La transformación logística que se está produciendo este año es un ejercicio de coherencia operativa
5 Tendencias logísticas para 2026
Redacción Interempresas19/01/2026 En 2026, el sector logístico entrará en una fase de mayores exigencias operativas. Las presiones que se habían ido acumulando convergen ahora en un mismo momento, haciendo inevitables decisiones que antes podían posponerse.
El año 2026 no trae novedades aisladas a la logística europea, sino la convergencia de varias presiones que se estaban gestando y que ahora se materializan simultáneamente: la normativa que entra en vigor, la escasez de recursos que alcanza límites críticos y los cambios estratégicos que pasan de la fase de planificación a la ejecución concreta.
Para los gestores de operaciones, esto significa que las decisiones que podían posponerse en 2025 se han convertido en urgentes en 2026, no por preferencia, sino por necesidad normativa, operativa y competitiva.
Para comprender mejor el estado actual de la intralogística y las tendencias que marcarán 2026, hemos analizado las directivas europeas vigentes, los datos del mercado inmobiliario y los informes de implementación recientes. El patrón es claro: cinco tendencias dejan de ser puntos de discusión a largo plazo y se convierten en una realidad operativa a la que muchas empresas tendrán que enfrentarse en 2026.
1. CSRD: el informe de sostenibilidad corporativa pasa a ser obligatorio
La Directiva sobre información en materia de sostenibilidad de las empresas (Corporate Sustainability Reporting Directive, CSRD) deja de ser una recomendación y pasa a ser una obligación legal para las empresas de la Unión Europea: en 2026, todas las empresas con más de 250 empleados o con un volumen de negocios superior a 50 millones de euros deberán publicar informes detallados sobre las emisiones producidas y el impacto medioambiental.
Para el sector logístico, esto supone un cambio operativo concreto. Los almacenes que funcionan las 24 horas del día con climatización constante, iluminación permanente y equipos automatizados, se convierten en puntos críticos de consumo energético, y este consumo debe ahora ser medido, comunicado y auditado por entidades externas.
La directiva exige informes en tres categorías:
- Ámbito 1: emisiones directas
- Ámbito 2: energía adquirida
- Ámbito 3: cadena de valor, incluido el transporte
Según los datos oficiales, se espera que más de 50 000 empresas de la Unión Europea estén sujetas a la CSRD a finales de 2026. Para los operadores logísticos, esto no es solo una cuestión de cumplimiento documental, sino una presión directa sobre la eficiencia energética.
La consecuencia práctica es inmediata: los almacenes sin sistemas de monitorización energética en tiempo real quedan expuestos, no pueden proporcionar datos auditables, no identifican el desperdicio y no demuestran mejoras. Por el contrario, las operaciones con automatización integrada, incluidos los sistemas Miniload que pueden funcionar sin intervención humana directa y, literalmente, «a oscuras» (por lo que también se conocen como almacenes oscuros), se benefician de una ventaja cuantificable: consumo reducido, datos automáticos y cumplimiento incorporado en el diseño operativo.
Según Rhino Energy, que supervisa el consumo en instalaciones comerciales, la creciente electrificación (flotas eléctricas, automatización) aumenta la complejidad energética de las operaciones logísticas, lo que hace que la supervisión remota y continua sea un requisito básico para cumplir con la CSRD.
La normativa no va a desaparecer. Al contrario, las revisiones previstas cada tres años tienden a aumentar los requisitos, no a reducirlos. Para muchas empresas, esto significa invertir en sistemas que ya integran la monitorización y la eficiencia energética, con el fin de prepararse para unos requisitos cada vez más exigentes.
2. La escasez de espacio impulsa la optimización vertical
La presión sobre el espacio físico en zonas urbanas estratégicas ha llegado a un punto en el que la optimización vertical deja de ser solo una ventaja operativa y se convierte en una necesidad económica. Con una tasa de disponibilidad prevista inferior al 5 % en 2026, según Prologis Research, el acceso a espacios para almacenes se ha convertido en una limitación estructural y, por extensión, en un factor de coste añadido.
Esta situación se agrava porque la expansión clásica es cada vez menos viable. Construir nuevos espacios se ha vuelto más difícil y lento: los procesos de concesión de licencias se prolongan, la conexión a la red eléctrica suele estar saturada en las zonas industriales consolidadas y la complejidad normativa sigue aumentando. En la práctica, esto significa que crecer mediante nuevas instalaciones puede no ser compatible con el calendario del negocio.
Ante esta realidad, maximizar el potencial de las infraestructuras existentes se convierte en la opción más racional y, a menudo, la única disponible. Por eso, el mercado de soluciones de almacenamiento y recuperación (AS/RS) sigue esta tendencia, con unas previsiones de crecimiento de 9500 millones de euros en 2025 a 14 250 millones de euros en 2030.
Las soluciones de almacenamiento vertical automático, como los almacenes automáticos VLM Hänel Lean-Lift, Rotomat y los sistemas Miniload AS/AR, destacan por una sencilla razón: permiten aumentar la densidad sin aumentar la superficie. La reducción de hasta un 80 % del espacio ocupado en comparación con los sistemas horizontales convencionales se traduce en un valor inmediato, sobre todo cuando el coste por metro cuadrado y la falta de espacio condicionan las decisiones de inversión. Para los responsables de la toma de decisiones que desean cuantificar este impacto antes de seguir adelante, nuestro simulador de ahorro de espacio calcula, basándose en las medias del sector, el potencial de recuperación de superficie en el almacén y el rendimiento esperado para cada configuración específica, siendo este un análisis preliminar que posteriormente se complementa con una evaluación técnica detallada y adaptada a la realidad de cada operación.
En sectores con una gestión de stock compleja, el impacto es aún más relevante. En la industria del calzado y textil, gestionar miles de referencias con variaciones de tamaño, color y modelo exige rapidez, precisión y trazabilidad. En este contexto, los sistemas automatizados verticales logran reducir en aproximadamente un 60 % el tiempo de preparación de los pedidos, ya que eliminan los desplazamientos, consolidan los puntos de acceso y aumentan la consistencia del proceso.
3. Nearshoring: de la estrategia a la ejecución en 2026
Durante décadas, el modelo dominante ha sido relativamente lineal: producir donde los costes son más bajos y transportar donde la demanda es mayor. Este equilibrio (coste frente a distancia) se está reevaluando a escala europea por necesidad operativa. El nearshoring, entendido como el acercamiento de la producción a los mercados de destino, ha dejado de ser un ejercicio estratégico para convertirse en una respuesta directa a la volatilidad y al riesgo acumulado de las cadenas largas.
Las señales son difíciles de ignorar, ya que más del 75 % de las empresas europeas han informado de retrasos disruptivos en los últimos años y la respuesta de muchas empresas no ha sido esperar a que se normalicen las rutas globales. Por el contrario, la decisión ha sido verdaderamente estructural: reducir la exposición, acortar las dependencias y aumentar la previsibilidad de las operaciones. En la actualidad, muchas organizaciones están reconfigurando sus cadenas de suministro según un principio sencillo: en Europa para Europa.
Según Bain & Company, las empresas con producción nearshored responden un 45 % más rápido a los cambios del mercado que las operaciones «offshore». Esta agilidad no es abstracta: en sectores en los que los días o las semanas determinan el tiempo de comercialización, la capacidad de ajustar los volúmenes en ciclos cortos se traduce en cuota de mercado.
Para las operaciones logísticas, el impacto es inmediato y acumulativo: los plazos de entrega más cortos reducen la necesidad de stock de seguridad, la previsibilidad mejora la planificación de recursos y disminuye la exposición a las interrupciones intercontinentales. Por otro lado, las cadenas suelen volverse más complejas en términos de coordinación entre varios países y de gestión de múltiples puntos de abastecimiento, es decir: menos distancia no significa menos exigencia, sino un tipo diferente de exigencia.
Este cambio ya es visible en sectores específicos como la industria automovilística, con la relocalización de componentes para vehículos eléctricos a la República Checa y Eslovaquia, lo que reduce la dependencia de los proveedores asiáticos. En el sector textil y del calzado, marcas como H&M e Inditex ya habían relocalizado una parte significativa de la producción de Asia a Portugal, Bulgaria y Macedonia del Norte desde 2023. El resultado es visible en ciclos de producción más cortos y una mayor capacidad para ajustar las colecciones en función de la demanda real, en lugar de las previsiones a largo plazo.
Para los gestores de almacenamiento, la regionalización crea una demanda de instalaciones más distribuidas geográficamente, con mayor capacidad de respuesta y flexibilidad para absorber las variaciones de flujo que antes eran absorbidas por elevadas existencias de seguridad en tránsito intercontinental.
4. Gemelos digitales: simulación antes de la ejecución
La forma en que las empresas gestionan las operaciones logísticas está cambiando rápidamente. El modelo tradicional, que incluye análisis retrospectivos mensuales y ajustes reactivos, está dando paso a sistemas que supervisan, simulan y responden en tiempo real.
En el centro de esta transformación se encuentran los gemelos digitales, réplicas virtuales completas de redes logísticas que permiten simular decisiones operativas antes de su ejecución física.
Las ventajas de este enfoque son evidentes: las empresas que han implementado gemelos digitales registran mejoras de entre el 20 % y el 30 % en la precisión de las previsiones y reducciones de hasta el 80 % en los retrasos y tiempos de inactividad no planificados, según el informe de nShift sobre las tendencias de entrega para 2026. En las redes logísticas multinacionales y transfronterizas, especialmente comunes en Europa, esta capacidad de anticipación se convierte en una verdadera ventaja competitiva.
Sin embargo, la evolución no se limita a la simulación. Los estudios más recientes indican que los sistemas basados en inteligencia artificial son cada vez más capaces de redirigir automáticamente los pedidos en tránsito, reaccionando a los datos de tráfico, meteorología o restricciones operativas en tiempo real. Las iniciativas más avanzadas en cadenas de suministro autónomas ya muestran avances significativos: plazos de entrega un 27 % más cortos y aumentos de la productividad laboral del orden del 25 %, incluso en un sector cuya madurez tecnológica global sigue siendo desigual.
5. Cumplimiento digital: la documentación automática se convierte en un requisito
Además de la CSRD, 2026 introduce un conjunto creciente de obligaciones de cumplimiento digital con impacto directo en las operaciones logísticas. La iniciativa eFTI (electronic Freight Transport Information) avanza hacia la digitalización obligatoria de la documentación de transporte, mientras que normativas como el ETS2 (Emissions Trading System) y las normas de acceso a zonas urbanas de bajas emisiones añaden nuevas capas de exigencia operativa.
A pesar de la diversidad de los marcos normativos, la norma es común: ahora hay que demostrar el cumplimiento. Esto implica datos granulares, coherentes y auditables, respaldados por registros automáticos, trazables y verificables por terceros a lo largo de toda la cadena logística.
En este contexto, las operaciones que dependen de registros manuales o de sistemas parcialmente digitalizados se enfrentan a un doble riesgo. Por un lado, aumentan la probabilidad de incumplimiento y, por otro, ven crecer los costes administrativos asociados a la producción, validación y mantenimiento de la documentación reglamentaria.
Por el contrario, las empresas que invierten en soluciones integradas, capaces de generar y conservar un historial completo de las condiciones operativas como parte natural del proceso, convierten el cumplimiento normativo en un activo operativo. Cuando la documentación se produce de forma automática, continua y auditable, el esfuerzo de cumplimiento deja de ser un coste adicional y pasa a integrarse en la eficiencia global de la operación, en un contexto en el que el cumplimiento ha dejado de ser un factor diferenciador y se ha convertido en un requisito básico de funcionamiento.
Lo que distingue a la automatización eficaz en 2026
La transformación logística que se está produciendo este año es, sobre todo, un ejercicio de coherencia operativa. En un contexto de presión regulatoria, restricciones físicas y expectativas operativas crecientes, la mayor ventaja competitiva vendrá de la capacidad de alinear la inversión, el proceso y la ejecución. En 2026, el valor estará menos en la adopción y más en la coherencia operativa.