Provacuno recuerda diez medidas clave para preservar y mejorar el suelo en el Día del Medio Ambiente
La Interprofesional de la Carne de Vacuno de España (Provacuno) recuerda, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, diez medidas clave para preservar y conservar el suelo de las ganaderías de toda Europa, dentro de la campaña ‘Por una Europa Sostenible, La misión especial del vacuno’, que está llevando a cabo junto a la asociación Apaq-W (Bélgica) y cofinanciada por la Unión Europea.
Se trata de una serie de mejoras que facilitan que una granja sea más eficiente, a la vez que permiten reducir el consumo de recursos y mejorar su comportamiento ambiental. Entre esos recursos, hay uno que lo sostiene todo y que a menudo pasa desapercibido: el suelo.
En el vacuno de carne, el suelo determina la capacidad de producir pasto, retener agua, reciclar nutrientes y sostener todo el sistema productivo. Un suelo degradado pierde fertilidad y reduce la productividad. Por el contrario, un suelo bien gestionado mejora la eficiencia y la viabilidad a largo plazo, algo clave en la ganadería actual.
Muchas decisiones que mejoran la eficiencia de una granja, como son ajustar la carga ganadera, gestionar la rotación de las parcelas o mantener la cubierta vegetal, causan impacto directo sobre el suelo: evitan su degradación, mejoran su estructura y aumentan su contenido en materia orgánica. El efecto es doble, puesto que facilitan un mayor rendimiento a la vez que causan menor impacto ambiental.
Las diez medidas clave para preservar y mejorar el suelo en ganadería extensiva son las siguientes:
- Pastoreo rotacional planificado. Dividir la finca en parcelas y alternar su uso con periodos de descanso, para evitar así el sobrepastoreo y estimular la regeneración vegetal.
- Carga instantánea controlada. Pastoreo concentrado en periodos cortos, considerando la capacidad del terreno, para favorecer la incorporación de materia orgánica, el reciclado de nutrientes y la aireación superficial sin compactar el suelo.
- Manejo adaptativo según clima y producción. Ajustar el pastoreo a la evolución estacional de los pastos para reducir el riesgo de degradación y optimizar su productividad.
- Siembra de cubiertas vegetales estratégicas. Implantar gramíneas perennes y leguminosas autóctonas en zonas degradadas para reducir la erosión, mejorar la infiltración y aumentar la fertilidad y el contenido en materia orgánica.
- Mantenimiento de islas de vegetación y lindes. Conservar núcleos de biodiversidad funcional y refugios para fauna polinizadora e insectívora que, a largo plazo, ayudan a mejorar la productividad de los suelos.
- Aplicación técnica de compost y estiércol. Utilizar enmiendas bien estabilizadas, aplicadas en base a las necesidades de los cultivos y, en sistemas extensivos, con distribución uniforme gracias al pastoreo móvil.
- Evitar la labranza profunda que pueda resultar innecesaria. Preservar la estructura del suelo, los agregados y las redes de micelio que sostienen la vida microbiana y evitan la pérdida de suelo por escorrentía.
- Técnicas de captación de agua. Implementar micro-represamientos, zanjas de infiltración y descompactación biológica con raíces profundas para mejorar la infiltración y el almacenamiento hídrico.
- Regeneración y protección del arbolado autóctono. En sistemas silvopastorales como las dehesas, se recomienda una poda adecuada de encinas, alcornoques y quejigos mediante una mayor protección frente al ramoneo de los animales, con el objetivo de mejorar la resiliencia de estos sistemas a largo plazo.
- Monitoreo continuado del suelo. Establecer una línea base y realizar análisis periódicos (materia orgánica, contenido en nutrientes, pH, densidad aparente) junto con la observación de indicadores biofísicos sencillos (presencia de lombrices, infiltración, cobertura vegetal), para optimizar el manejo y fertilización.




