La industria láctea insta a los ganaderos a ganar competitividad y transformar su modelo productivo
La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) defendió en el Parlamento gallego un cambio de orientación para consolidar el liderazgo de Galicia en el sector lácteo: más productos de valor añadido, explotaciones competitivas y relaciones contractuales estables entre productores e industria. Su presidente, Javier Roza, también reclamó medidas para facilitar el relevo generacional y mejorar el atractivo de la vida en el medio rural.
“Todas las granjas de leche son necesarias”. Con este mensaje, el presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL), Javier Roza, defendió la continuidad de las explotaciones durante su comparecencia ante la Comisión de estudio sobre el precio de la leche del Parlamento gallego. No obstante, advirtió de que el sector debe afrontar cambios estructurales para mejorar su competitividad, facilitar la incorporación de jóvenes y garantizar la continuidad de la producción.
Una de las propuestas trasladadas a los ganaderos es avanzar hacia modelos de contratación de mayor duración y con precios indexados entre productores y primeros compradores. Según Roza, estas fórmulas ya existen, pero su aplicación sigue siendo limitada. La Federación considera necesario reforzar la confianza entre el sector primario y la industria y promover mecanismos que permitan remunerar adecuadamente a todos los eslabones de la cadena sin perder competitividad.
El presidente de FeNIL también defendió la digitalización y la automatización como herramientas para mejorar la eficiencia de las explotaciones. Estas inversiones deben acompañarse, a su juicio, de medidas que faciliten la disponibilidad de mano de obra, amplíen la base territorial de las granjas y reduzcan las cargas burocráticas. Asimismo, reclamó un marco que facilite el relevo generacional y la transmisión de las explotaciones cuando sus titulares se jubilen, en un contexto en el que la mitad de las granjas gallegas tiene responsables mayores de 55 años.
Roza destacó que Galicia produce aproximadamente el 43% de la leche española y que las previsiones sitúan su participación en el 43,9% en 2026. La comunidad registra un crecimiento anual estimado del 2,6%, mientras que la producción nacional permanece estancada. Al mismo tiempo, España importa alrededor del 30% de los productos lácteos que consume, especialmente queso. Según las estimaciones expuestas por FeNIL, este déficit podría alcanzar el 50% en 2035 si continúa creciendo la demanda.
La Federación considera que esta situación representa una oportunidad para ganaderos e industria. Las necesidades adicionales de leche se estiman en 300 millones de litros anuales, por lo que Roza planteó orientar una mayor parte de la producción gallega hacia alimentos de valor añadido, frente al peso de la leche líquida en el destino de la materia prima.
En materia regulatoria, FeNIL cuestionó los límites al número de animales por explotación y defendió que las exigencias se centren en garantizar el bienestar animal y el respeto medioambiental. También reclamó medidas para hacer más atractiva la vida en el medio rural, mejorar las condiciones laborales e incorporar incentivos fiscales que contribuyan a resolver la escasez de trabajadores.
El objetivo, según la organización, es consolidar una cadena láctea competitiva y estable, capaz de asegurar el abastecimiento y mantener el peso económico y social del sector en Galicia.
Desde la industria se advierte una realidad ineludible: si Galicia desaparece del mapa lácteo, España va detrás. Conseguir la soberanía alimentaria en el conjunto de España depende sin ninguna duda de que Galicia tenga un sector lácteo potente, tanto a nivel ganadero como industrial.




