La industria agroalimentaria española en la encrucijada: retos y oportunidades en 2026
María Naranjo, directora de la Industria agroalimentaria de ICEX
28/09/2026España ha pasado de ser un país netamente importador a principios de los años 2.000 a convertirse en la séptima potencia exportadora del mundo y la cuarta de la UE. La industria agroalimentaria es el primer generador del superávit comercial de bienes, aportando el 20% de todas las exportaciones de España y compensando el déficit energético y de otros productos.
Sin embargo, esta evolución y datos tan positivos no pueden inducirnos a la tranquilidad. Nuestro sector se enfrenta a una coyuntura geopolítica especialmente compleja y a unos retos estratégicos que debe abordar con celeridad. No se trata sólo de capear el temporal, sino de avanzar en un cambio de modelo que posicione nuestros productos en unas nuevas coordenadas que afiancen nuestra marca país. Si hasta ahora se nos percibía como un país competente en la categoría relación precio/calidad, tenemos que avanzar en la construcción de marcas potentes que apueste por la diferenciación y la innovación en su posicionamiento internacional.
El contexto geoestratégico es especialmente complejo: por una parte, un creciente proteccionismo comercial donde los aranceles penalizan a los productos cuya estrategia se centra exclusiva o principalmente en los buenos precios; por otra parte, una fuerte incertidumbre y tensiones geopolíticas que provocan rupturas en las cadenas logísticas y de suministros. La fuerte depreciación del dólar o del yen tampoco ayudan a la venta de nuestros productos, que compiten con categorías similares en los mercados de destino.
Las empresas españolas del sector deben abordar con determinación tres retos estratégicos:
- Eficiencia: ser capaz de producir más con menos, teniendo en cuenta la limitación de recursos – fundamentalmente de agua – que tendremos que abordar en los próximos años. La sostenibilidad será una palanca de posicionamiento y está siendo un motor de muchos de los desarrollos innovadores de nuestra cadena.
- Digitalización masiva: es uno de los principales retos de nuestra industria. Lograr que la innovación pase a convertirse en una forma de trabajar de todo el ecosistema, no sólo de unas pocas empresas.
- Adaptación al consumidor global, que responde a patrones de salud, origen, transparencia y exige una adaptación del relato de nuestro producto.
Para abordar estos objetivos, nuestras empresas cuentan con tres importantes palancas:
Por una parte, la inversión en innovación aplicada. España cuenta con más de una treintena de centros tecnológicos, clusters y aceleradoras repartidas por todo el país. El elevado nivel de descentralización es una de sus notas más singulares respecto de otros países de nuestro entorno. A esto hay que añadir el compromiso de más de una decena de universidades con el desarrollo de nuevos proyectos innovadores en la industria agroalimentaria. Con esta base el foco debería estar en concentrar el esfuerzo de inversión en desarrollos aplicados que respondan a los retos arriba mencionados. Establecer un marco regulatorio que facilite la transferencia tecnológica y favorezca la innovación abierta es prioritario. En 2025 la inversión en innovación alcanzó 123 M€, lo que supuso una caída del 31% respecto de los niveles de 2024.
Otra palanca tiene que ser la colaboración público-privada en proyectos estratégicos. En los últimos tres años el PERTE agroalimentario ha supuesto una inversión en el periodo 2022-25 de más de 1.000 M€ y una movilización total de recursos públicos y privados de más de 3.000 M€. Algunos proyectos como el Ebro Food Valley son un buen ejemplo de esta capacidad de colaboración entre todos los actores del ecosistema, implicando a distintas CC.AA. (Aragón, Navarra y La Rioja). Los logros en proyectos de sostenibilidad, digitalización y seguridad alimentaria son tangibles en este periodo.
La tercera palanca debería ser la creación de una marca país premium y coherente. La búsqueda de productos de valor diferencial capaces de transmitir tradición, historia y a la vez innovadores y comprometidos con su entorno nos permitirá competir en calidad, más allá del precio. España necesita marcas sólidas y claramente identificables en los mercados internacionales que ejerzan un efecto arrastre en la imagen de todas las categorías, desde las más tradicionales como el vino o el aceite a las más innovadoras como los nuevos ingredientes o la proteína alternativa.
En este contexto, Alimentaria FoodTech se presenta como una plataforma fundamental para consolidar la apuesta por la innovación como eje de posicionamiento de nuestra industria agroalimentaria. Esta feria bienal reunirá en Barcelona a los principales operadores del sector y atraerá también a compradores y prescriptores de mercados internacionales. ICEX ha querido apostar por esta feria con su apoyo al programa de Hosted Buyers y su participación en iniciativas de otras entidades tan comprometidas con la innovación como FIAB, que convoca en cada edición un concurso que reconoce a las startups más innovadoras en distintas categorías.
En este panorama tan complejo ICEX quiere acompañar a las empresas en su estrategia de internacionalización con una mirada de largo plazo que las ayude a posicionarse en destinos clave. Ante la incertidumbre, la inteligencia de mercado que proporciona la Red de Oficinas Económicas y Comerciales y las alianzas con los operadores en los ecosistemas internacionales van a jugar un papel fundamental.









































