En Alimentaria FoodTech, IRTA da su espacio al ecosistema emprendedor y de innovación agroalimentaria
El IRTA, un actor clave en la innovación abierta del ecosistema foodtech
El Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) afronta los próximos años con el objetivo de reforzar la conexión entre investigación, empresas y emprendimiento. Su estrategia de innovación abierta busca acercar el conocimiento generado en el instituto a las necesidades de la industria y, al mismo tiempo, reforzar la conexión con el ecosistema emprendedor para identificar tecnologías y soluciones que puedan contribuir a responder a los retos del sector agroalimentario.
La innovación agroalimentaria no termina cuando un proyecto de investigación obtiene resultados. Uno de los retos que afronta el IRTA en los próximos años es conseguir que ese conocimiento tenga un recorrido más directo hacia las empresas y contribuya a resolver necesidades concretas del sector.
Esta visión está detrás del impulso a la innovación abierta, con el que el instituto busca estrechar la relación entre investigadores, empresas, empresas emergentes y otros agentes del ecosistema. La intención es incorporar diferentes capacidades al proceso, facilitar que las tecnologías desarrolladas en el IRTA encuentren vías de aplicación y, al mismo tiempo, identificar soluciones externas que puedan contribuir a responder a necesidades de la industria y del sector.
En este marco se sitúa la participación del IRTA como socio estratégico de Alimentaria FoodTech 2026. La feria constituye un punto de encuentro entre empresas, tecnología y conocimiento y ofrece un entorno para detectar necesidades, compartir capacidades y explorar nuevas oportunidades de colaboración en un sector en transformación.
La relación con el salón forma parte, por tanto, de una estrategia que trasciende una edición concreta. Para el IRTA, el objetivo es avanzar hacia un modelo en el que la relación con las empresas y con el ecosistema emprendedor esté presente desde etapas más tempranas de la innovación.
Abrir la innovación al ecosistema
La innovación abierta parte de una idea sencilla: los retos tecnológicos del sistema agroalimentario requieren la colaboración de distintos actores. Los centros de investigación aportan conocimiento y capacidades científicas; las empresas conocen las necesidades del mercado y las posibilidades de aplicación; y las startups y empresas emergentes aportan nuevas tecnologías, soluciones y modelos de negocio que pueden complementar las capacidades existentes y dar respuesta a necesidades concretas del sector. A este entramado se suman universidades, centros, inversores, aceleradoras y administraciones.
En este ecosistema, el IRTA quiere reforzar su papel como conector entre conocimiento, industria y ecosistema emprendedor, facilitando que los retos encuentren capacidades, tecnologías y soluciones, tanto internas como externas. Como explican Simó Alegre, director de Desarrollo de la Investigación y la Innovación del instituto, y Jess Padilla, responsable de Innovación Abierta y Ecosistema Emprendedor, “se trata de conseguir que investigación e innovación estén más próximas a las necesidades reales del sector”.
Este planteamiento amplía el concepto tradicional de transferencia tecnológica. Ya no se busca una aplicación para un resultado de investigación una vez desarrollado, sino que se incorpora a las empresas y a otros agentes desde fases más tempranas para orientar mejor el proceso y aumentar las posibilidades de aplicación.
Escuchar al mercado antes de investigar
Una de las consecuencias de este cambio de enfoque es adelantar el contacto con las empresas. El IRTA quiere que sus investigadores conozcan las necesidades de potenciales usuarios antes de plantear determinados proyectos, de manera que la investigación pueda partir también de problemas concretos del sector.
Esta conexión temprana puede facilitar posteriormente la transferencia de resultados y reducir la distancia entre el laboratorio y la aplicación industrial. También permite combinar desde el inicio conocimiento científico, capacidades tecnológicas y experiencia de mercado.
La orientación está recogida en el Plan Estratégico 2024-2027 del IRTA, que plantea fomentar la innovación abierta y colaborativa y explorar nuevos modelos de relación con las empresas para la transferencia y explotación de los resultados de investigación.
El propósito no es sustituir la investigación, sino reforzar su conexión con el entorno. Identificar antes las necesidades, sumar capacidades y definir las vías de aplicación forman parte de un mismo proceso en el que conocimiento e innovación dejan de avanzar por caminos separados.
Tecnología para los retos del sector
Este enfoque adquiere especial relevancia en un momento en el que la industria agroalimentaria afronta desafíos que requieren nuevas respuestas tecnológicas. La digitalización, la eficiencia en el uso de los recursos, la sostenibilidad, la valorización de subproductos y las nuevas fuentes de proteína son algunos de los ámbitos que están impulsando la transformación del sector.
El Plan Estratégico del IRTA sitúa entre sus prioridades la digitalización y las tecnologías transformativas, junto con retos como la resiliencia frente al cambio climático, la intensificación sostenible de la producción y el enfoque One Health.
Alimentaria FoodTech refleja precisamente esta diversidad de ámbitos y reúne en un mismo espacio a empresas, tecnologías y agentes vinculados a la transformación de la industria alimentaria. Para el IRTA, este tipo de entornos permite acercarse a las tendencias del mercado y, al mismo tiempo, identificar dónde pueden aportar valor sus capacidades científicas y tecnológicas.
Una estrategia a largo plazo
La presencia del IRTA en Alimentaria FoodTech se enmarca así en una estrategia más amplia: reforzar las alianzas con la industria y el ecosistema emprendedor, conectar retos con capacidades y soluciones, y favorecer que el conocimiento llegue a aplicaciones reales.
La feria representa un espacio para materializar esa conexión, pero el objetivo del instituto es consolidarla más allá del salón y convertir la colaboración con empresas y otros agentes en una parte habitual del proceso de innovación.
A medio y largo plazo, el reto será acelerar el recorrido del conocimiento a la tecnología y de la tecnología a su aplicación real en la industria agroalimentaria, reforzando el papel del IRTA como puente entre las capacidades científicas y las necesidades de un sector que afronta nuevos desafíos tecnológicos.










































