Un proyecto busca utilizar la leche de transición bovina para nutrición humana
Agrotecnio, la Universitat de Lleida, el IRTA y Llet Nostra presentaron en Lleida el proyecto FerMilk en el que evalúan el aprovechamiento para alimentación humana de la leche de transición bovina, la que producen las vacas entre el calostro y la leche madura. Se considera leche de transición aquella que se obtiene entre el segundo y el octavo ordeño después del parto.
Los investigadores señalan que se trata de un recurso con un elevado potencial nutricional que, actualmente, se aprovecha de forma muy limitada en la mayoría de granjas, ya que a menudo se descarta. Rica en proteínas, grasas, vitaminas, minerales, factores de crecimiento y compuestos bioactivos, esta leche podría convertirse, si el estudio lo valida, en una nueva fuente de ingredientes de alto valor añadido para los sectores alimenticio y ganadero.
El proyecto se presentó en una nueva edición del ciclo Breakfast4Inno, un espacio de encuentro entre personal investigador, empresas, administración y ciudadanía que organizan Agrotecnio, el Parque Agrobiotech y la Diputación de Lleida.
Además de generar nuevas oportunidades económicas para el sector lácteo, FerMilk pretende contribuir a reducir el desperdicio de recursos e impulsar modelos de producción más sostenibles basados en los principios de la bioeconomía y la economía circular.
El proyecto está liderado por la investigadora de Agrotecnio especializada en compuestos bioactivos y tecnologías alimentarias innovadoras, y profesora del Departamento de Tecnología, Ingeniería y Ciencia de Alimentos de la Universitat de Lleida, Nadia Ortega. Según explicó Ortega, la leche se somete primero a diferentes tratamientos físicos, como el desnatado, la pasteurización y la homogeneización por alta presión, que garantizan su calidad y estabilidad.
Posteriormente, se lleva a cabo un proceso de fermentación controlada con cepas seleccionadas de bacterias lácticas potencialmente probióticas, combinado con tecnologías innovadoras como el procesamiento por altas presiones y la homogeneización por alta presión.
Estas técnicas permiten mejorar la seguridad microbiológica y el valor nutricional de la leche, al tiempo que potencian sus propiedades funcionales.




