“Para minimizar la generación de residuos alimentarios es necesario actuar en toda la cadena de valor”

Entrevista a Anna Surribas, responsable de Biotecnología Industrial de Leitat

Irene Relda31/08/2013

El centro tecnológico Leitat lidera el proyecto Noshan, que pretende investigar los procesos y tecnologías necesarias para transformar los residuos alimentarios en piensos funcionales. La iniciativa cuenta con la participación de 12 socios de España, Francia, Italia, Turquía, Alemania, Países Bajos y Bélgica. Anna Surribas, responsable de Biotecnología Industrial de Leitat, explica en esta entrevista en qué consiste el proyecto, que concluirá en enero del 2016.

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Anna Surribas, responsable de Biotecnología Industrial de Leitat.

Leitat coordina el proyecto europeo Noshan. ¿De qué se trata?

El objetivo de Noshan es la investigación en las tecnologías y procesos necesarios para utilizar residuos alimentarios (plantas, frutas, cereales y lácteos) como materia prima para la producción de piensos minimizando los costes y el gasto energético asociados y maximizando su valorización. El valor nutricional, la funcionalidad y la seguridad serán parámetros clave que se monitorizarán a lo largo de todo el proyecto para garantizar que el pienso final es de calidad y cubre las necesidades nutricionales de los animales.

¿Qué fases tiene el proyecto?

El proyecto se estructura en diferentes fases. Inicialmente, se ha realizado un catálogo de residuos alimentarios derivados de frutas/plantas/cereales y lácteos a nivel europeo. Se han considerado residuos que se producen a lo largo de toda la cadena de valor de los productos, desde el sector primario hasta el consumidor. Después de una preselección objetiva de diferentes residuos, se han analizado exhaustivamente los 50 más prometedores. A partir de este análisis han empezado dos fases paralelas: una que investigará las tecnologías necesarias para convertir estos residuos en productos mayoritarios para piensos y otra para la extracción y obtención de aditivos para pienso a partir de ellos (fibras, péptidos y bioactivos).

¿Y una vez finalizadas estas fases?

Las materias obtenidas se emplearán para fabricar dos tipos diferentes de piensos que cumplan con las necesidades nutricionales de cerdos y pollos, respectivamente. En esta fase final se estudiará tanto el crecimiento de los animales, como su bienestar y la calidad de los productos alimentarios que se derivan. El proyecto contará además con dos fases transversales: una destinada a asegurar la correcta explotación de los resultados obtenidos y otra focalizada en el estudio de la sostenibilidad ambiental del proceso.

¿Qué papel desempeña Leitat en el mismo?

Leitat es el coordinador del proyecto y lidera un equipo internacional de 12 partners. En el ámbito tecnológico, Leitat desarrollará tecnologías de obtención de péptidos activos para ser utilizados como aditivos funcionales en pienso. Estos péptidos serán producidos a partir de los residuos seleccionados. Asimismo, se investigará en diferentes tecnologías de microencapsulación que permitan que los aditivos obtenidos soporten el procesado durante la producción del pienso y se garantice su funcionalidad en el producto final.

Según un estudio de la FAO, cada año se desperdician en el mundo más de 1,3 billones de toneladas de residuos alimentarios. ¿Cómo podemos solucionar este problema?

Este es un problema complejo que requiere de actuaciones en diferentes estadios de la cadena de valor de los alimentos. A nivel primario, por ejemplo, se producen muchas pérdidas tanto durante como después de la cosecha. Un ejemplo típico es el de los productos agrícolas que son descartados después del cultivo porque no cumplen con los requerimientos de calidad en cuanto a aspecto que se fijan para su venta. Son alimentos perfectamente seguros y que podrían ser consumidos pero cuyo aspecto no es aceptado por el vendedor y, por tanto, se desechan.

¿Y después?

Posteriormente, hay una parte de los alimentos producidos que se desperdician porque se estropean durante el transporte o en los puntos de venta finales. En el ámbito doméstico, los ciudadanos también somos responsables de desechar grandes cantidades de alimentos que caducan o que no comemos después de su preparación. Para solucionar este problema se debe actuar en cada uno de los puntos de generación de residuos planteando diferentes soluciones concretas que pueden pasar, por ejemplo, por flexibilizar los criterios de calidad en cuanto a aspecto o concienciar a los ciudadanos de un consumo más responsable.

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En el caso doméstico, cada europeo genera entre 280 y 300 kilos de residuos anualmente. ¿Qué se hace con esos residuos y qué se podría o debería hacer?

La gestión y tratamiento de estos residuos orgánicos es dispar en los diferentes países de la Unión Europea. Existe una Directiva Europea destinada a minimizar la deposición de los residuos orgánicos en vertederos y a maximizar su aprovechamiento. Algunos países tienen programas bien establecidos de recogida selectiva de fracciones orgánicas, que incluyen los residuos alimentarios, y estrategias de tratamiento, que incluyen la valorización energética o la material hacia compost, por ejemplo.

¿Y en el resto?

Bueno, en otros países, la recogida selectiva no es aún una realidad o está en fases demasiado incipientes con lo que la gestión posterior es menos eficiente y termina, en algunos casos, en un alto porcentaje de residuos depositados en vertedero. En estos países se debería fomentar, por ejemplo, la recogida selectiva y las diferentes estrategias de valorización posteriores.

Además del despilfarro de recursos, se producen emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. ¿Es en realidad un problema más grave de lo que se cree?

Producir una tonelada de cualquier alimento requiere una inversión tanto en energía como en materias primeras. El despilfarro de tantas toneladas de estos productos finales como residuos ocasiona, por tanto, un uso ineficiente de recursos primarios y propicia el desarrollo de una economía no sostenible. A partir de estos impactos directos, se generan otros indirectos que no son sólo la generación de gases de efecto invernadero sino también otros como por ejemplo: un uso indebido de tierras de cultivo, contaminación excesiva de aguas subterráneas, etc. La generación masiva de residuos derivados de alimentos es, por tanto, un problema que repercute negativamente en muchos vectores ambientales.

Volviendo al caso doméstico, existe cierta idea de que hemos hecho un consumo irresponsable durante los últimos años, comprando más de la cuenta y desperdiciando alimentos, es más, se dice que hasta un 60% de los residuos alimentarios que proceden del hogar se podrían evitar. ¿De qué forma?

Hay acciones muy sencillas que se pueden llevar a cabo de manera fácil y sin coste alguno para el ciudadano. Estamos hablando, por ejemplo, de planificar las comidas que se van a preparar y listar los ingredientes que necesitamos para ello, comprobar qué es lo que nos falta e ir a comprar con una lista de lo necesario, comprar de una manera más programada o aprovechar lo que se tiene en la nevera para preparar la comida antes de ir a comprar de nuevo. Como se ve, son acciones muy sencillas y básicas que cualquier ciudadano puedo llevar a cabo destinadas a tirar menos alimentos en casa.

¿Y en el ámbito industrial?

A partir de estas acciones también sería necesario promover acciones en los otros puntos de la cadena de valor de los productos alimentarios (agricultores, empresas de transporte, cadenas de supermercados, etc.) para que se minimicen las pérdidas de productos en estos puntos.

Frutas, verduras y productos lácteos

Los puntos donde se generan más residuos varían en función del grado de desarrollo de los países. En el caso de Europa, explica Surribas, tres cuartas partes de las pérdidas en frutas y verduras ocurren a nivel de agricultor y de consumidor, siendo la distribución otro punto que contribuye de forma importante a los residuos totales. Para los productos lácteos, las pérdidas a nivel de consumidor son incluso más importantes.

En cambio en países en vías de desarrollo o subdesarrollados, los puntos de más pérdidas de frutas, verduras y productos lácteos no son en el sector primario sino a nivel de post-cosecha, distribución y venta. “A nivel de consumidor, en estas regiones se producen muy pocas pérdidas ya que los productos que llegan a ser comprados son mayormente consumidos, a diferencia de lo que pasa en regiones desarrolladas. Se trata pues de problema global que requiere de soluciones que se adapten a la realidad de cada país y sus ciudadanos”, subraya Surribas.

Muchos de esos alimentos/residuos tendrán conservantes, colorantes, fertilizantes y otros agentes químicos y peligrosos. ¿Cómo reutilizar esos alimentos?

Esta es una parte importante que se investigará durante el proyecto Noshan. Para cualquier estrategia de valorización de residuos hacia pienso debe poder garantizarse la seguridad del producto final. Por eso durante el proyecto se llevará a cabo una monitorización exhaustiva de la presencia de compuestos tóxicos y nocivos. Se tendrá especial cuidado en no provocar un efecto de concentración de estos materiales, así como en investigar tecnologías de estabilización y transformación que permitan eliminarlos o minimizarlos. Además de estos compuestos químicos indeseados, se trabajará también en la vigilancia y la eliminación de patógenos que puedan existir en los residuos o aparecer durante el procesado.

En ocasiones, algunos proyectos dan como resultado soluciones que a la práctica no tienen salida comercial o son realmente costosos. ¿Creen factible crear procesos o tecnologías que posibiliten que el objetivo se haga extensivo a todo el mundo?

El proyecto Noshan cuenta con socios que son compañías de producción de piensos y aditivos. Su participación y colaboración va enfocada a garantizar que las tecnologías y los procesos que se van a generar tengan un interés comercial ya durante el mismo desarrollo. Además, Noshan cuenta con una actividad transversal destinada a la explotación de los resultados. Es por esto que creemos que los productos y tecnologías a desarrollar podrán ser explotados al final del proyecto.

Además de buscar soluciones a los residuos alimentarios, quizá se debería cambiar el modo de fabricar, de distribuir, de comprar, de consumir…

Para minimizar la generación de tantos residuos derivados de la alimentación es necesario actuar en todos los puntos de la cadena de valor. Es necesario fijarnos en los puntos que más contribuyen a la generación total de residuos en cada zona o país y proponer soluciones específicas para cada punto.
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Encuentro en Leitat de los representantes europeos que participan en el proyecto Noshan.

Los proyectos de Leitat

En 2012 Leitat tenía en ejecución 222 proyectos de I+D en colaboración con empresas e instituciones, tanto en nuestro país como en el exterior, repartidos en sus cinco grandes áreas de investigación y desarrollo: materiales, química, biotecnología, energía y medio ambiente y producción.

En cuanto a proyectos de valorización de residuos, Leitat está trabajando actualmente en distintas iniciativas europeas destinadas tanto a la valorización energética de los residuos (producción de biogás y/o energía eléctrica) como a su valorización material (recuperación de nutrientes y tierras raras, aprovechamiento de residuos como sustratos para la producción de biosurfactantes, generación de fertilizantes, etc.).

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Leitat - Centre tecnològic

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