Esperanzas para el futuro de la trashumancia
Si definimos la ganadería extensiva como el conjunto de sistemas de producción ganadera que aprovechan eficientemente los recursos del territorio con las especies y razas adecuadas, compatibilizando la producción con la sostenibilidad y generando servicios ambientales y sociales, entonces, podríamos decir que la trashumancia es la ganadería más sostenible de las extensivas.
La trashumancia integra una sólida sostenibilidad ecológica, basada en el aprovechamiento alterno de la diversidad de pastizales de la Península Ibérica en el momento óptimo de su producción. Los rebaños trashumantes diseminan semillas y fertilizan el suelo, permitiendo el mantenimiento de la cubierta vegetal pero ejerciendo un control de matorral que previene los incendios forestales. Todo ello contribuye al sostén de la diversidad de hábitats y la biodiversidad, silvestre y doméstica pues emplea razas autóctonas de gran rusticidad y adaptación al medio.
No hay que olvidar que el 20% del territorio español corresponde a praderas y pastizales, muchas de ellas reconocidas como hábitats prioritarios de la Red Natura 2000, que dependen de la ganadería extensiva y la trashumancia para su conservación. Además, asociada a la trashumancia se encuentra toda una red de pastizales longitudinales, las vías pecuarias, que constituyen una red de 125.000 kilómetros de corredores de ecosistemas pascícolas naturales y 420.000 hectáreas de superficie transitable de dominio público que juegan un papel muy importante para la conectividad entre espacios protegidos.
Pero la trashumancia es mucho más que un fenómeno ecológico, es una actividad de enorme relevancia que presta numerosos bienes y servicios a la sociedad. Es un ejemplo de cómo adaptar la ganadería extensiva al cambio climático, fijando población en entornos rurales, diversificando la economía y la gestión sostenible de los recursos naturales. Es también un sistema cultural en su más amplio sentido, desde la cultura pastoril, hasta el patrimonio histórico y arquitectónico que nos ha legado. No en vano la trashumancia ha sido declarada ‘Manifestación Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial’ en España, y se ha propuesto a la Unesco -a través del Ministerio de Cultura y Deporte de España- para su inclusión en la lista Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, como símbolo de una forma de vida que se expresa a través de una relación sostenible entre el ser humano y la naturaleza.
A pesar de todos los beneficios para el medioambiente y la sociedad que genera la trashumancia, año tras año desciende tanto la cabaña ganadera que sube a los puertos de montaña del norte de España como el número de ganaderos que practican la trashumancia. Ello se debe a múltiples factores como la baja rentabilidad de las explotaciones ganaderas; la falta de reconocimiento de la política agraria y de desarrollo rural en cuanto a la naturaleza singular de la ganadería trashumante; la burocracia administrativa y la incoherente normativa sanitaria territorial que no discriminan positivamente las peculiares características del manejo y gestión de las explotaciones trashumantes; la falta de relevo generacional, la dificultad del tránsito por las vías pecuarias, etc.
Para hacer frente a esta crisis en la que la trashumancia lleva años sumergida, en 2019, un grupo de entidades de diferentes perfiles se asociaron para trabajar en torno a la trashumancia con un enfoque de acción conjunta y multisectorial a través de un proyecto: el Grupo Operativo Ovinnova (www.goovinnova.org), financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el marco del PNDR 2014-2020 y por el Feader de la Unión Europea.
Su principal objetivo es definir las bases para la mejora de la competitividad del pastoreo trashumante, a través de la configuración de un nuevo modelo de negocio de prestación de servicios ganaderos viable, productivo, competitivo y que contribuya a preservar la biodiversidad.
Actividades de Ovinnova
Para ello, el GO Ovinnova lleva a cabo actividades de asistencia a explotaciones ganaderas de las comarcas de Los Pedroches (Córdoba), La Serena (Badajoz), Sierra de Gata (Cáceres) y Montánchez- Tamuja (Cáceres), organizando el traslado de más de siete mil ovejas hasta los puertos de León y Palencia.
Además, a través de la creación de dos Centros de Gestión, en Santa Olalla del Cala (Huelva) y en Villanueva de la Peña (Palencia), se han analizado todos los procedimientos de logística en campo juntamente con los pastores y el equipo del proyecto con la finalidad de establecer los correspondientes protocolos que sirvan para sistematizar futuras trashumancias. Entre estas tareas se encuentra la organización de los transportes desde las fincas de origen hasta los puertos y su posterior regreso al final de la temporada; el arriendo de los pastos en la montaña, la revisión y aprovisionamiento de los chozos; la contratación de servicios veterinarios; etc. Una asistencia administrativa y logística que también cuenta con el apoyo de una Plataforma Web de Gestión de la Trashumancia creada por el proyecto (www.etrashuma.es) que ofrece a los ganaderos la posibilidad de ofertar y demandar pastos en los puertos de montaña de León y Palencia, así como diferentes servicios relacionados con la gestión de la actividad ovina trashumante.
Ovinnova también lleva a cabo acciones dirigidas a la formación y la incorporación laboral de pastores, la certificación en ecológico de diferentes superficies donde se realiza el pastoreo de los animales trashumantes y una campaña de promoción del consumo de carne de ovino trashumante.
Todas estas acciones se complementan con otras dirigidas a la mejora y evaluación del estado de conservación de los hábitats y especies de las dehesas mediterráneas y los puertos cantábricos donde pastorean las merinas del GO Ovinnova, así como el establecimiento de modelos de gestión que contribuyan al incremento de la biodiversidad en estos hábitats a través del seguimiento de rebaños con dispositivos GPS que permiten el análisis de los patrones de comportamiento del rebaño durante su estancia en los puertos cantábricos y el estudio de la consecuente evolución y producción de las especies de pratenses y otras especies palatables para el ganado.
La recuperación de la trashumancia a pie de largo recorrido ha sido otro de los objetivos del proyecto, siendo en los meses de mayo y junio de 2021, cuando por primera vez en muchos años, un rebaño cercano a las 1.400 merinas recorrerá la Cañada Real Leonesa Occidental desde la provincia de Cáceres hasta llegar a León. Allí, y en los puertos de Palencia, junto a otros rebaños que han subido en camión con el apoyo logístico del GO Ovinnova, recibirán la asistencia de algunos becarios que durante aproximadamente cuatro meses conocerán la gestión del ganado ovino merino en puertos de alta montaña, sus cuidados y cría; el manejo de los perros carea y mastines; el conocimiento de las particularidades botánicas y los hábitats de las zonas de pastoreo, el uso de las vías pecuarias y cañadas de paso, etc. Se trata de un modelo de formación innovador que se desarrolla acompañando a pastores profesionales, conviviendo con ellos en infraestructuras mejoradas por el Grupo Operativo y recibiendo el apoyo de éste.
El Grupo Operativo lo forman entidades relacionadas con la producción y comercio del ovino, la ganadería extensiva y el pastoreo trashumante, coordinados por la Fundación Monte Mediterráneo, como son la Fundación Cesefor, la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino (Interovic), la certificadora de producción ecológica CAAE y la Cátedra de Ganadería Ecológica Ecovalia-Clemente Mata de la Universidad de Córdoba.
En el proyecto también participan como colaboradoras la Junta de Castilla y León, la Federación Española de la Dehesa (Fedehesa), el Ayuntamiento de Crémenes, el Instituto de Investigación de la Dehesa (Indehesa) y EA Group. El grupo de ecología aplicada y teledetección (GEAT) de la Universidad de León, y la empresa Innogestiona Ambiental participan como asistencia externa.










































