Los ganaderos denuncian el intento de las industrias de bajar los precios de la leche
Dirigentes del sindicato agrario Unións Agrarias denunciaron las propuestas de las industrias lácteas de renovar contratos a los ganaderos gallegos con precios rebajados que pueden comprometer su futuro.
Nueve de cada diez explotaciones ganaderas gallegas deben renovar en los próximos meses los contratos de venta de leche cruda a las industrias, que han ofrecido precios de tres a nueve céntimos de euro inferiores a los vigentes, ha indicado el vicesecretario general de Unións Agrarias, Félix Porto, en una conferencia de prensa.
“No hay razón que justifique las bajadas” de precios, comentó Porto, que calificó de “brutal e inasumible” la oferta de las industrias, que en algún caso llega incluso a once céntimos menos, comentó Porto, acompañado del responsable de sector lácteo de Unións Agrarias, Óscar Pose.
Pose señaló que el año pasado las industrias pagaron una media de 0,498 euros por litro de leche cruda a los ganaderos gallegos, frente a 0,513 euros en el conjunto de España, lo que supone 83 millones de euros menos para el sector primario, un dinero “que se embolsan” las fábricas de procesamiento. Pese a que la leche producida en Galicia tiene “mayor calidad”, según Pose, debido a su “mayor contenido en materia grasa y proteína”, los ganaderos gallegos perciben menos.
Según cálculos de UU. AA., el año pasado cerraron un total de 314 explotaciones lácteas en Galicia, donde quedan actualmente menos de 5.000, del total de menos de 9.000 en el Estado español. Porto indicó que “hay otros factores, no solo el precio, que inciden en la desaparición de explotaciones”, pero reclamó la “estabilidad” de precios.
En ese sentido, denunció la “tomadura de pelo” de la oferta de las industrias y alertó de que supone una “pantomima”; además de advertir de que Unións Agrarias pretende pedir apoyo a las administraciones públicas y denunciar los casos de ofertas que pueden poner en peligro la supervivencia de algunas explotaciones.
Porto alertó a las industrias de que, “en la medida en que sigan desapareciendo explotaciones, ellos van a ser los siguientes”, porque “no van a comprar cisternas baratas en Alemania o en Francia”, sino que podrían proveer el mercado español con productos elaborados. Poner a las explotaciones “bajo el umbral de rentabilidad” implica su “cierre directo”, comentó Porto, quien denunció, además, los intentos de establecer contratos a tres meses y no a un año, como era habitual y abogó por una modificación legislativa contra esas prácticas.




