La Universidad de Córdoba diseñará una base de datos que diferencie la procedencia de los aceites de oliva andaluces

25/03/2010

25 de marzo de 2010

Expertos del departamento de Química Orgánica de la Universidad de Córdoba trabajan en el diseño de una base de datos con información química que diferencie la procedencia de los aceites de oliva virgen andaluces. De esta forma, la herramienta posibilitará caracterizar las distintas denominaciones de origen y evitar posibles fraudes. Igualmente, el estudio persigue aplicar la energía solar en distintos procesos de descontaminación a lo largo de diversas etapas de la producción del aceite, como el lavado de las aguas de aceituna o las balsas de evaporación de las almazaras. Este proyecto de investigación de excelencia cuenta con una financiación de 167.773 euros, a cargo de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.

Para la elaboración de la base de datos, los expertos aplicarán distintas técnicas químicas que permitan averiguar la composición de diferentes aceites de oliva virgen. Los expertos comprobarán los isótopos, las distintas versiones de los átomos, integrados en un determinado aceite, utilizando la espectrometría de masas. Esta información isotópica varía con la temperatura, latitud, altitud y distancia al mar, con lo que se discrimina entre aceites de distinta procedencia. “Este análisis nos permitirá, por ejemplo, diferenciar un aceite de oliva andaluz de otro italiano, porque aunque los compuestos químicos puedan ser los mismos, la distribución isotópica de los átomos de cada elemento varía”, apunta Alberto Marinas Aramendía, coordinador de la investigación. Para ello, los investigadores han comenzado analizando muestras de composición pura y garantizada, procedentes del banco de germoplasma de Córdoba para comprobar la influencia de las distintas variedades. A continuación, han evaluado muestras de la variedad picual cultivadas a diferentes alturas, a lo que ha seguido el análisis de aceites de distinta procedencia proporcionadas por la Cooperativa Hojiblanca. Por último, se están estudiando muestras de diferentes denominaciones de origen andaluzas.

El proyecto, de cuatro años de duración, se acometerá durante otras cuatro campañas. Así, se prevé que al finalizar el mismo, los expertos dispongan de información suficiente para establecer la diferenciación entre los aceites en función de su variedad y procedencia. “Esta herramienta permitirá contar con un perfil de cada aceite, en el que se especifique a qué zona pertenece y evitar fraudes, no sólo en cuanto a su procedencia sino también en su pureza. Es decir, que se compruebe que no esté mezclado con otro tipo de aceite como el de girasol o avellana”, explica Marinas.

Por otra parte, el proyecto se centrará en buscar estrategias más respetuosas con el medio ambiente en distintas etapas del proceso productivo. Para ello, los expertos estudiarán, en una planta piloto, la descontaminación del agua de lavado de las aceitunas mediante la degradación y limpieza de residuos con luz solar. La Asociación Cordobesa de Industrias de Almazaras proporcionará las muestras de agua procedentes del lavado de las aceitunas. Con ellas se realizará, en primer lugar, un análisis para detectar los posibles agentes contaminantes. Una vez efectuados estos ensayos sobre el agua de partida, se estudiará su descontaminación mediante luz solar, empleando un fotocatalizador. “Ya hemos descrito la destrucción de residuos de fluroxypyr, un herbicida empleado en el olivar, en aguas, sin originar residuos tóxicos”, puntualiza el investigador. Asimismo, también se  abordará el problema de la emisión a la atmósfera de contaminantes volátiles en las balsas de evaporación. En este sentido, se colocarán en una balsa piloto unos dispositivos flotantes, recubiertos de un papel adsorbente especial que contiene carbón activo y dióxido de titanio. De esta manera, los contaminantes volátiles serán adsorbidos en ese material y degradados mediante la luz solar, evitando su emisión a la atmósfera. “En nuestro grupo, hemos trabajado desde el año 2001 en el empleo de la luz como fuente de energía para destruir contaminantes o transformar compuestos orgánicos en otros más benévolos con el medio ambiente”, aclara Alberto Marinas.

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Investigadores del proyecto en la planta piloto que opera con luz solar.

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