Tecnología ultrasónica para una industria alimentaria más eficiente
Desde hace más de 55 años, Mecasonic España S.A., filial del Grupo Crest, desarrolla soluciones para aplicaciones industriales de alta exigencia, combinando innovación tecnológica, conocimiento del proceso y acompañamiento técnico para dar respuesta a los retos de producción de sectores como la alimentación, la automoción, el packaging, la electrónica o el ámbito médico.
Su capacidad tecnológica va mucho más allá de la tecnología por ultrasonidos. Mecasonic España S.A., ofrece soluciones basadas en seis tecnologías de soldadura: ultrasonidos, rotación, placa caliente, vibración, láser y aire caliente, una amplitud tecnológica poco habitual en el mercado que le permite seleccionar la solución más adecuada para cada aplicación en función de las necesidades reales del proceso.
Actualmente, Mecasonic España ya cuenta con seis tecnologías de soldadura.
A lo largo de su trayectoria, la compañía ha desarrollado soluciones para algunos de los sectores industriales más exigentes, como la alimentación, la automoción, el packaging, la electrónica o el ámbito médico. Ese conocimiento acumulado constituye hoy uno de sus principales valores diferenciales. Cada nuevo proyecto incorpora el aprendizaje obtenido en miles de aplicaciones donde la precisión, la repetibilidad y la fiabilidad son determinantes, trasladando ese conocimiento al desarrollo de soluciones para la industria alimentaria.
En este sector, las soluciones por ultrasonidos aportan ventajas especialmente relevantes tanto en operaciones de corte como de soldadura de envases y embalajes. En aplicaciones de corte, una microvibración de alta frecuencia reduce la fricción entre la cuchilla y el producto, permitiendo obtener cortes más limpios, precisos y constantes. Sus ventajas se aprecian especialmente en el loncheado de queso, donde es posible obtener porciones uniformes sin deformar el producto ni generar desperdicios. En productos de pastelería o turrón con inclusiones, como nueces o pistachos, la microvibración mantiene intacta la estructura del alimento, reduce la adherencia sobre la cuchilla y disminuye las operaciones de limpieza. Del mismo modo, en panadería industrial, la reducción del desmigado permite mantener una elevada calidad del corte incluso a altas cadencias de producción.
La tecnología desarrollada por Mecasonic España S.A., permite ajustar espesores de corte de hasta 0,1 mm y trabajar con cadencias de hasta 120 ciclos por minuto, favoreciendo un mejor aprovechamiento de la materia prima y una elevada estabilidad del proceso. En determinadas líneas de corte, estas prestaciones contribuyen además a reducir los tiempos de limpieza y los paros asociados al mantenimiento de las cuchillas.
En el ámbito del packaging alimentario, la soldadura por ultrasonidos utiliza estas mismas microvibraciones para generar una unión molecular localizada entre materiales termoplásticos. El resultado son sellados herméticos, rápidos, limpios y repetibles, sin necesidad de adhesivos ni otros consumibles, en aplicaciones como bolsas para ensaladas, pouches, blísteres, bandejas y otros envases termoplásticos, donde la estanqueidad resulta determinante para la conservación del producto. Al tratarse de un proceso energéticamente eficiente y fácilmente automatizable, contribuye a mejorar la productividad, la calidad del sellado y la fiabilidad de las líneas de envasado.
La aportación de Mecasonic España S.A. va más allá del suministro de equipos. Desde sus instalaciones de Barcelona, la compañía acompaña a fabricantes, integradores y constructores de maquinaria durante todas las fases del proyecto, desde el estudio de la aplicación hasta la puesta en marcha y el servicio posventa. La combinación de conocimiento del proceso, capacidad tecnológica y cercanía permite desarrollar soluciones adaptadas a los requisitos específicos de cada cliente y facilitar su integración en líneas automáticas y entornos de fabricación conectados.
Como señala Fabrizio Di Manno, director de Mecasonic España, “cuando visitamos una planta no buscamos simplemente incorporar una tecnología. Lo primero es entender cómo trabaja el cliente, dónde están sus dificultades y cuáles son las oportunidades de mejora. Es entonces cuando la tecnología aporta el verdadero valor”.














































