquina: escuchar para adaptar

Esa proximidad tuvo además otra consecuencia. Al estar más cerca de los mataderos y salas de despiece españoles, Jarvis empezó a conocer mejor sus necesidades y a trasladar ese conocimiento al desarrollo de sus equipos.

Uno de los ejemplos que Azzollini considera más importantes es su producto estrella, la descortezadora de jamones. El proyecto nació a partir de las necesidades detectadas en el mercado español y acabó convirtiéndose en uno de los equipos que más contribuyeron a consolidar la presencia de Jarvis en este ámbito, a pesar de la dura competencia del sector. 

“El primer diseño estaba lejos de ser perfecto”, nos explica, “pero la matriz escuchó las mejoras propuestas por los clientes, analizó qué aspectos debían modificarse y trabajó la mejora para evolucionarlo”. ¿El resultado? “Un producto que se diseñó solamente para España y que, en la actudalidad, está en todas nuestars sedes”, destaca el gerente. “La experiencia demostró que una solución desarrollada a partir de una necesidad local podía terminar teniendo recorrido en otros mercados”.

La descortezadora de jamones, en el centro, es la gran estrella de la gama de productos de Jarvis España...

La descortezadora de jamones, en el centro, es la gran estrella de la gama de productos de Jarvis España. Para el futuro, la compañía destaca sus cuchillos circulares Turbo Trimmer.

La anécdota refleja una forma de trabajar que ha acompañado a la compañía a lo largo de estos diez años: escuchar al cliente, entender sus necesidades y buscar la solución que mejor se adapte a su realidad productiva. “El cliente nos plantea una necesidad y nosotros trabajamos para adaptarnos y ofrecerle una respuesta”, señala Azzollini. Todo ello, siempre dentro de las posibilidades técnicas y cumpliendo con los requisitos de seguridad y la normativa aplicable. 

Una industria que también ha cambiado

Mientras Jarvis España consolidaba su posición, el propio sector cárnico experimentaba una profunda transformación. “La productividad continúa siendo fundamental, pero ahora convivimos con nuevas exigencias relacionadas con el bienestar animal, la higiene, la seguridad y ergonomía de los trabajadores, la calidad y, cada vez con más fuerza, la disponibilidad de mano de obra”, destaca preocupado.

Para Azzollini, el cambio también afecta a la manera de entender la producción. “Antes se buscaba ser productivo. Más sacrifico, más gano. Hoy por hoy la calidad es la que marca”.

La evolución de las normativas y de las exigencias de los consumidores ha obligado a introducir nuevos procesos y tecnologías. Frente a ello, Jarvis ha respondido ampliando y adaptando su oferta, desde los sistemas relacionados con el aturdimiento y la higiene hasta soluciones destinadas a mejorar las condiciones de trabajo.

Pero es precisamente la cuestión laboral la que está acelerando uno de los grandes cambios que afronta el sector.

Cuando la máquina se convierte en una ayuda

Durante años, la llegada de una nueva máquina podía generar cierta desconfianza entre los trabajadores. La automatización se asociaba a la posibilidad de sustituir puestos de trabajo. Hoy, según explica Azzollini, la situación empieza a ser diferente: “No hay mano de obra ni relevo generacional y los productores deben tomar medidas”, resume.

El problema ya no es únicamente cuánto cuesta producir, sino quién va a realizar determinados trabajos dentro de cinco o diez años. Muchos profesionales con décadas de experiencia se jubilan y resulta cada vez más difícil encontrar personas dispuestas a ocupar puestos físicamente exigentes y caracterizados por tareas repetitivas.

Sebastian Azzollini, gerente de Jarvis España, nos recibió en su oficina y nos dejó claro un mensaje...
Sebastian Azzollini, gerente de Jarvis España, nos recibió en su oficina y nos dejó claro un mensaje: “Jarvis España no sería lo que es sin su equipo”.

En ese contexto, la tecnología puede desempeñar un papel diferente. “Antes veían una máquina como un enemigo: ‘me va a sustituir’, pensaban. Hoy por hoy, sin embargo, las máquinas son un alivio, una ayuda”, explica.

Así, la automatización y la robótica se han convertido en una de las principales líneas de evolución de la matriz, Jarvis Products Corporation. La compañía ha incorporado soluciones robotizadas a su catálogo y continúa desarrollando nuevas aplicaciones para automatizar operaciones dentro de las plantas cárnicas.

El objetivo, explica Azzollini, no es apartar a las personas del proceso, sino aliviar determinadas tareas. “Nuestra apuesta no implica eliminar la intervención humana, el objetivo es proporcionar al trabajador una herramienta que le permita realizar su tarea con menos esfuerzo y durante más tiempo”, detalla.

El servicio de reparación de guantes de malla y delantales que Jarvis realiza en España está creciendo a gran velocidad
El servicio de reparación de guantes de malla y delantales que Jarvis realiza en España está creciendo a gran velocidad.

Diez años construyendo un equipo

En ese punto, la conversación sobre tecnología vuelve inevitablemente a las personas. Porque si algo queda claro cuando Sebastian Azzollini hace balance de la primera década de Jarvis España es que lo más valioso no está en una máquina concreta, sino en quienes hacen posible que funcione.

La filial funciona con un equipo reducido para el ámbito geográfico que cubre, que actualmente incluye también Portugal. Técnicos, administración, contabilidad y logística trabajan coordinadamente para responder a las necesidades de los clientes.

Azzollini conoce bien el valor de ese grupo porque él mismo ha vivido buena parte de esta evolución desde el terreno. Aunque hoy ocupa el cargo de gerente, sigue reivindicando su vínculo directo con los clientes: “No me gusta estar en la oficina”, reconoce. “Los clientes nunca se abandonan”.

Entre las personas que han acompañado este recorrido está Antoni Fontàs, jefe de taller y uno de los técnicos con mayor experiencia, que afronta ahora la última etapa antes de su jubilación. Después de tantos años vinculado a Jarvis, Fontàs tiene claro qué diferencia a la compañía: la máquina es solo una parte de la propuesta. “No estás pagando la pieza en sí, estás pagando todo lo que hay alrededor”, explica, en referencia al conocimiento, el trabajo técnico y el servicio que acompañan a cada equipo.

Esa forma de entender la relación con el cliente también se refleja en la manera de trabajar internamente. Fontàs destaca la coordinación y la implicación del equipo: “Trabajamos juntos y, a la hora de los resultados, se nota”. Su salida representa un reto para la compañía, pero también una oportunidad para transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento acumulado durante años.

Precisamente en ese relevo está Daniel Morales, que llegó a Jarvis España con 17 años para hacer prácticas y hoy, con 24, continúa desarrollándose dentro del departamento técnico. Su experiencia refleja también otra de las características que definen el día a día de la filial: “La confianza entre compañeros y la cercanía de una estructura pequeña”. Una relación que permite ayudarse cuando es necesario y que contribuye a generar un buen ambiente de trabajo.

Otra muestra de esa cercanía es el trabajo de Ramon Rio, una de las últimas incorporaciones de Jarvis España. Desde el taller, se encarga de reparar y mantener los equipos de los clientes y ha podido comprobar hasta qué punto el servicio posventa forma parte del valor de la compañía: “Nosotros siempre tenemos a disposición máquinas de sustitución para que no se quede nadie colgado”, señala, “y ese servicio es el que nos permite fidelizar a nuestros clientes”.

Durante la visita pudimos hablar con todos los miembros del equipo de Jarvis
Durante la visita pudimos hablar con todos los miembros del equipo de Jarvis.

Ese acompañamiento también se extiende al ámbito comercial y a la puesta en marcha de los equipos. César Alejandro Ceballos, técnico comercial con experiencia previa en el sector cárnico, combina las demostraciones, la formación de los trabajadores y la actividad comercial. “Me gusta lo que hago porque, más allá de vender, estoy con el cliente, hago pruebas, demostraciones y formo a la gente”, explica. Una labor que le permite comprobar sobre el terreno cómo responden las máquinas y qué aspectos valoran más los clientes, desde la rapidez y la eficacia hasta la reducción de mermas y el rendimiento.

Pero la atención no termina en el taller ni en el trabajo de los técnicos. También desde administración se mantiene ese contacto diario. Sol Elizabeth Pollinzi, responsable del área administrativa, destaca precisamente una de las características que, a su juicio, diferencia a la filial: “Que haya una persona de verdad detrás”. Una filosofía que se aplica independientemente del tamaño del cliente: “Nos da igual si es un cliente pequeño, mediano o grande. Nosotros le vamos a dar la misma atención”.

Gabriele Lo Grillo, responsable de contabilidad y vinculado a Jarvis desde 2018, pone el acento en otra dimensión de la compañía: su estructura internacional. Aunque la filial española mantiene un equipo reducido, forma parte de una red que permite compartir conocimientos y experiencias con otros países. “Tenemos mucha relación con otras partes del mundo y, muchas veces, una experiencia de alguien de otra zona te puede dar una idea para solucionar un problema local”, explica.

También María José González, incorporada en 2023, forma parte de ese equipo. Su trabajo combina la administración con la gestión del almacén y los repuestos, una tarea que resume como “el nexo entre el interior y el exterior”. Su incorporación ha permitido reforzar una parte del día a día que, aunque menos visible, resulta esencial para responder con rapidez a las necesidades de los clientes.

Y entre esas necesidades destaca la reparación de guantes y delantales de malla, un servicio del que se encargan Sol Elizabeth Pollinzi y María José González. En el taller revisan estas prendas de protección y sustituyen las argollas de acero o las correas cuando están deterioradas. Es un trabajo especialmente importante en mataderos y salas de despiece, donde estos elementos forman parte del día a día de los operarios. Una vez reparados, los guantes y delantales se devuelven al cliente, en cualquier punto de España, con un plazo que puede llegar a los 90 días en función del volumen de trabajo. Además, Jarvis mantiene disponibles guantes, delantales y recambios nuevos para quienes los necesiten.

Sebastian Azzollini habla de todos ellos con un orgullo que trasciende la relación laboral. “Jarvis España no sería lo que es sin su equipo”. Y esa palabra cobra especial importancia cuando recuerda un periodo en el que tuvo que apartarse temporalmente por motivos de salud. La empresa siguió funcionando y sus compañeros demostraron que podían asumir responsabilidades sin depender de él: “Me demostraron que estaban capacitados para que yo delegue”, recuerda.

Para un gerente acostumbrado a estar en la calle, aquella experiencia tuvo un significado especial. También le permitió comprobar que el proyecto que había comenzado diez años atrás ya no dependía de una sola persona.

Una nueva etapa: automatización y robótica

La siguiente etapa de Jarvis España ya tiene algunos proyectos sobre la mesa. La compañía está incorporando a su catálogo nuevas herramientas destinadas a facilitar determinadas operaciones en las plantas cárnicas, entre ellas los cuchillos circulares, oficialmente llamados Turbo Trimmer. Son soluciones que amplían su oferta más allá de la maquinaria que tradicionalmente ha identificado a la marca.

El desarrollo de estas herramientas responde a una necesidad cada vez más presente en el sector: hacer frente a la falta de mano de obra y reducir la carga física de determinadas tareas. La intención es facilitar el trabajo de los operarios y mantener la eficiencia de las líneas sin perder el conocimiento y la experiencia acumulados en las plantas.

La robótica será otra de las líneas de trabajo. Jarvis Products Corporation desarrolla nuevas aplicaciones de ingeniería internacional y busca soluciones que puedan trasladarse a distintos mercados europeos. Para la filial española, además, esta evolución abre una vía para trasladar a la compañía matriz lo que detecta cada día sobre el terreno y convertir esas necesidades en nuevos desarrollos.

El reto, por tanto, no será únicamente incorporar nuevas tecnologías, sino hacerlo desde el conocimiento de quienes trabajan cada día con ellas. Técnicos, administración, ventas e ingeniería forman una estructura que ha crecido junto a Jarvis España y que Sebastian Azzollini considera uno de los principales logros de estos diez años. Con ese equipo, la filial afronta la próxima década.

El verdadero balance

Diez años después, el balance de Sebastian Azzollini no se mide únicamente en el crecimiento de Jarvis España, sino también en la capacidad de haber construido un equipo que puede seguir avanzando por sí mismo.

Una idea que resume con especial claridad cuando habla de su propia responsabilidad al frente de la compañía: “Siento un gran orgullo porque no solo he cumplido para mis jefes, sobre todo he cumplido con mi equipo”.

Después de diez años, ese puede ser el mejor balance de Jarvis España: haber conseguido que detrás de cada máquina haya algo más difícil de construir y mucho más difícil de sustituir: una relación de confianza.

Sebastian Azzollini: “La máquina es solo una parte de la propuesta de Jarvis: el conocimiento, el trabajo técnico y el servicio son también parte de lo que recibe el cliente”
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