Los productores se levantan ante la industria láctea: contratos a la baja y costes disparados
El sector lácteo español vive un momento de máxima tensión. En apenas unos días, ganaderos de distintas comunidades autónomas han protagonizado protestas simultáneas para denunciar la presión de la industria en la negociación de los nuevos contratos de leche. Galicia, Asturias y Castilla y León se han convertido en el epicentro de un conflicto que amenaza con extenderse a todo el territorio nacional.
En conjunto, las protestas reflejan un problema estructural del sector lácteo español: el desequilibrio en la cadena de valor. Mientras los ganaderos denuncian operar en pérdidas, la distribución mantiene precios estables para el consumidor, generando una sensación de injusticia que ha terminado por estallar. El mensaje del sector es claro: sin precios justos, no hay futuro para la producción de leche. Y sin producción, advierten, tampoco habrá industria.
Galicia
En Lugo, decenas de productores se concentraron frente a una de las fábricas del grupo Leite Río, en el polígono de O Ceao, convocados por la asociación Agromuralla. Bajo el lema ‘Por un precio xusto para o leite que cubra os custos de producción’ los ganaderos expresaron su rechazo frontal a las condiciones planteadas por la industria en la renovación de los contratos.
La presidenta de Agromuralla, Noelia Rodríguez, denunció la actitud de las industrias, a las que acusó de mantener una postura “inamovible, impositiva y coercitiva”. Según explicó, un elevado porcentaje de productores se está negando a firmar los nuevos contratos ante unas condiciones que califican de inaceptables.
Las cifras que manejan son contundentes. Las bajadas propuestas pueden alcanzar hasta 9 céntimos por litro, lo que, sumado al incremento de costes, genera una brecha de hasta 15 céntimos respecto a los márgenes actuales de las explotaciones. Para los ganaderos, esto supone operar directamente en pérdidas.
Además, desde Galicia se reclama una mayor implicación de las administraciones. Los productores exigen controles más estrictos para evitar la entrada de leche importada a precios inferiores a los costes nacionales, así como una mayor transparencia en los márgenes comerciales de toda la cadena.
Asturias
La situación no es muy distinta en Asturias. En Oviedo, varias decenas de ganaderos se concentraron frente a la Delegación del Gobierno convocados por organizaciones como Asaja, COAG, UCA y Usaga.
Bajo la pancarta ‘Por la supervivencia del sector lácteo asturiano’, los manifestantes alertaron de la “asfixia crítica” que vive el medio rural. Denuncian que la bajada de precios resulta injustificable en el contexto actual, especialmente cuando el consumo se mantiene estable y los precios al consumidor no reflejan esa caída.
El sector asturiano advierte, además, de una tendencia preocupante: el cierre de alrededor de un centenar de explotaciones al año. Una sangría que ha llevado el número de ganaderos en activo a mínimos históricos.
Las organizaciones agrarias insisten en que, si la industria quiere garantizar el abastecimiento de leche, debe asegurar precios que permitan la viabilidad de las explotaciones. También reclaman medidas adicionales al Gobierno para compensar el incremento de costes derivado de factores como la energía o los insumos, agravados por la inestabilidad internacional.
Castilla y León
El conflicto también ha tenido su reflejo en Castilla y León. En la localidad segoviana de El Sotillo, la organización Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos llevó a cabo una protesta simbólica frente a un supermercado de Lidl, donde los ganaderos llegaron a tirar leche como gesto de rechazo a la situación actual.
La organización ha dado un paso más al instar a los productores a no firmar contratos a la baja. Según denuncian, las industrias están proponiendo reducciones de hasta 10 céntimos por litro, situando a muchas explotaciones en una posición de extrema vulnerabilidad.
Desde Unión de Uniones subrayan que el contexto de mercado no justifica estas bajadas. Al contrario, los indicadores europeos apuntan a una tendencia al alza. Además, recuerdan que los costes de producción han aumentado significativamente en los últimos años, con incrementos de hasta el 50% en el gasóleo o prácticamente el doble en la electricidad.




