Las bebidas refrescantes generan 11.600 millones de euros y 206.175 empleos en España
El último análisis sobre el impacto socioeconómico del sector confirma la dimensión estructural de esta actividad en la economía española. La cadena de valor de las bebidas refrescantes alcanza los 11.600 millones de euros de valor añadido bruto (VAB) y sostiene 206.175 empleos equivalentes a jornada completa, lo que supone una contribución del 0,8% al PIB nacional.
De estos puestos de trabajo, 72.750 son empleos directos vinculados a las actividades de producción y comercialización, 80.280 corresponden a empleo indirecto y 53.145 a empleo inducido. El efecto multiplicador del sector es significativo: por cada euro generado se aportan tres euros a la economía nacional.
Ventas estables y crecimiento de las exportaciones
Las ventas del sector mantienen una evolución positiva y estable. En 2024 alcanzaron los 4.793 millones de euros, lo que supone un incremento del 2,9% interanual. Este comportamiento responde a la amplia variedad de la categoría y al buen desempeño del turismo y la hostelería, canal que concentra el 60% de las ventas de bebidas refrescantes en España.
En el ámbito exterior, las exportaciones crecieron un 19% en 2024, hasta situarse en 579 millones de euros, lo que refuerza la competitividad internacional de la industria.
Contribución a la economía nacional
El impacto total de 11.600 millones de euros de VAB se desglosa en 3.920 millones de euros de impacto directo, 4.420 millones de euros de impacto indirecto y 3.260 millones de euros de impacto inducido. Esta aportación pone de manifiesto la estrecha vinculación del sector con otras actividades estratégicas como la hostelería, el turismo, la distribución y la agricultura, consolidando una cadena de valor amplia y diversificada.
Arraigo territorial y producción nacional
El sector cuenta con 148 centros de actividad distribuidos por todas las comunidades autónomas y presentes en 115 municipios. El 15% de estas instalaciones se ubica en el medio rural y el 75% de los centros de producción se localiza en municipios de menos de 30.000 habitantes.
Entre los municipios donde se sitúan estas instalaciones figuran Martorelles (Barcelona), Carcaixent (Valencia), Béjar (Salamanca), Santa Comba (A Coruña), Tacoronte (Santa Cruz de Tenerife) o Etxabarri (Álava), entre otros.
En torno al 90% de las bebidas refrescantes consumidas en España se elaboran en el país, lo que refuerza el arraigo local de la industria y su contribución al desarrollo territorial. “El sector de las bebidas refrescantes tiene un gran arraigo en nuestro país. Son más de 200 años de historia en España y un presente que habla de contribución a la economía, al empleo y al bienestar social. Además, las bebidas refrescantes en nuestro país también se caracterizan por un patrón de consumo propio, muy asociado a los momentos de encuentro social y disfrute cotidianos”, explica Beatriz Blasco Marzal, directora general de la Asociación de Bebidas Refrescantes.
Dinamización social y atractivo territorial
El análisis también refleja que los municipios donde el sector desarrolla su actividad o donde se registra un mayor consumo social de bebidas refrescantes presentan indicadores superiores a la media nacional.
En concreto, estos municipios registran un dinamismo demográfico de 2,84 puntos (frente a una media nacional de 2,34), un dinamismo sociocultural de 2,83 (media nacional: 1,45) y un dinamismo económico de 3,19 (media nacional: 2,51). Además, el indicador de atractivo global alcanza 2,95 puntos, frente a 2,10 de media nacional.
En términos comparativos, estos territorios se sitúan 0,7 puntos por encima de la media nacional en indicadores económicos, 0,5 puntos en demográficos y 1,38 puntos en socioculturales. Presentan un perfil demográfico más dinámico y menos envejecido, duplican la tasa de creación de empleo, registran mayores niveles de renta de los hogares y cuentan con una oferta hostelera y sociocultural más amplia.
Inversión en innovación y sostenibilidad
La innovación constituye una prioridad estratégica para la industria. El 90% de las empresas del sector prioriza la innovación, el 100% ha incrementado su inversión en este ámbito en los dos últimos años y un 43% destina más del 5% de su cifra de negocios a innovación en el periodo 2023-2024. El primer objetivo identificado por las compañías es la mejora de la gestión y la eficiencia energética.
En materia de sostenibilidad, el sector ha desarrollado una hoja de ruta sectorial que integra aspectos ambientales, sociales y económicos a través de una Estrategia de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que abarca 23 metas vinculadas a 11 de los 17 ODS establecidos por Naciones Unidas.
La evaluación anual realizada por el Instituto Cerdà confirma avances significativos hacia los objetivos fijados para 2025 y 2030. Entre los principales logros destaca la reducción del 26% en la ratio de consumo de agua desde 2010 y la incorporación de un 60% de material reciclado en los envases de plástico PET, muy por encima del 25% exigido por la normativa nacional y europea.































